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EDICIÓN | Septiembre 2016

Domador de dunas

José Martínez
Domador de dunas

En lo más alto de un imponente arenal, José respira profundo, mira hacia abajo y se impulsa. No hay camino y el descenso está lleno de obstáculos, pero este iquiqueño de treinta y siete años no tiene miedo. Es el actual campeón mundial de sandboard y se ha dedicado por más de veinte años a la pasión que es el motor de su vida, marcando la historia del sandboard a nivel local y nacional.

Por Soraya Valdivieso V. / fotografía Alex Díaz D.

Fue en México, específicamente en la ciudad de Mexicali, donde José Martínez dejó desconcertados a todos los espectadores del campeonato mundial de sandboard, pues no podían creer que este hombre realizara vuelos de hasta doce metros, solo con su propio impulso y el manejo preciso de una tabla que se desliza o eleva según su voluntad.

La historia de su vida quedó marcada a los doce años, cuando un compañero de escuela lo invitó a probar el trineo de arena que su padre había construido para él. “Fue tal la sensación de estar en el medio de la duna jugando, que jamás volví a olvidar ese momento y desde ahí en adelante sólo me dedique a pensarlo y recordarlo”, relata José. Fue entonces cuando decidió fabricar sus propias tablas y, pese a su corta edad, paso a paso comprendió que todo estaba relacionado con ese llamado de la naturaleza.

Su madre, Silvia Vera, fue siempre su principal apoyo. Para ella que su hijo estuviera feliz era lo más importante y siempre lo recalcaba al decirle: “me alegra mucho que estés en la duna, recuerda siempre ser tú mismo, seguir tus instintos y no escuchar a nadie más”. Gracias a ese respaldo los oídos de José se hicieron sordos a los comentarios de amigos, profesores y familiares, quienes durante la época escolar y universitaria no se cansaban de decirle: “cuándo vas a madurar”, “debes buscarte una polola”, “cómprate un auto”, “ya pues, cuándo vas a dejar la tablita”.

Gracias a este deporte, José ha estado en Egipto, Estados Unidos, Marruecos, México y España. El sandboard le ha dado un corazón nómade que lo mueve de duna en duna conociendo cada vez más acerca de arenas, longitudes y pendientes, tablas, materiales, medidas y espesor.

¿Cómo te sentiste con el título mundial 2015?

Fue una recompensa y un gran incentivo a seguir creyendo en mis ideales de vida, en mi deporte y en mi familia. Creo, por sobre todo, que el título me da la convicción se seguir tras mis sueños.

¿Ha sido difícil sobrellevar esta carrera deportiva?

Los deportes de tabla son un estilo de vida. No se trata solo de competir, sino de aprender de ciertos temas clave como la velocidad, por ejemplo, la fuerza de gravedad. En este tipo de disciplina tú pones los límites. Aunque algunos piensen lo contrario, no creo que sea difícil llevar una carrera deportiva cuando amas lo que haces. Además en esto, el goce está garantizado.

¿Cómo han sido estos últimos años en el sandboard?

En lo personal ha estado lleno de sorpresas. Es increíble que te llamen para formar parte de algunos eventos, o a ser parte de programas de formación deportiva. En 2013 me estimularon a participar de un campeonato en Perú que significaba obtener la Copa Continental, quedé segundo, y en la etapa del circuito mundial, también desarrollada en Perú, obtuve tres pódium. Fue algo sorprendente. Ese año surgió la motivación y comenzamos a crear proyectos y movernos en el deporte. En el 2014 gané la Copa Continental y gané en México. En conclusión, en dos años quedé número dos en el ranking mundial, con seis iquiqueños dentro del top ten. Algo alucinante.

¿Cuál es tu categoría favorita dentro del sandboard?

Lo que más amo es el Border Cross, que es una técnica de velocidad, donde hay que saber adelantar, no tener miedo. No puedes hacer contacto con tu contrincante y tienes que tomar las mejores decisiones en muy poco tiempo, el que; gana siempre es el mejor, no hay posibilidades de que un corredor gane puntos sin correr riesgos. Es mucho más profesional según mi visión y la pista es con obstáculos, uno va haciendo curvas, saltos, hay público observando, y bueno, hay que presionar al competidor y formalizar tu performance.

IQUIQUE Y SUS OLAS DE ARENA

El sandboard es un deporte relativamente nuevo, desde hace muy poco existen clubes en Iquique y a nivel nacional escasean. José explica que sólo hace cinco años cuentan con equipos y tablas profesionales, porque antes era mucho más artesanal.

Los eventos deportivos de esta disciplina están marcados por las características de sus categorías; entre ellas, una de las más llamativas es Big Air, en la cual el deportista hace saltos combinados con maniobras aéreas. También está la clase slalom que es una prueba de cronómetro y, por último, Border Cross que es una carrera.

Iquique, por su gran cantidad de dunas, es un lugar ideal para este deporte que, además, es un gran atractivo turístico. Esta ciudad tiene la inigualable característica de contar con la duna urbana más grande del mundo, reconocida por la Unesco como Santuario único de la naturaleza. Es el Cerro Dragón, que forma parte del patrimonio cultural de la ciudad, además de ser el emblema oficial del equipo de fútbol local. La leyenda dice que el dragón duerme bajo los cerros y despertará si necesita defender a la ciudad.

Su arena tiene un color amarillo intenso y al tacto es suave y cálida, brilla como si tuviera diminutos diamantes, y algunos entendidos en la materia, argumentan que posee un gran índice de cuarzo lo que conlleva un beneficio corporal, porque proporciona relajo y tranquilidad. En los noventa, la arena del cerro fue cotizada por los chinos para crear porcelana y quisieron en algún momento venderla, pero la ciudadanía se negó. Así continúa estoica e iluminada la hermosa torre de arena que decora la ciudad.

¿En qué condiciones se encuentra hoy el Cerro Dragón de Iquique?

Siempre ha sido problemático el tema con la duna, porque es Santuario de la Naturaleza y las entidades a cargo dicen que no se puede hacer ninguna intervención, y sólo pisar el cerro para ellos es una intrusión. Han tenido las puertas cerradas varios años, pero actualmente se hizo un traspaso de dominio donde el Municipio de Iquique se hará cargo del santuario; supuestamente en dos meses se presentará el plan de manejo para determinar las zonas del santuario y conservar el sector del impacto humano.

¡Esas son buenas noticias!

Claro que sí, estamos ansiosos de que exista voluntad de conservación y cuidado de la duna, porque es hermosa, porque brinda felicidad y podemos hacer el deporte que tanto amamos. Por muchos años la han descuidado y esperamos que la gente tome conciencia de no botar basura en el sector, de cuidar los alrededores y apreciar esta hermosa herencia de la naturaleza, ya que su proceso fósil es único e irrepetible.

¿Qué tiene el Cerro Dragón que lo hace tan especial para este deporte?

En la cima de la duna está el “dragón”, en lo más alto del cerro. En ese punto nos reunimos para hacer descenso de velocidad, con pendientes de trescientos o doscientos metros, las que te permiten bajar hasta a noventa kilómetros por hora.

¿Ahora, en que estás?

Recuperándome de algunas lesiones, porque me dañé el nervio ciático. No pude asistir a una de las etapas del circuito mundial en Estados Unidos. Pero estoy preparándome para la última etapa del circuito que se realizará en Perú, en la ciudad de Huacachina. Como ya gané la primera competencia realizada en marzo de 2016 en México, estoy bien posicionado.

¿Cómo te ha ido con los auspiciadores?

Una de las cosas más lindas de mi carrera ha sido contar con auspiciadores, han sido muy pocos pero buenos. En primer lugar, la Ilustre Municipalidad de Iquique que me ayudó constantemente con viajes, pero sobre todo porque se han puesto la camiseta por el deporte, En la empresa privada me apoyó por varios años la energética Blue Magic, que es un emprendimiento local, pero lo más valioso de ellos como empresa, es que creían realmente en el deporte y más que yo pusiera sus logos en mis tablas, les interesaba que me luciera yo como deportista y siempre ponían en valor mi desempeño antes que la imagen.

¿Ahora cuentas con patrocinios?

Estamos siempre postulando a proyectos y cruzando los dedos para que los aprueben, pero no hasta ahora, no es nada seguro. Debe ser muy incómodo no poder asegurar tu participación Lo más triste es no poder mantener mi nivel competitivo, ya que si no entreno al menos cinco o seis horas diarias, mi rendimiento disminuye poniendo en riesgo el título. Yo trabajo también dando clases y fabricando tablas a pedido, pero con esos ingresos sólo puedo cubrir los gastos de mi familia. El año 2000 formé el primer club de sandboard en Iquique, integrando más gente a la competición y, además, haciendo clases particulares y organizando eventos. Las redes sociales ayudan mucho a difundir nuestros logros en el Facebook Escuela de Sandboard Iquique y en el fans page: Sandboard Iquique, además de un canal de YouTube con el mismo nombre. Queremos que se difunda y que mucha gente conozca lo que hacemos, somos campeones mundiales y tenemos que luchar para mantener ese título.

 

"Estamos ansiosos de que exista voluntad de conservación y cuidado de la duna, porque es hermosa, porque brinda felicidad y podemos hacer el deporte que tanto amamos”.

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