En su parcela de Chillán, la artista textil, Patricia Rosales, vive rodeada por sus obras. Cojines, biombos de batik, cerámicas esmaltadas, juegos de cama y muebles restaurados, son parte de la decoración de su casa, que se transforma en una muestra de lo que puede lograr en el hogar de sus clientes.
Por Soledad Posada M. Fotografía Sonja San Martín D.
Si Patricia Rosales tuviera que definirse, se nombraría como “colorista”, porque los tonos y colores han marcado su vida artística, desde sus primeros estudios en los Talleres de Colorismo de la Academia de Bellas Artes, luego cuando aprendió batik sobre seda natural y algodón, con Ana María Solervicens y, finalmente, en el curso de Cerámica Alta Temperatura, que ofrece la marca norteamericana Duncan. Siempre el color y sus combinaciones fueron su máxima pasión, que ahora mezcla en su emprendimiento virtual Regalos-deco “Hecho a mano”.
Desde esos primeros cursos, han pasado más de veinte años. Y hace dos, volvió a vivir en Chillán, su tierra de origen, luego de largas estadías en Talca y Viña del Mar, ciudad donde hizo clases y fundó el Centro Cultural VIÑARTE.
Su actual casa, ubicada en una parcela camino a Coihueco, concentra todas sus ideas de decoración, las que luego traspasa a sus clientes. Patricia partió decorando los hogares y también diseñando los jardines de las amigas, con plantas ornamentales que cultivan junto a una socia en su otra empresa online, El jardín de Rayén.
Sin embargo, uno de los fuertes de Patricia son los cojines, que logran vestir una casa junto a las cortinas, tapices, bajadas de cama, almohadas, pieseras y colchas, también elegidos y hechos, en su mayoría, por ella. “Los cojines son además, un buen elemento para regalar, ya que los personalizo para que sean siempre bien recibidos. Las tonalidades usan una base que puede ser crudo, blanco invierno o agua marina, generalmente, y desde ahí se van mezclando los colores”.
Patricia también recicla y restaura muebles, ya sea aplicando las técnicas de albayalde o decapado, o incorporando detalles que hacen la diferencia. “Yo mezclo lo vintage, provenzal y rústico. Privilegio los colores claros que favorecen la luz, calidez y otorgan amplitud. Siempre se necesita un color que haga la comunión, como los tonos pasteles”.
REGALOS PERSONALIZADOS
Para la artista textil, la manera en que se hacen los regalos debe cambiar. No debería ser un trámite, sino que realmente se note la preocupación por la otra persona. “Estamos insertos en un sistema muy impersonal. Cuando queremos hacer un regalo especial terminamos comprando lo que el retail nos ofrece y no lo que realmente nos deja satisfechos, y se pierde el sentido. Un regalo debiera encantar a quien lo regala primero, y para eso se puede mandar a hacer, pensando en los detalles que le gustan o necesita la persona y así se tiene la seguridad de hacer sentir especial a esa personal, no solo por el regalo, también por el tiempo dedicado en la elección”. Un ejemplo es lo que se logra al personalizar un cojín.
¿Cómo personalizas?
Para personalizar un cojín u otro objeto, trabajo en conjunto con el cliente. Le pregunto para quién es el regalo, su edad, sexo, motivo, colores preferidos, texturas, etc., y escucho su idea sobre lo que quiere. Así, al poner sobre la mesa esa información, inconscientemente, el cliente también comienza a crear. Al final, yo le doy el toque de armonía, pero no hay sorpresas para el que encargó el regalo, porque acompaño el proceso creativo.
En decoración, ¿cuál es tu tendencia?
La tendencia que más me gusta es la provenzal-vintage. Un estilo inspirado en las casas de campo de la Provenza francesa. Hoy, se ha adaptado a algo más actual, pero sin perder su esencia original. Se crean ambientes muy armónicos y elegantes, gracias al uso de tonos blancos y cremas, que son los que aportan la calidez y lo acogedor. Me cautivó esta línea porque se logra tanto en espacios campestres como en la ciudad, permitiendo desde la restauración hasta la intervención con colores y estética más jugados.
¿Cuáles son las tonalidades que van a la vanguardia?
Son muchas y variadas, es muy subjetivo elegir un color, pero lo más solicitado este año han sido los colores burdeos en todas sus tonalidades, el agua marina y azul; verdes pastosos, naranjos y grises, además de los cobres-dorados y tonos pastel.
¿Dónde adquieres los materiales para tus creaciones?
El ochenta por ciento de mis trabajos son hechos con material ecológico: linos, algodones y telas naturales. El porcentaje restante son pequeñas aplicaciones. Las telas y materiales los compro en tiendas antiguas que por suerte aún existen en la Región de Valparaíso y La Araucanía.
MUEBLES
¿Qué técnicas utilizas en restauración de muebles?
En la restauración utilizo la técnica del albayalde. Un proceso milenario, cuya denominación proviene del vocablo árabe al-bayud, que significa blancura. Yo conocí esta técnica mientras estudiaba óleo. Antiguamente, se usaba carbonato de plomo. Por su toxicidad, hoy se realiza con albayalde o pinturas al agua. Generalmente, un mueble se restaura dándole un aspecto nuevo de blanqueado. Se introduce el albayalde de manera desigual en las fibras de la madera, resaltando las vetas. Mientras más irregular sea la madera, mejor es el resultado.
Para lograr un buen acabado, se debe lijar hasta sacar la veta de la madera. Cuando la madera es más bien lisa, aplico decapado. Una técnica que intenta simular el paso de los años en la pintura de un mueble. Al decapar, se saca la capa de pintura existente, y así se comienza a ver la capa anterior o directamente la madera. Se puede aplicar más colorido o patinar en dos o más tonos. La pintura base y el color de acabado son lo más importante. Todo esto se realiza cuando el mueble está completamente seco.
¿Qué les dirías a quienes no se sienten creativos al decorar?
Les diría que con un poco de ayuda de quien maneja una paleta de colores o la estética propiamente tal, la creatividad comienza a aflorar. Toda persona puede ser creativa.
"El ochenta por ciento de mis trabajos son hechos con material ecológico: linos, algodones y telas naturales”.