Tiene veinticuatro años y en su pasaporte ya figuran más de veinte países recorridos. Sus viajes no son por placer, sino porque desde que ingresó a estudiar medicina en la UCN de Coquimbo, ha hecho una carrera maratónica como representante de la Federación Internacional de Estudiantes de Medicina (IFMSA). La misma energía que ha puesto en esta organización espera, algún día, traspasarla al sistema de salud público, pues tiene claro que para generar un cambio se requiere priorizar y tener voluntad.
Por Verónica Ramos B. Fotografía: Patricio Salfate T.
Sin ningún afán de reconocimiento o vanidad, ha trabajado como hormiga para seguir sus ideales y ser un aporte desde un área que descubrió cuando cursaba sexto básico. Estudiar medicina y realizar otras actividades relacionadas con ella se convirtieron en su norte, y lo cierto es que la vida la ha sorprendido gratamente para llevar a cabo su intención. Hace pocos meses fue distinguida como la mejor estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo, y luego, como la mejor estudiante de toda la universidad. El reconocimiento no solo es por su promedio 6,2 en estos seis años, sino además porque ha sido capaz de compatibilizar sus estudios de manera íntegra y asumiendo responsabilidades que jamás imaginó.
María Ignacia Álvarez Argaluza (24) —nieta de un reconocido inmigrante vasco que llegó a La Herradura de Coquimbo— egresó del Colegio Inglés Católico de La Serena con un promedio 6,8, destacándose con la segunda licencia de su generación. En junio del 2017 espera titularse como doctora, pues debió congelar uno de sus cuatro internados para dedicar más tiempo a la Federación Internacional de Estudiantes de Medicina (IFMSA), organización que conoció como voluntaria y que hasta el día de hoy se niega a abandonar.
“Solo en Chile participan veintinueve universidades en la IFMSA y, a nivel mundial, son cerca de ciento veintiséis organizaciones. Por dar un ejemplo, solo Brasil cuenta con ciento cincuenta universidades que imparten medicina. Sin duda, es una gran organización y con objetivos muy claros, trabajar en ella es súper motivante así que cuando cursaba segundo año de la carrera asumí como encargada del comité de salud pública y, en el 2012, decidí postularme como presidenta local”.
¿Qué significó representar a tu universidad en esta federación?
Debía asistir cada dos meses a una reunión en Santiago. Conocí a todos los presidentes de cada una de las universidades que imparten medicina en Chile y, en marzo del 2013, tuve la posibilidad de participar en la asamblea mundial de la federación que se realizó en Baltimore, Estados Unidos. Todo era nuevo para mí y estaba muy motivada por el hecho de que esta federación es una plataforma internacional y me permitiría conocer diferentes culturas.
¿Qué tal esa experiencia?
Participar junto a más de mil estudiantes de medicina de todo el mundo, con más de cien delegaciones y una semana de congresos, sin duda, es muy enriquecedor y todo esto me vinculó mucho más a la federación. En agosto del 2013 se realizó una segunda asamblea mundial donde nuestro país era sede. Me invitaron a formar parte del comité organizador y comencé a trabajar muy fuerte a nivel nacional. Finalmente, resultó todo un éxito.
¿En qué consisten estas asambleas?
Realizamos congresos temáticos con diversos expositores y organizamos grupos de trabajos divididos en seis comités: salud reproductiva, derechos humanos, educación médica, salud pública, intercambios de profesionales y de investigación. Hacemos mucho trabajo interno para mejorar estos comités, por ejemplo, en materia de salud reproductiva, nos enfocamos en tratar de influir en las políticas públicas de esta área. En educación médica, buscamos ser un aporte en los currículum de las universidades. En definitiva, las asambleas son instancias súper positivas, porque nos reunimos estudiantes de más de cien países para analizar y discutir cómo mejoramos todos estos ámbitos.
¿Y cómo se canalizan las conclusiones?
Contamos con un encargado mundial de cada comité y como federación somos la palabra oficial de los estudiantes de medicina ante los ojos de la Organización Mundial de la Salud. Así hacemos el vínculo entre lo local y lo mundial, porque nosotros podemos exponer, por ejemplo, la experiencia o realidad de Coquimbo al director mundial de la OMS y esto genera un gran impacto, por cuanto puede influir en las políticas públicas de todo el mundo.
¿Qué es lo más valioso de formar parte de IFMSA?
Tratamos de generar opiniones comunes en base a perspectivas diferentes. Las opiniones son recabadas por todos los estudiantes de medicina del mundo y no discriminamos si son universidades públicas o privadas, por el contrario, los incluimos a todos y somos influyentes.
CARRERA ASCENDENTE
En octubre del 2013, UCN de Coquimbo se convirtió en sede de la Asamblea Nacional de la Federación y en esta ocasión, los estudiantes comenzaron a aclamar a María Ignacia como presidenta nacional. Había sido un año intenso, sin embargo, su espíritu de trabajo en equipo y las ansias por continuar en la organización, la llevaron a aceptar.
¿Cómo logras equilibrar una carrera tan exigente con esta labor?
No me gusta tener tiempo libre y optar por la presidencia nacional era una gran oportunidad. La verdad es que nunca he tenido problemas para estudiar y me aburre la monotonía. En vez de ver televisión prefiero tener reuniones on line o acompañar a los estudiantes que llegan por intercambio.
¿Generar intercambios es otra tarea de la federación?
¡Sí! y además es nuestra principal fuente de ingreso. En marzo del 2014, cuando asumí como presidenta nacional de la federación, viajé a Túnez para participar en la asamblea mundial y logramos firmar varios contratos de intercambio. Todos los años hemos ido aumentando esta cifra y, actualmente, recibimos cerca de cuatrocientos estudiantes de intercambio en Chile.
¿Tenías en mente postular a un cargo más alto?
En agosto del 2014, viajé a otra asamblea en Taiwán. Allí conocí a María José y a Elías, quien en ese entoncesera el director regional de las Américas. Nos hicimos muy amigos y me convencieron de postular a este cargo continental. En marzo del 2015, fui a la asamblea en Turquía y en junio se abrieron las postulaciones para el cargo regional de las Américas.
¿Y postulaste?
En diciembre debía hacer mi internado y estuve en la disyuntiva de congelar para postular a este cargo, porque eran mayores responsabilidades. Finalmente, no congelé y fui elegida como directora regional de las Américas. Me sentí muy honrada, porque los estudiantes confiaron en mis capacidades. Me costó asimilar que venía de una ciudad pequeña y que estaba representando a todos los estudiantes de medicina del continente. Tuve mucho apoyo, pero casi no dormía. Hice todo mi internado asumiendo este cargo y cada dos meses debía viajar a diferentes países. Estuve en Barcelona, en Rumania…
¿Pensaste que en tan poco tiempo llegarías a conocer tantos países?
La verdad que ¡no! Como tenía que viajar y asistir a muchas reuniones, opté por congelar el internado de pediatría. Viajé durante seis meses y estuve en Jordania, Palestina, Israel, Grecia, Italia, Croacia, España, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Portugal, Inglaterra, Brasil y Uruguay. La última semana de abril de este año llegué a Chile, después de vivir una experiencia única. Me di cuenta de que conocía la federación al revés y al derecho.
SALUD PÚBLICA
En agosto, María Ignacia, termina su último internado. Luego, viaja a México por la federación y a su regreso debe preparar nuevamente las maletas, pero esta vez para hacer un internado electivo en un hospital de Colonia, Alemania. “En la asamblea de México, quiero postular a un cargo más alto, esta vez como vicepresidente de miembros para las Américas. Esto significa representar a todos los directores regionales, es decir, a los ciento veintisiete presidentes”.
A este paso te convertirás en la presidenta mundial de IFMSA
(se ríe) ¡Es que ya no podría! porque el otro año me titulo como médico y debo trabajar.
¿En qué área de la salud te gustaría trabajar?
Me gusta mucho medicina interna y la salud pública, pero lamentablemente esta área está muy politizada en Chile y eso me ha desmotivado. Me gusta la política, pero no los partidos políticos. He conversado con muchos salubristas en los congresos mundiales y me han recomendado seguir este camino, pero con una especialización. Creo que a futuro me voy a dedicar a la salud pública como una actividad extraprogramática.
¿Cuál sería tu aporte en esta materia?
Trabajar a nivel local con una perspectiva internacional. Siento que el gran problema de las políticas de salud pública es que todas las decisiones se toman en Santiago y se desconocen las realidades de los hospitales regionales. Es fundamental descentralizar.
¿Y qué opinas de las deficiencias en infraestructura y servicio de nuestra salud pública?
Siento que es injusto cuando critican nuestra profesión porque hacemos de todo con nada. Entiendo la frustración del público, pero la verdad es que nuestro mayor problema es la falta de recursos. El hecho de contar con un plan terapéutico para un paciente y que no se pueda hacer porque no tenemos los recursos es verdaderamente indigno. Si algún día trabajo en el sistema público usaré toda esa energía que he entregado en la Federación para que las cosas se hagan bien y como deben ser. Esta es la única manera de generar el cambio y no creo que sea una causa perdida, lo que sí va a requerir es tiempo, trabajo y mucha voluntad.
"En la asamblea de México, quiero postular a un cargo más alto, esta vez como vicepresidente de miembros para las Américas”.