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EDICIÓN | Septiembre 2016

EN LA HABANA CONTEMPLAR

Gracias Kiovet por ser nuestro lazarillo…
EN LA HABANA CONTEMPLAR

Texto y Fotografía: Sacha Sinkovich, Arquitecto ( www.sachasinkovich.cl )

Siguiendo los pasos de nuestra hija, por la virtud de la danza y el Ballet, volvemos a La Habana y la recorremos en la búsqueda de nuevos espacios a ser descritos en esta columna. Acompañados de un colega, apuntamos a un proyecto que quizás corresponda al mayor desafío de comienzos de los años 60, y a una declaración arquitectónica fundacional y complementaria de la revolución: el Conjunto de las cinco Escuelas Nacionales de Arte de Cuba.

Para llegar avanzamos por una avenida, que nos retrotrae a mediados del siglo XX (como es habitual en La Habana), en el antiguo barrio del Habana Country Club, donde sus vías privilegiaban el vehículo. En el extremo de una de ellas, llegamos a una portería, pero se nos niega la entrada, y con ello la visita al conjunto queda repentinamente truncada. Mientras vamos perfilando por los límites del conjunto (en un nuevo intento de acceder), alcanzamos a admirar a lo lejos la escuela de Artes Plásticas y la Escuela de Música. Dos intentos adicionales se ven frustrados y debiésemos retornar (“la tercera es la vencida” ya no vale). Pero la suerte nos acompaña, y por un sendero de tierra, se nos presenta mágicamente un portón abandonado luego de cruzar un puente sobre el río Quibú. Allí detrás, está la Escuela Nacional de Ballet, inconclusa, abandonada, llena de misterio, fundida en la naturaleza, contextualizada y semi-enterrada en la ladera.

Es una escena de un conjunto de edificios abandonados a los pies de un río, y rodeado de un bosque, sólo habitado por el sonido del canto ocasional de aves y nuestro propio caminar. Ya en el interior, el prejuicio de haber visto todas la figuras y formas, se derrumba, y crece la sensación de que estamos en un lugar único. Completan la extraña sensación, el hecho de que este edificio no se terminó, ni se usó con su destino original, y hoy lo viste una pátina verde, con aguas escurriendo y acumulándose por varios lados, que la hacen eterna, a partir de la sumatoria de añosos ladrillos. Sólo podemos imaginar cómo se habría enseñado y disfrutado el arte del Ballet.

Lo descubrimos deshabitado, y esa abertura con el paisaje, más el sentimiento de que estamos haciendo una travesura infantil, le otorga a la visita un poderoso sentimiento de descubrimiento. Todo aparece distinto a lo conocido, en la luz penetrante, la presencia de la naturaleza, y el dibujo del cielo, las bóvedas perforadas y/o seccionadas, las cubiertas superpuestas y la aparente concatenación de mausoleos. Las salas tienen dimensiones descomunales, que ni el lente más amplio de la cámara puede registrar, mientras que las secuencias de espacios aparecen como interminables y no sabemos hacia dónde nos llevarán.

Los perímetros son anchos, pero no podemos hablar del clásico muro de encierro, sino de una profundidad de aire que combate el clima local. La curva lo reúne todo, y los corredores se abren sinuosos por las tangentes de los exteriores de las habitaciones. Así con todo, descubrimos una arquitectura moderna con la presencia poderosa de la arquitectura del pasado más lejano, donde las fachadas son la misma cubierta que llega al suelo, y el resto es soporte.

Vinimos por el conocimiento, y terminamos el recorrido con muchas dudas, misterio, y preguntas sin responder, y sin embargo nos retiramos llenos de sensaciones, con el pecho henchido que nos bastará de sobra en esta oportunidad. Hay veces que ni una eterna descripción puede contrapesar la rica sensación de unos breves minutos.

En nuestro anterior peregrinar a La Habana la abstracción fue de un viaje surrealista al pasado. Esta vez, lo contemplativo se hace presente, no sólo en admirar el entorno y su naturaleza, sino que también en la línea del espíritu, lo oculto y su intensidad, cruzando hasta la línea de un refugio sagrado.

 

FICHA TÉCNICA: Proyecto: Conjunto de las cinco Escuelas Nacionales de Arte de Cubanacán (“Ciudad de las Artes”) / Año proyecto: 1961-1965 / Monumento Nacional: 2010 / Jefe de proyecto: Ricardo Porro / Según su ubicación y arquitecto a cargo, los cinco proyectos son: Escuela Nacional de Danza Moderna, calle 134, entre 15 y 23, arquitecto: Ricardo Porro - Escuela Nacional de Artes Plásticas, calle 120, entre 9 y 23, arquitecto: Ricardo Porro - Escuela Nacional de Ballet, calle 15 entre 134 y 146, arquitecto: Vittorio Garatti (ésta es la obra visitada) - Escuela Nacional de Música, calle 11 entre 130 y 146, arquitecto: Vittorio Garatti - Escuela nacional de Artes Dramáticas, calle 23 entre 120 y 122, arquitecto: Roberto Gottardi / Ubicación: Cubanacán, Playa, La Habana, Cuba / Nota: El proyecto quedó detenido en 1965. Porro se fue a París y Garatti a Milán. Sólo Gottardi se quedó / Sugerencia final: ver el documental “Unfinished Spaces” (2011, 86 min), de Alysa Nahmias, Benjamin Murray.

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