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EDICIÓN | Octubre 2016

Más que un producto

CIBA
Más que un producto

Un ingeniero trabajaba cómodo en un puesto gerencial, hasta que una idea sobre cómo nutrirse correctamente le hizo firmar la renuncia  y crear su propia marca de snacks para deportistas. 

Por Bernardo Devia. Fotografía Teresa Lamas G. 

Hace menos de un año, la vida de Felipe Lavagnino dio un giro ante una pregunta simple y rotunda ligada a su pasión por la actividad física. No sabía cuántos gramos debía tener la porción de frutos secos que consumía tras la práctica de ejercicios. Hasta ese momento este ingeniero civil industrial viñamarino de treinta y seis años, acumulaba un currículo considerable entre la empresa privada y el aparato público.
 
Estudió en la Universidad Católica de Valparaíso y luego se fue becado, “por meritocracia”, subraya, a la Escuela de Negocios de la Universidad de Rochester en Nueva York. Al regreso, trabajó durante el último año del anterior gobierno en el Ministerio de Desarrollo Social, específicamente en el Servicio Nacional del Adulto Mayor. Terminó la administración Piñera y Felipe se fue para la casa, hasta que llegó una oferta  laboral desde Bogotá en Iron mountain, una firma líder a nivel mundial en custodia de documentación de corporaciones y bancos. 
 
De vuelta en Chile, asumió la gerencia de una consultora que selecciona personal para la industria minera. En eso estaba cuando practicando actividad física advirtió que desconocía cuánto podía comer. “Donde practico crossfit tienen frutos secos pero te los venden en bolsas de maní de ochenta gramos y vienen con sal. Después te dan otra bolsita donde vienen pasas, sin noción de las proporciones de cada porción nutricionalmente perfecta o conveniente. Todo el mundo ya está consumiendo frutos secos como snack en sus pegas, colación para los niños, antes o después de hacer deporte”. 
 
Felipe, que vive en Santiago, observó en paralelo que las tostadurías proliferan en la capital. Entonces, vio la oportunidad. “Empecé a desarrollar la idea, qué producto vender, ¿una caja, individuales? Hasta que di con el concepto”. Se sintió tan seguro que renunció a la consultora y a partir de enero de este año se dedicó ciento por ciento a su emprendimiento. 
 
Sin descuidar detalle, puso especial atención a la presentación del producto. “Es bien atractivo, sobre todo para las mujeres, les llama mucho la atención”. 
 
¿Y en qué consiste? CIBA es un envase fácil de llevar, compuesto de quince porciones, de cuarenta y tres gramos, balanceadas nutricionalmente, de frutos secos y frutas deshidratadas en ocho variedades, que incluyen almendras, pasas, plátano, manzana, mango y piña, entre otras variedades.
 
¿Cómo te asesoraste para llegar a esa medida?
Me considero una persona que sabe gestionar sus redes, sabe asesorarse y escuchar. Invité como asesor a un nutricionista amigo; por otro lado, a una prima que es muy buena diseñadora, y a un agrónomo que me ayudó con toda la parte de alimentos y proveedores. Con esas tres personas armamos este sueño de CIBA. 
 
LA SANGRE TIRA
 
Con la ayuda de una cerveza en una tarde del último verano, Felipe y su prima empezaron a discutir qué nombre llevaría el producto. Barajaron veinticinco alternativas hasta que el origen italiano les dio una idea. “Pensamos en una palabra adaptada a lo chileno. En italiano comer, nutrir, alimentarse, es cibo. Entonces, como este producto está orientado preferentemente a mujeres, en vez de cibo, pongámosle CIBA. Le preguntamos a cinco, diez personas cercanas y todos aprobaron el término”. 
 
Practicas crossfit y es lo que está de moda y quizás mañana no. ¿Algún recelo de que pueda suceder lo mismo con este tipo de alimentación?
No, aquí no hay vuelta atrás. Es una tendencia mundial. La gente está orientándose hacia lo saludable y cada vez hay más conciencia de los beneficios que eso tiene. También se está haciendo más democrático, no solo para las clases más altas y con más lucas. Y uno se da cuenta. Cuando voy a la Isapre o a la AFP, siempre ando con una cajita de CIBA. Y la gente de los servicios públicos, que muchas veces es de clase media, siempre se interesan en el producto y me compran. Cuando les pregunto dónde compran algo parecido me dicen que en la tostaduría, y que lo hacen 
día a día. Entonces esa conciencia está, y es a todo nivel, gente que practica deportes y la que no, los que trabajan y los que no lo hacen. Vino para quedarse, no va a ser una moda. La idea es ofrecer un producto que vaya cambiando también, con nuevas combinaciones. 
 
CÓMO Y DÓNDE
 
CIBA está disponible desde el inicio en redes sociales, Wasap, y con un discreto despliegue en terreno con las “embajadoras”, según Felipe, en rigor contactos y amistades que van introduciendo el producto en distintos ambientes laborales. También se encuentra en locales y cafés de Viña, Reñaca y sector oriente de la capital. “En tiendas estamos en Bosques de Montemar, y en algunos cafés como el Paula en 7 norte, también en Las Golondrinas en Reñaca alto donde está el Monserrat. En Santiago en cuatro cafés que están en el eje de los metros El golf, Alcántara y Escuela Militar, vendido en forma individual, por bolsita, y también por cajas”.
 
El negocio aún está en una fase artesanal. La producción es de ciento cincuenta cajas mensuales y suma la labor de seis personas. 
 
Felipe siente que un emprendimiento de este tipo despierta un instinto. “Había tenido oportunidades de negocio, pero había priorizado otras cosas, la estabilidad laboral, los estudios, la familia. Era algo que estaba en mí y con lo que me siento cómodo. Es para lo que estoy hecho, golpear puertas, formar alianzas, acercarme a empresas, tiendas, crear propuestas, vender un concepto más que un producto, la idea de programar tu snack saludable mensualmente. Ha sido increíble llevarlo a la práctica. Creces como profesional y persona. Trabaja también mi señora, mi mamá, mis hermanas chicas y se crea una red para ir golpeando puertas. Es bien desafiante. 
 
¿Cuáles son tus metas?
Todo el mundo te dice que para emprender hay que tener guata, aguante, perseverancia y paciencia. Yo no soy muy paciente (ríe) y mi meta es que de aquí a fin de año el negocio se consolide en términos de venta para postular a fondos más grandes, quizás levantar capital para industrializarlo no completamente, pero sí algunos procesos productivos hacerlos más eficientes, un poquito más en serie, no tan artesanales. Entonces la idea es lograr un punto de equilibrio para salir con más propiedad a pedir plata y que el modelo de producción crezca. 
 
Entusiasmado, Felipe Lavagnino ya piensa en nuevas ofertas y opciones de formato. “En vez de un envase de quince, hacer uno de cinco. Eso sí es algo que tengo que desarrollar de aquí a fin de año. Lo otro es integrar productos de la Patagonia. La tecnología asociada a la deshidratación de frutas ha ido mejorando mucho y está disponible en Chile y se puede trabajar sobre el maqui, el calafate, la murta”. 
 
¿Qué te parece el sistema de sellos sobre los alimentos?
Me parece una excelente iniciativa. Ahora, en la aplicación, tiene algunas cosas que podrían ser distintas. Por ejemplo, que en vez de asociar estos sellos a un consumo de cien gramos, se asocie a la porción. Resultaría mucho más claro para el consumidor. Pero como paso, esto es un tremendo avance para bajar las tasas de obesidad infantil, las enfermedades crónicas, el sedentarismo y fomentar el deporte, y qué mejor que partir con los niños. 
 
¿Algún interés de trabajar nuevamente en el servicio público?
Sí, absolutamente, me encantaría volver. Ya pagué el noviciado y sé cómo funciona.

 

Fan Page: https://www.facebook.com/CIBAmix

 

"Todo el mundo ya está consumiendo frutos secos como snack en sus pegas, colación para los niños, antes o después de hacer deporte”.

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