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EDICIÓN | Octubre 2016

Cristóbal Colón ¿o Zhenghe?

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D. Profesor en la Universidad de Chile Director China & India Intelligence Reports smcarrasco@vtr.net
Cristóbal Colón ¿o Zhenghe?

Al cumplirse 524 años del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, más de alguien recordará que se ha dicho que los chinos llegaron antes. Pero no fue así; aunque alcanzaron África. Ante la decadencia de la Ruta de la Seda, los chinos exploraron rutas marítimas por todo el Sur de Asia, India, Arabia y África, invitando a comerciantes y mercaderes a concurrir a China usando las nuevas vías para llegar al Celeste Imperio.

El Míng Shi 明史, Historia de los Ming, es una colección de libros que recoge los hechos acaecidos bajo esa dinastía (1368-1644); aunque pesquisados y recopilados durante la dinastía siguiente, la Qing 清朝. El Míng Shi dice que el año 1405, el emperador Yongle, comisionó a su eunuco favorito, el almirante Zhenghe 馬和 (1371–1433), a que comandara una flota que debía explorar las costas y mares del Sur en la dirección del Occidente. Con ese fin, en los astilleros de Nanjing y por dieciséis años, se construyeron unos dos mil navíos, algunos tan grandes que alcanzaban cien metros de largo. Zhenghe, que más que el “Cristóbal Colón” chino, sería un “Vasco de Gama”, durante veinte años cumplió la orden imperial realizando siete viajes. Siguiendo un acucioso plan, se desplazó por el Sur, recalando en varios puntos de lo que hoy es Indonesia; a través del estrecho de Malaca llegó a Sri Lanka, y a muchos puertos de la India. En otros periplos recorrió las costas de Tailandia y Birmania. Navegó muchas veces por el Golfo de Bengala, y la amplia región del Sudeste asiático. Alcanzó las Islas Maldivas, cruzó el Mar Arábigo y entró al golfo Pérsico; fue hasta Mogadicio, Barawa, Malindi, Muscat, Dhofar. En otros viajes alcanzó El Cuerno de África, y es posible que haya llegado cerca de Sudáfrica. Durante esos viajes, los cientos de geógrafos y dibujantes que lo acompañaban, confeccionaron mapas que distribuían entre comerciantes locales, explicando cómo navegar hacia China. Porque la causa de todo ese esfuerzo era promocionar el comercio y subrayar la conveniencia de usar la ruta marítima del Sur por sobre la antigua “Ruta de la Seda”, por el interior de Asia, que había caído en desgracia ante el enojo y sublevación de los pueblos de esa amplia región.
 
Revistas bastante serias (National Geographic) han propuesto que Zhenghe pudo dar la vuelta al Cabo, bordeado África Occidental y alcanzar las costas de Europa. Algunos escritores incluso especulan que Zhenghe cruzó el Atlántico y llegó a América; y todavía más, se ha dicho que pudo haber dado la vuelta al mundo, lo cual es imposible atendiendo a la obediencia de Zhenghe, y siendo que la razón de sus viajes era reconstruir 
el comercio hacia China, desde zonas del Cercano y Medio Oriente. Zhenghe tenía órdenes precisas; su viaje era una misión diplomática-comercial y no el intento de osadas aventuras por mares ignotos. Así está referido en la documentación; y los reportes son muy claros. Zhenghe debía contactar plazas de comercio y puertos que ya eran conocidos por los chinos. Debía invitar a los agentes de comercio de la época a atreverse a surcar la misma ruta trazada en esa exploración. Con ese fin se trabajó a bordo de las naves en la confección de cientos de mapas; naves que eran verdaderas oficinas de promoción del comercio chino. Esa cartografía circuló abundantemente entre comerciantes árabes, indios y malayos. Muchos de esos mapas fueron perfeccionados en los años que siguen y llegaron a Europa. Fueron usados, a su vez, por los marinos portugueses e italianos que buscaban la ruta del sur hacia la India. Zhenghe no descubrió América, pero sin querer ayudó bastante en el proceso de expansión de Europa sobre nuevas tierras. 
 
Zhenghe logró reconocer todas las posibilidades de navegación entre China y África; mas, el almirante chino siempre volvió a su puerto de base y todo eso está cuidadosamente reportado. Y la misión se cumplió. La flota sólo tenía como finalidad diseminar la amistad y las maravillas de China; por eso nunca se acarreó tropas, más allá de una guardia que siempre es necesaria para la defensa de las naves. La flota china era una embajada flotante. Toda vez que Zhenghe tocaba un puerto, su gente ofrecía festines, hacía regalos e invitaba a concurrir a China a hacer negocios. Fue una acción de promoción y facilitación técnica para ir a China. Jamás estuvo en la mente ni en los actos de Zhenghe algún modo de conquista ni nada que se asemejara a la actitud que sí tuvieron, medio siglo después, portugueses y españoles en su cruzada de conquista. China, ya por más de mil seiscientos años, poseía por entonces un territorio gigantesco que le resultaba bastante complejo manejar y mantener fiel y unido. No había aspiraciones territoriales, sino fines de estrategia comercial: atraer el mundo conocido hacia China, hacia el Zhōngguó, el centro del mundo, es decir, China. Porque para los chinos, el resto es la periferia.
 

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