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EDICIÓN | Septiembre 2016

“Me encanta la salsa”

Catalina Ramos, cantante.
“Me encanta la salsa”

No solo su voz grave y única ha cautivado a importantes músicos y productores nacionales e internacionales. Esta joven serenense —exponente de la salsa— es dueña de una singular belleza, de una presencia escénica y un carisma que la hacen brillar en cualquier escenario. Catalina tiene todas las armas para conquistar el mundo y ya da sus primeros pasos con tres temas que darán que hablar.

Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.

Hace pocos meses llegó de Puerto Rico y está fascinada. Aterrizó en nuestro país, cumpliendo un sueño que jamás imaginó. Grabar tres canciones a los veintiún años y codearse con destacados músicos y productores de la isla salsera, ha sido para ella un verdadero regalo del cielo.

Así parte nuestra conversación con Catalina Ramos Contreras, quien acompañada de su “mamager”, Carmen Gloria, disfruta de un té y recalca que su voz aún más ronca se debe a un resfrío. Cada vez que puede se cubre la garganta y con un ritmo pausado va relatando cómo a su corta edad ha ido construyendo un fructífero camino dedicado al canto.

En el 2012, egresó de la Scuola Italiana Alcide de Gasperi de La Serena y, al año siguiente, participó en el programa de televisión Factor X, con el grupo Dulce Tabú. Aquí conoció el trabajo que se realiza detrás de las cámaras y, en el 2014, optó por estudiar comunicación audiovisual en el DUOC, en Santiago. A un semestre de terminar la carrera, Catalina ha combinado sus estudios con una veta artística que descubrió cuando tenía siete años.

“En el colegio me faltaba una nota en música y mi profesor, Nelson Cortés, me dio la posibilidad de formar parte del coro. A él le gustó mucho el tono de mi voz y me invitó a participar en festivales regionales y, luego, en los que organiza la Scuola Italiana a nivel nacional. Durante diez años canté en estas presentaciones, hasta que se abrió una nueva categoría, postulé y obtuve el segundo lugar”.

Al poco tiempo recibió una llamada de la coordinadora de este festival, Anita Odonegui, y le comentó que uno de los jurados, Javier Silguera, quería ofrecerle una propuesta musical. Se trataba del mejor amigo del manager del grupo nacional Noche de Brujas.

¿Y qué te propuso?

Noche de Brujas estaba buscando una corista y me ofreció la posibilidad de participar con ellos en un show. Fui al ensayo y cuando vi toda la producción del grupo quedé impactada. A fines de octubre del año pasado hicimos la primera presentación en el Movistar Arena en Santiago con más de quince mil personas y la verdad es que fue alucinante. Luego, me pidieron continuar con ellos en su gira. Fueron cinco meses intensos, recorriendo todo Chile y algunas ciudades de Bolivia.

Sin duda, una tremenda experiencia

La gira fue una escuela de aprendizaje intensivo. Siempre me sentí muy apoyada por ellos, porque obviamente no tengo el training de un grupo que lleva más de quince años en la música. Fueron tantos los escenarios que conocí y que disfruté con miles de personas coreando las canciones, que eso me llevó a decir “esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida, esto es lo que me apasiona y me mueve”.

EN LA CUNA SALSERA

Catalina dejó atrás los prejuicios respecto a formar parte de un grupo dedicado a la cumbia e impuso su propio sello como corista. “Al principio tuve que lidiar con la imagen de niñita cuica y rompí esa barrera con el público. Me acercaba a la gente después de un show y de a poco comenzaron a cambiar la percepción que tenían de mí”, recalca la joven cantante, y agrega que además de presentarse con el grupo en el cierre de la Teletón y en El Copihue de Oro, uno de los show más gratificantes fue participar en la Expo Coquimbo, con su gente y en su tierra.

¿Qué vino después del término de la gira?

Concluimos la gira en febrero y terminé agotada. El grupo iniciaba en marzo de este año su gira a México, pero decidí continuar con mis estudios. Al poco tiempo, me llamó el trompetista chileno Gustavo Escobar, quien trabajó con Noche de Brujas y que hace un par de años es el trompetista de Ricky Martin. Me comentó que el reconocido músico y productor venezolano, radicado en Puerto Rico, Yturvides Vílchez, necesitaba una corista para un show. Me aprendí las canciones y fui al ensayo. Al término de esta presentación, Yturvides me pidió que nos reuniéramos para ofrecerme una propuesta.

¿Otra gran sorpresa para ti?

Yturvides compuso una canción y cuando comenzó a cantarla me enamoré de ella. Me dijo “te la regalo porque creo en tu talento”. Me ofreció la opción de grabarla en Santiago o en Puerto Rico, junto a sus músicos. Lo primero que hice fue llamar a mis papás. Yo sabía que Yturvides tenía una enorme trayectoria en producciones musicales con grandes artistas, entre ellos, Elvis Crespo, Laura Pausini, Juan Luis Guerra y Ricky Martin. El hecho de que Yturvides haya confiado en mí fue un gran impulso inicial, hizo que creyera en mi talento y eso hasta hoy ha sido fundamental.

Y partiste a Puerto Rico

¡Sí! Con mi madre nos fuimos a principios de mayo y estuvimos diez días en San Juan. Lo que me pareció muy valioso fue trabajar con gente “seca”, es decir, con el director musical de Elvis Crespo, de Maelo Ruiz, de Gilberto Santa Rosa, de La India, de Marc Anthony… en esos momentos decía “gracias por estar aquí”. La verdad es que no sentía que me lo merecía y lo que rescato de toda esta experiencia es que cada uno de los integrantes del equipo fue un gran aporte y de una generosidad infinita.

¿Cómo fue adaptarse a esta producción, considerando que eres autodidacta?

Todo es oído para mí, no sé leer una partitura. Si me hablan de tonos no sé qué responder. Lo que sí hice fue tomar un curso de técnica vocal con Carolina Ansoleaga, en marzo y abril de este año. Ella me ayudó mucho, lo mismo hizo el vocalista de Noche de Brujas, Héctor Muñoz, quien me dio varios tips e Yturvides en Puerto Rico. Ahora, grabar todo el día y durante una semana hace que se generen muchas tensiones, pero al mismo tiempo es lejos lo más gratificante. El resultado de la producción son tres salsas. La primera canción que fue un regalo de Yturvides se llama Esclavo de tu ego, el otro tema es No queda nada escrita por la puertorriqueña, Moraima Rowey y una tercera canción se titula Amor, compuesta por el venezolano Alfonso Villalobos.

¿A qué o a quién le cantas?

Mi lema es súper feminista… con letras rojas y mayúsculas. Los dos primeros temas aluden al lado guerrero de la mujer y a su empoderamiento; la otra canción es más tierna y romántica.

¿Qué te motivó a optar por este ritmo, poco usual para tu edad?

Siempre he sido fanática de Celia Cruz y Marc Anthony. Me encanta la salsa, pero dedicarme a esto en Chile era una utopía. Quise atreverme con este género porque casi no hay exponentes de mi edad, tampoco mujeres en este país que se dediquen a la salsa. La verdad es que todo se dio, incluyendo mi tono de voz y el sello personal que he dado a mi propuesta musical.

LLEGAR A LA GENTE

De regreso a Chile, Catalina retomó sus estudios y su vida habitual, pero al mismo tiempo, ha estado atenta a los llamados y propuestas de algunos sellos discográficos nacionales y de Puerto Rico. Eso sí, se lo toma con mucha calma y mesura.

¿Cuál sería la mejor figura para tu lanzamiento?

Moraima Rowey está trabajando como mi manager en Puerto Rico, si logramos lanzar la producción allá ¡fantástico!, pero mi idea es que sea primero en Chile. Ahora, lo que busco es una agencia de desarrollo porque tengo claro cuál es la imagen que quiero proyectar como cantante y como mujer.

¿Cuál es tu crítica respecto a la falta de apoyo hacia la música nacional?

Efectivamente no existen mayores instancias en las que se potencie el trabajo de promoción de músicos o cantantes regionales y nacionales. En nuestro país sí existe mucho talento musical y es muy lamentable que no todos tengan las mismas oportunidades.

¿Cómo valoras el apoyo de tus padres en tu carrera musical?

Ha sido trascendental. Sin ellos no estaría haciendo esto. Todo se resume en que confíen y crean en mí y que, además, me impulsen a lograr mi sueño. Son bien críticos también, pero ante todo incondicionales.

¿Y cuál es el sueño de Catalina?

Quiero llegar a la gente con lo más puro que puedo entregar y eso es mi música. Que las personas se sientan identificadas, en especial, las mujeres porque les canto a ellas. Que puedan palpar mis canciones, mi intención y que quieran escucharme en cualquier lugar del mundo.

¿Hoy, sí crees en tu proyecto?

¡Absolutamente! Mi paso por Noche de Brujas fue fundamental, porque marcó un antes y un después. Pasé de la Catalina que no quería dedicarse a esto por miedo e inseguridades a una Catalina que quiere morirse cantando.

 

"Quiero llegar a la gente con lo más puro que puedo entregar y eso es mi música”.

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