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EDICIÓN | Agosto 2016

Madre India

Madre India

India está de cumpleaños el 15 de agosto y coincide con la fiesta de la Madre de Dios, para Occidente. Madre India, porque ha concebido multitud de gentes y culturas, que al abrigo de los milenios en esa tierra generosa, han compartido con inteligencia. India, madre de naciones, puede no ser el mejor ejemplo en muchas cosas, pero ofrece sus partos dolorosos a pueblos como el nuestro, que se soliviantan y ensombrecen, innecesariamente.

En India, Pārvatī es la manera como se llama a la energía (śakti). Pārvatī es la fuerza de la Naturaleza, la potencia fértil con su infinita manifestación; cada una con nombre específico, lo que resulta en las innumerables deidades femeninas del panteón hindú. Las tres más celebres: Lakshmī, o Lakskmīka, la riqueza y prosperidad; Sarasvatí, la sabiduría y enseñanza; y Pārvatī, gracia y donación divina per se. Las tres forman la Triada femenina o Tridevi.

Pārvatī es la consorte de Śiva, el poder germinador causante de creación. Sol y agua, semilla y tierra, śākta y śakti; dupla que asegura los ciclos del existir, suelen estar representados con simbolismo sexual: Lingam y Argha (o Yoni). Sin embargo, la diversidad maravillosa de la Madre naturaleza es Lakshmī, con su poesía encantadora y sin fin (aves que se llaman al apareamiento; flores fragantes que atraen insectos, lluvia que besa el yermo, etc.). A Lakshmī se le invoca con aromas dulces y frutas coloridas (Lakshmī-puņya), atrayendo su complicidad para lograr la afluencia. Riqueza, en sánscrito, se dice bhāgya, palabra siempre asociada a daņdādi que es dar, dividir y compartir lo poco o mucho que se tiene para ser feliz. Lakshmī es la fortuna, bienestar, éxito y prosperidad; mas, exige al devoto y ferviente amante un ánimo de dar. Porque en Oriente y en Occidente, la vida es un acto de donación.

Así por ejemplo, en la ceremonia matrimonial del hinduismo, los contrayentes invocan a Savitri, otro nombre de la Madre eterna, cuando cantan una salmodia (mantram) que dice: Om goryāh Sāvitrayāh tava saubhāgyam bhavatu. ¡Que la felicidad y la abundancia siempre colmen nuestra vida y llenen nuestro hogar!

Una variante local de la Madre naturaleza dadora de abundancia, es Mīnakśi, deidad a la que se dedicó un enorme templo en las riberas del río Vaigai, actual Estado del Tamil Nadu. Es el Mīnakśi Amman Mandir con más de tres mil años. Lo que fue un humilde santuario y refugio de agricultores esperanzados en buenas cosechas, tomó forma de poblado y luego de una ciudad, llamada Madurai. Fue eje vibrante de religiosidad hasta que la avalancha turca-musulmana lo saqueó y destruyó, en el año 1300. El Mīnakśi Mandir fue reconstruido entre 1623 y 1655 por los príncipes Nayak, que reinaban en la región. Para ese efecto, todo el país Tamil donó con generosidad y los reyes pusieron la porción que faltaba; la arquitectura siguió puntillosamente el canon hindú que dicta el Śilpa Śastra, pues el Mīnakśi Mandir es en sí una imitación del universo y su misterio creativo. Desde lejos destacan los impresionantes gopuram, o pórticos monumentales, de altura equivalente a un edificio de quince pisos; decorados y sobrecargados de esculturas de dioses y demonios; más una coronación con unos cuernos, que asustan al turista desprevenido.

Para quienes gustan de los secretos, el templo de Mīnakśi será una experiencia demoledora. Los santuarios (garbhagrihas) se suceden uno dentro del otro, hasta ingresar a la celdilla central, donde está el Mahalingam-Yoni (la energía total). El pequeño recinto semeja el centro de la galaxia. La paredes fueron hechas con piedra color grafito opaco, que se dice cayeron del cielo. Ahí, en ese agujero negro, unos brahmanes recibirán nuestras ofrendas, y entonarán una serie de mantras que retumbarán en esas piedras cósmicas, creando una reverberación que nos calará el tuétano. Nunca sentí un eco como ese. Un colega que me acompañaba, me dijo después que la onda le había soltado las tapaduras de las muelas.

Cuando vaya a la India, por cierto tómese la foto de rigor en el Taj Mahal, para subirla al Facebook. Pero,  luego, vaya hasta Maduraia ver esa maravilla que el Mīnakśi Amman Mandir, mejor todavía si va en abril y asiste a la celebración del Mīnakśi Tirukalyanam, gran festival que se hace cada año a fines de abril.

Para más información, escribir a smcarrasco@vtr.net

 

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