Este ingeniero químico –– nieto de inmigrantes croatas y que surgió como el ave Fénix, luego de tocar fondo en varios negocios inviables–– elaboró hace nueve años su propia fórmula de cerveza en la cocina de su casa, convirtiéndose, entonces, en el primer cervecero artesanal del norte de Chile. Con aguas cristalinas de napas subterráneas del Limarí y una mezcla de tradición europea, fueron surgiendo una serie de productos que rinden homenaje a lo natural, con sabores y aromas incomparables.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Acinco minutos de Ovalle, camino a Punitaqui, se encuentra la parcela 98. Aquí se elaboran tres tipos de cervezas normales, tres especiales, una sin alcohol y dos bebidas. Nueve productos de edición limitada, ciento por ciento natural, sin aditivos ni preservantes y con un fórmula secreta, inspirada en el antiguo legado cervecero del Viejo Mundo.
Esto es Mister Ebers. Un emprendimiento que nació en el 2007 y que debe su nombre al paleontólogo alemán George Moritz Ebers, quien tradujo un papiro encontrado en el interior de unas ruinas egipcias y en el que se confirma que este pueblo producía y consumía cerveza hace más de 1.500 años A.C.
En la cocina de la casa del ingeniero químico, Vladimir Franulic Branicic, no solo nace la primera cerveza artesanal Mister Ebers, sino además la gran salida para enfrentar sus problemas económicos.
Trabajó diez años en la empresa Watts y otros diez más en Carozzi, a cargo del desarrollo y control de calidad. Participó también, en los comités del Instituto de Normalización, desarrollando las normas técnicas de aceites, margarinas y semillas. En el intertanto, creó junto a su mujer, Patricia de la Puente, y dos socios, su primer emprendimiento basado en la producción de aceite de rosa de mosqueta. “Nos convertimos en el segundo productor de este aceite en Chile. Exportamos a Estados Unidos, Corea y Canadá y nos fue bastante bien hasta que el rubro comenzó a masificarse y dejó de ser un negocio conveniente”, recuerda el ingeniero.
En 1995, Vladimir y un amigo crearon una nueva empresa llamada Technoclean Chile, especializada en el servicio de aseo e higiene en áreas productivas. Paralelamente formó otra empresa dedicada al transporte de mineral. “Compré cinco camiones de cuarenta toneladas y me fue muy mal. Tuve problemas administrativos, porque en ese entonces vivía en Santiago y el negocio estaba en el norte. Fallaron los contratos y no se manejó bien la situación…”
¿Perdiste toda tu inversión?
El cobre estaba en ascenso y comencé a estudiar el mercado de la minería. Como me quedaron algunos camiones decidí entrar al rubro y eso fue el acabose. Contratamos ingenieros de mina para evaluar proyectos mineros, se eligieron mal los yacimientos y desde ahí fueron solo pérdidas. Esto me produjo una reacción en cadena y me llevó todos los negocios al fondo.
¿Quebraste?
No, pero tuve que cerrar la empresa Technoclean, la empresa de camiones y la de desarrollo minero. En definitiva, me quedé de brazos cruzados y en ese tiempo tenía a dos de mis tres hijos en la universidad…
¿Cómo logras reponerte?
Con mucha fortaleza espiritual, porque tengo formación jesuita, y gracias al apoyo incondicional de mi señora y de mi familia. Esto fue en el 2006, pero un año después, la cerveza artesanal llegó a mi vida y fue para mí una gran salida.
CON AGUAS CRISTALINAS
Vladimir vio en un programa de televisión un reportaje acerca de la producción de cerveza artesanal. Consultó a un familiar de La Serena si existía la elaboración de este producto en la región y ante la respuesta negativa, se motivó a realizar un estudio de mercado. Fue así como el ingeniero, diplomado en gestión de proyectos de la Universidad de Chile, utilizó sus conocimientos para evaluar la idea de crear una cerveza artesanal en esta zona. “El estudio me indicó que todas las cerveceras artesanales estaban desde Santiago hacia el sur. Luego estudié el consumo per cápita y este estaba localizado desde Santiago al norte. Entonces dije: “tengo que llevar adelante esta idea”.
¿Cuál fue el primer paso?
La primera cerveza artesanal la hice junto a mi hijo, en la cocina de mi casa en Santiago. Hicimos una Pale Ale, que es la más fácil de elaborar. Le pedí a amigos y familiares que la probasen y que me dieran su opinión. Como fue gusto de todos, decidí emprender en la parcela de mi madre, en Ovalle. Acá hay agua de pozo con ochenta metros de profundidad, de manera que el agua es totalmente natural, cristalina y sin tratamientos químicos. Comencé a hacer las pruebas con esta agua y el resultado fue extraordinario.
¿Eso te motivó a crear una planta de proceso?
No la compré porque no tenía el capital, así que yo la diseñé y la construí en la parcela de mi madre. Como es una planta pequeña, yo elaboro la cerveza y la opero para producir una cierta cantidad. Contrato personal part time solo para el envasado y etiquetado.
Y así fueron surgiendo nuevas ideas
Actualmente elaboramos nueve productos. De las cervezas corrientes y que son de estilo inglés, elaboramos la Pale Ale o rubia, la Británica o Brown Ale y la Porter, que es una cerveza negra y se llama así porque los porteadores de barcos en Inglaterra bebían los conchos de cerveza que iban acumulando los bares en grandes tiestos. Estos restos se oscurecían por la oxidación y quedaba negra. Los ingleses tomaron este estilo y luego, lo fueron desarrollando. Con el tiempo nació la cerveza sin alcohol, que es un producto propio y tiene un desarrollo muy especial.
¿En qué marca la diferencia?
Generalmente la cerveza sin alcohol se destila, así lo hacen los industriales, es decir, a la cerveza normal le aplican calor y votan el alcohol. En nuestro caso, desarrollamos un proceso natural con una fórmula secreta… La tres cervezas normales tienen cinco grados y las especiales son de seis y siete grados.
¿Por qué son especiales?
Una de ellas se elabora solo en esta región, porque es una cerveza al pisco. Esta ha causado sensación, porque el pisco lo que hace es dar el buqué. También desarrollamos una cerveza al ron de siete grados y otra, con quínoa. Este cereal andino le da una suavidad muy especial a la cerveza.
¿Y las bebidas?
También son naturales. Elaboramos la Ginger Ale y el agua tónica. En el caso de la Ginger Ale y de acuerdo a su origen europeo, esta se elabora con jengibre. Esta bebida nunca deja de producir gas y tiene un sabor distinto. Luego, hice el agua tónica baja en calorías, utilizo stevia y un mínimo porcentaje de azúcar. El agua tónica industrial se produce con sulfato de quinina que es un químico y yo desarrollé una fórmula con hierbas chilenas. Hice un estudio de las hierbas que producen amargor y encontré el toronjil cuyano. También es bajaen calorías y ambas bebidas son únicas en nuestro país.
PROYECCIONES
Durante estos años, Vladimir se ha dedicado básicamente a la docencia y a elaborar de manera limitada las cervezas y bebidas. Espera, en algún momento, concentrar todo su esfuerzo en aumentar la producción. “La gran fortaleza de todo el proceso de Mister Ebers es el desarrollo de nuestra propia formulación. Se conjugó mi experiencia profesional de años en el rubro de alimentación, más los estudios e ideas propias, de manera que tenemos muy buenos productos, sin embargo, necesito dedicar más tiempo a la empresa”.
¿Esa es tu mayor dificultad?
La parte complicada de cualquier desarrollo de una empresa, no es la producción, sino la venta y distribución. Soy el primer cervecero artesanal en el norte de Chile y hemos participado en muchas ferias y exposiciones, sin embargo, la comercialización requiere de mucho tiempo, dedicación y recursos.
¿Tienes en mente crear nuevas fórmulas?
Sí, tengo varios productos que quiero desarrollar, pero de momento mi interés es que la empresa crezca y buscar un socio que pueda dedicarse al área de venta y distribución. Sin duda, podemos hacer mucho más.
¿Disfrutas haciendo cervezas?
¡Absolutamente! ¡Es que es muy bonito hacer cervezas! En estos momentos la planta esta en mantención, pero cuando está en funcionamiento abro las puertas porque me gusta que la gente conozca parte del proceso, de su producción y que sepa que en la región sí estamos innovando y que tenemos cervezas y bebidas artesanales de calidad.
"Una de ellas se elabora solo en esta región, porque es una cerveza al pisco. Esta ha causado sensación, porque el pisco lo que hace es dar el buqué. También desarrollamos una cerveza al ron de siete grados y otra, con quínoa”.