Hace un par de semanas recibí un afiche sobre un curso de Sumi-e que se dictaría en Espacio Aurora. Hasta ese momento no lo había escuchado nombrar y solo pude ver que se trataba de una técnica de pintura japonesa que utilizaba básicamente tinta china sobre papel de arroz. La profesora, Rosario Bañados, comenzó hablándonos sobre los pilares de esta técnica llamados los cuatro caballeros, ellos son: bambú, orquídea, ciruelo y crisantemo. Se parte con la práctica de trazos en un papel tipo roneo y luego trazos específicos de estas plantas, para posteriormente ir creando motivos florales, árboles y paisajes. Se produce un ambiente de trabajo súper agradable, relajado y meditativo, donde cada uno práctica a su ritmo, sin apuros ni presiones y con muy pocos y sencillos elementos.
Algunas definiciones del Sumi-e son: Técnica de pintura que tiene origen en China y ha sido rebautizada en Japón como Sumi-e que significa tinta negra y pintura. Es una pintura naturalista, que nace de la filosofía Taoísta, y se basa en el respeto a la naturaleza. Se requieren cuatro elementos para realizar esta pintura: la barra de tinta (sumi), la piedra abrasiva que sirve de tintero (suzuri), el pincel y el papel de arroz.
Lo que mas me llamó la atención fue esta comparación hecha por una profesora argentina y que no deja de ser cierta: “¿Cuál es la diferencia con las técnicas de pintura occidentales? (…) Las técnicas occidentales carecen de métodos de enseñanza, emplean materiales costosos y se guían por una lógica de productividad y éxito. En el Sumi-e el artista se desliga de dos grandes responsabilidades: hacer una obra magistral y quita la responsabilidad de hacer algo perdurable”.