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Columnas » Pilar Sordo

EDICIÓN | Septiembre 2016

Juegos olímpicos y paraolímpicos

Psicóloga
Juegos olímpicos y paraolímpicos

Hay que centrarse en dos puntos que pueden ser un gran estímulo de aprendizaje para todos, especialmente para los jóvenes; uno de ellos es la fuerza de voluntad que hay que desarrollar para llegar a ese punto de desarrollo de los talentos y el otro, el creer que todo puede ser posible si se trabaja para ello.

Cuando terminaron los juegos, tuve una sensación de vacío y cierta tristeza; seguramente tiene que ver con lo pobre de nuestra televisión actual y con la belleza de todo lo que pudimos observar y la oportunidad de aprender tantas cosas.

Creo que hay que centrarse en dos puntos que pueden ser un gran estímulo de aprendizaje para todos, especialmente para los jóvenes; uno de ellos es la fuerza de voluntad que hay que desarrollar para llegar a ese punto de desarrollo de los talentos y, el otro, el creer que todo puede ser posible si se trabaja para ello.

Muchos, o quizás todos de los que participaron, en algún momento tuvieron un sueño, pero un sueño sin voluntad nunca se transformará en un logro. Esto es lo que cada uno de los participantes, familiares y entrenadores tuvieron claro desde el principio.

Es curioso como esto contrasta con nuestro clásico “no va a resultar” o “esto es muy difícil”, que rodea permanentemente nuestra educación en América Latina.

No imagino cuántas dificultades, sacrificios, llantos y frustraciones ha vivido cada uno de los que llegaron a Brasil y sin embargo estaban todos ahí, para superarse a sí mismos en cada una de las disciplinas.

Pensaba en sus padres y en cómo los estados invierten para generar deportistas y no solo en la educación tradicional, en la que tanto estimulamos lo cognitivo y dejamos de lado tantas otras dimensiones del ser humano.

Verlos llorar sin pudor por emoción o frustración, ver los abrazos o la rabia porque tanto esfuerzo no produjo lo esperado para después volver y volver a intentarlo, son aprendizajes que debiéramos incorporar en nuestras vidas todos los días.

Es maravilloso lo que la voluntad y la perseverancia pueden lograr en el ser humano y lo poco que la educamos en todos lados. Es maravilloso lo que el cuerpo puede hacer al ser entrenado desde la voluntad y es increíble la poca conciencia que tenemos sobre él, sobre nuestra respiración o de cómo se siente.

Están por empezar los juegos paraolímpicos, los que seguramente tendrán menos cobertura que los anteriores, pero que serán más emocionantes dentro de los dos ámbitos descritos como son la fuerza de voluntad y el logro de los sueños a pesar de las limitaciones.

Siempre me ha gustado ver este tipo de competencias aunque cuando las veo, tengo la sensación de tener la flexibilidad de un elefante y siempre me pregunto cuánta historia, sacrificios y dolores debe haber detrás de cada deportista y sus familias. Por eso es que creo que esta experiencia, que saca lo mejor de los seres humanos, nos puede hacer reflexionar sobre nuestros propios sueños y desafíos y revisar cómo está nuestra perseverancia para lograr lo que queremos y si estamos trabajando para ello.

Hasta para llegar a la luna hay que partir con un primer paso, entonces aprovechemos esta experiencia y los testimonios de quienes han caído y se han vuelto a levantar para revisar nuestras propias vidas, nuestra voluntad y nuestros sueños, a lo mejor podemos recomenzar y trabajar por aquello que parece imposible.

 

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