Tell Magazine

Reportaje » Reportaje

EDICIÓN | Octubre 2016

Patrimonio vivo

Vinos con Chupalla

Quisimos estar presentes en el primer día nacional de vino, que se hizo en plena Plaza de Armas de Talca la primera semana de septiembre, con degustaciones variadas de viñas del valle del Maule y Curicó, gastronomía, juegos criollos y artesanía de la zona.

Por María Paz Macaya O. / fotografía Francisco Cárcamo P.

La idea de celebrar el día nacional del vino y hacerlo desde nuestras tradiciones, nace porque el vino y su elaboración también es parte de este patrimonio ancestral que tenemos que conservar. Por eso, el Gobierno Regional del Maule, la Ilustre Municipalidad de Talca, CORFO, junto a la Universidad de Talca, quisieron que se organizara una celebración popular más masiva para llamarla “Fiesta del patrimonio vivo, Vino con chupalla”.
 
Así que nos pusimos la chupalla y nos fuimos a recorrer la Plaza de Armas de Talca, lugar escogido para este evento, que agrupó al valle del Maule y de Curicó, dos zonas que albergan a importantes productores de vino a nivel nacional. Al llegar, el imponente jardín de la Plaza de Armas apenas se divisaba, porque largas carpas rodeaban todo el cuadrante de la plaza. Lo primero que nos llamó la atención fue la variada muestra de oficios y artesanías de la región: tejedoras de lana, crin y  cestería, ceramistas,  escultores de piedra y madera, y un mueblista que le daba innovadoras formas a la tradicional barrica  enriquecían esta fiesta del vino con un patrimonio cultural íntegro que representa a cabalidad la Región del Maule.
 
OFICIOS OLVIDADOS
 
Según la UNESCO, el patrimonio cultural inmaterial son todas las representaciones, usos, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades, grupos y, en algunos casos, los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio cultural, y el que se transmite de generación en generación. Por eso la celebración fue más allá del sector vitivinícola, para ser una plataforma de promoción, a través de espacios temáticos, donde la artesanía, las tradiciones culinarias, la muestra de vinos, la cosmovisión mapuche, la comunidad de Vilches y los oficios tradicionales confluyeran en un mismo lugar, y de esta manera los visitantes se empaparan con nuestras tradiciones. Y el objetivo fue bien logrado, porque al recorrer se podía ver cómo los niños disfrutaban con el chinchinero o el organillero, y cómo la gente degustaba vino y también quesos artesanales de Cauquenes, junto a la música de un grupo folclórico.
 
Una muestra que nos cautivó fue la de los oficios tradicionales, que a veces son tan olvidados y reemplazados por la tecnología y la era de lo desechable. Muchos de ellos son testimonio del pasado, como la escritura caligráfica, personas que se dedicaban a escribir a mano hermosas letras artísticas, siguiendo un determinado estilo y que eran contratados para escribir invitaciones o partes de matrimonio. El lustrabotas, casi inexistente en las calles, y la inolvidable florista, que fue reemplazada por paquetes de flores estandarizados que se venden en supermercados.
 
EL  FESTEJADO PRINCIPAL
 
El festejado principal fue, por supuesto, el vino, que tuvo una variada y amplia muestra, desde las viñas más conocidas y emblemáticas, hasta las más pequeñas y artesanales y que presentaron sus vinos boutique. Cabe destacar Cancha Alegre, una viña del secano interior de la zona de Cauquenes, con viñedos de parras centenarias, que presentó vinos como el Garnacha 2015. Encontramos también, muchas agrupaciones de pequeños viñateros como la Cooperativa Loncomilla y la Asociación gremial de Vignadores de carignan, con su denominación de origen vigno. Esta última, en conjunto con el centro de investigación de la vid y el vino de la universidad de Talca, realizaron talleres de cata y degustaciones. La idea: acercar el mundo vitivinícola y la historia del vino de la zona a la gente común y corriente. 
 
Otra muestra destacable de vinos artesanales fue la presentada por la  Asociación Gremial de Productores del secano interior del Cauquenes Vid Seca, agrupación con más de treinta productores que elaboran su vino de forma manual, para así rescatar el patrimonio vitivinícola nacional.
 
Una celebración familiar, llena de cultura y entretención, que tuvo su momento ícono el domingo al mediodía, cuando se dio paso al brindis nacional con las autoridades regionales y en cadena nacional, junto a la Presidenta de la República. Un brindis a lo largo de todo el país, en todas las zonas productoras vitivinícolas.
 

 

 
Tejedoras de lana, crin y  cestería, ceramistas,  escultores de piedra y madera, un mueblista que daba innovadoras formas a la tradicional barrica;  enriquecieron esta fiesta del vino.

Otros Reportajes

» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación8+4+8   =