En Chile, el 27,5% de las defunciones anuales son producto de estas patologías, mientras que en la Región de Coquimbo el porcentaje alcanza un 26,9%, es decir, 44,1 muertes por cien mil habitantes.
Actualmente, la mayor parte de la población lleva un estilo de vida agitado, donde la vorágine del día a día no nos permite desarrollar todas las tareas que tenemos planificadas y, lamentablemente, este ritmo de vida influye en que olvidemos proteger una de las partes más importantes de nuestro cuerpo: el corazón.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son causadas por trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, incluyendo dentro de este grupo la cardiopatía coronaria (ataques cardíacos), enfermedad cerebrovascular (accidente cerebrovascular), hipertensión (presión arterial elevada), arteriopatía periférica, cardiopatía reumática, cardiopatía congénita e insuficiencia cardíaca.
¿Sabía usted que las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte a nivel mundial, alcanzando 17,5 millones de defunciones anuales? De acuerdo con el Departamento de Estadísticas e Información de Salud, al 2012, Chile alcanzó el 27,5% de defunciones anuales por estas patologías, convirtiéndose, además, en la tercera causa de invalidez, mientras que en la Región de Coquimbo el porcentaje llega a un 26,9%, es decir, 44,1 muertes por cien mil habitantes.
Cabe señalar que la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares depende del género y edad de la persona. En el caso de los hombres, son mucho más frecuentes a partir de los cuarenta años, mientras que en la mujer aumenta la incidencia después de la menopausia.
El consumo de tabaco, la inactividad física y una mala alimentación son las principales causas de estos padecimientos; ahora bien, para tener una “alimentación saludable” debemos promover un cambio en los estilos de vida y en los hábitos alimenticios, partiendo por mejorar la nutrición en edades tempranas en niños y jóvenes.
Además, se debe reducir la ingesta de sal a menos de cinco gramos al día, comer cinco porciones diarias de frutas y verduras de diferentes colores, y reducir la ingesta de grasa total, es decir, disminuir el consumo de carnes rojas, leche entera, quesos amarillos, platos en base a crema y postres, priorizando la ingesta de grasas provenientes del aceite de oliva o canola y frutos secos.
Aumentar el consumo de pescado azul (salmón, jurel y atún), por su aporte de ácidos grasos omega 3; preferir los cereales integrales y legumbres, por su aporte de fibra; y optar por carnes magras como pollo o pavo, sin piel, también son claves para combatir las enfermedades asociadas al corazón.
Por otro lado, es importante mencionar que el riesgo cardiovascular ha sido una prioridad en las políticas públicas de nuestro país, ejemplo de ello es la ejecución, tanto en el sector público como privado, del Examen de Medicina Preventiva, que permite detectar personas con factores de riesgo o enfermedades como la presión arterial elevada en una etapa temprana que puede ser reversible.
En la misma línea, el Programa Elige Vivir Sano tiene el propósito de disminuir los factores de riesgo promoviendo estilos de vida saludable en la población y, actualmente, tenemos la entrada en vigencia de la nueva Ley de Etiquetado de los Alimentos, cuyo objetivo principal es proteger la salud de la población, pero comenzando a edades muy tempranas.
Cuidar nuestra salud y la de nuestra familia informándonos sobre los riesgos que corremos por llevar una mala alimentación y un estilo de vida sedentario es fundamental para evitar algunas enfermedades, por ello, la prevención está en tus manos.