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EDICIÓN | Agosto 2016

Talento repostero

Valentina Catalán, Tortas Dulce Bizcocho
Talento repostero

Nieta e hija de pasteleros, Valentina Catalán heredó una pasión por la repostería que ahora vuelca en su emprendimiento Dulce Bizcocho. Deliciosas tortas con originales diseños y hechas a la medida de sus clientes, son su carta de presentación. Un diseño que entra por la vista, para luego disfrutarlo en el paladar.

Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.

Un libro enorme de recetas familiares es la fuente de inspiración de Valentina Catalán, al momento de entrar a su cocina y preparar las más deliciosas tortas, que ha coronado con vistosos diseños. Sus clientes son los más felices, porque Valentina ofrece más que una torta, una experiencia. “Quiero entregar un concepto de tortas de diseño y sabor, plasmar, en algo rico, un sentimiento, un momento, un recuerdo. Me han contactado clientes de dos países para solicitar un diseño de torta y su posterior entrega a domicilio en Concepción. Me encanta lo que se siente al momento de ver la cara de felicidad del que recibe este regalo”. Como la vez en que diseñó una torta para pedir matrimonio. “Era cuadrada, tenía la forma de una caja de anillo donde al medio venía el anillo de compromiso”.

HERENCIA

Valentina Catalán estudió publicidad y un diplomado en Liderazgo y Gestión. Y aunque ha trabajado siempre dentro de una oficina, desde 2013 decidió emprender este negocio propio, pero sin abandonar su trabajo formal.

El gusto por la cocina lo trae en su ADN. “Desde muy chica aprendí la pasión por la cocina, acompañando a mi abuelita Rosa, como ayudante incondicional en las tardes del domingo familiar, y absolutamente de mi mamá, que con una paciencia incondicional, siempre me tenía un delantal y un banco para pararme al lado del mesón de la cocina a hacer galletas, pan de pascua, o lo que fuera”. Luego, aprendió más sobre panadería y pastelería en el negocio familiar, la Pastelería Colonial, además de diversos cursos de decoración, repostería francesa y chocolatería, entre otros. Con este currículum, postuló, en 2015, a Master Chef Chile, donde quedó seleccionada, pero no pudo participar.

De esta combinación, nace su emprendimiento Dulce Bizcocho, donde también hace tortas para celiacos, diabéticos y personas con divertículos; además de tortas diferentes con productos chilenos, como harina de piñón, semilla de maravilla, chía, linaza molida, zanahoria y avellanas.

¿Con cuánto capital empezó Dulce Bizcocho?

Emprender un negocio, es plasmar un sueño. Es cosa de actitud, de ganas y pasión. Yo partí con treinta mil pesos para comprar los ingredientes de mi primera torta. Todos lo podemos hacer, ya sea solo, con alguien que apoye nuestro proyecto o en paralelo con un trabajo que no se quiera dejar porque también apasiona y motiva.

¿Cuáles han sido las dificultades para emprender?

Principalmente, la dificultad financiera. Hay que armarse para producir. Hoy existen muchas formas de financiamiento, como Capital Semilla o Fosis. Sin embargo, uno destina mucho tiempo a postular y al final puede que no se gane nunca. Esto no puede hacer que los brazos caigan. Uno se puede desmotivar, pero sólo por un rato. Los que toman las decisiones de a quienes favorecen, no pueden definir el destino. Es uno quien debe hacerlo.

¿Encontraste barreras?

Las que inconscientemente uno se pone en la cabeza, como pensarlo muchas veces, la edad o ser mujer. Sin embargo, sólo confié en mis capacidades. Creí en mí con la cabeza y el cuerpo, o sea, no sólo dije que lo haría. Me moví, hice, vi e imaginé el proyecto andando.

¿Tuviste miedo?

Muchas veces tuve miedo a perder tiempo y plata o a no lograr encantar con el producto. Las personas le tememos al fracaso, sin darnos cuenta de que cada vez que nos equivocamos aprendemos. El fracaso no existe, puedes obtener un resultado que no esperabas, donde hay que comenzar nuevamente, haciendo algo distinto. Cuando no sé algo, lo identifico, lo aprendo y lo pruebo más de una vez, hasta conseguir la seguridad para ponerlo en práctica.

¿Te sentiste cansada?

Cuando uno comienza, se tienen todas las ganas y te automotivas, y como es algo nuevo, tus cercanos te alientan constantemente, lo que genera un poder motivador, pero cuando la gente ya no está, hay que “apechugar solo”. Los brazos comienzan a caer y el cansancio aparece. Este momento es importante detectarlo y actuar rápidamente para empujar tu desafío y, si es necesario, pedir ayuda para que te acompañen a empujar el carro. Aquí es cuando hay que tomar la decisión de delegar. Esto se junta con el primer punto, lo financiero. Hay que cubrir gastos, el dinero no alcanza y comienza la idea de parar. Cuando esto ocurre, hay que empujar más fuerte, ya que la carga se pone más pesada.

SABOR Y DISEÑO

¿Qué diferencia tus tortas?

Logro tortas que no son sólo diseño, que es la parte visual, donde se reflejan los aspectos personales de cada celebración, sino que, al probarlas, el sabor estalla en el paladar de cada invitado. Son la mezcla perfecta de sabor y diseño.

¿A qué atribuyes tu afinidad con el diseño?

En mi familia hay mucha habilidad artística y yo también pinto óleo y acrílico. Además, mi carrera de Publicidad, aportó mucho en esta área. Siempre he tenido una tendencia a lo estético. En las tortas, el diseño logra dar un toque personalizado, hacer de los detalles de cada celebración algo más íntimo, que refleje ese momento. Para acordar el diseño, indago, genero una venta consultiva. Así, detecto lo que motiva a mi cliente. Y plasmo eso en una propuesta de valor que está basada en el sabor y diseño. Luego, en la cocina eso fluye y como disfruto de mi trabajo, las manos se mueven solas.

¿Qué nuevos sabores deberían ser probados por los penquistas?

Los penquistas son bastante tradicionales, pero existen mezclas maravillosas, como el ganache de chocolate blanco y pomelo, con trozos de jalea de pomelo natural; tortas de café, jaleas de frutas y ganaches, en sus diversas presentaciones, con jengibre, mandarinas, maracuyá, sin dejar de lado lo tradicional que tanto gusta.

¿Tienes algún secreto culinario?

Muchos. Las recetas de mi libro son, en su mayoría, familiares y de antaño, con preparaciones maravillosas, como la torta de mantequilla, amada por años por mi abuelito Pancho, luego por mi papá y ahora por mi hermano. Siempre la piden para sus cumpleaños. La otra receta memorable es la torta de nuez de mi abuelita, y muchas más. El principal secreto es la calidad de los productos, la pasión y el cariño que se pone en cada preparación.

¿Qué esperas del futuro?

Lo que quiero a futuro es abrir una sucursal sólo para entrega, donde tomar los pedidos de eventos, como matrimonios, bautizos, empresas, etc. Ofrecer una experiencia de servicio, donde exista una sala de diseño de tortas, con un book de muestras de distintos diseños, y deleitarse ahí mismo con algo exquisito y fuera de lo común. Además, pretendo tener una sección de banquetería para eventos, con muchas ideas novedosas.

 

"Desde muy chica aprendí la pasión por la cocina, acompañando a mi abuelita Rosa, como ayudante incondicional en las tardes del domingo familiar”.

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