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EDICIÓN | Agosto 2016

Con sentido

Carolina Alfaro e Isabel Margarita Gamboa
Con sentido

Aunque estudiaron en colegios tradicionales, desde sus profesiones se fueron dando cuenta de que algo no andaba bien con la forma de enseñar, de que algo no encajaba. Cuando se conocieron y se hicieron amigas, comenzaron a estudiar alternativas de aprendizaje para sus hijos, porque las que existían no terminaban de convencerlas. El sistema tradicional de clases no las motivaba. Y se pusieron manos a la obra. Investigaron, se asesoraron, compararon metodologías extranjeras, viajaron, hablaron con expertos, tiraron líneas. Y crearon un colegio. Esta es su historia.

Por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G.

Tuvieron que pasar cinco años. Cinco largos años desde que comenzaron a acariciar la idea de crear un colegio con las herramientas educativas que siempre soñaron para sus hijos. Lo masticaron bastante. Fueron muchas noches de tertulia, en pleno proceso de crianza. Había algo que no andaba bien. Lo veían en su entorno, lo veían en las clases que hacían en la universidad. Lo veían en sus consultas. “Nos topábamos con muchos niños y papás, estresados con el sistema de educación tradicional, un sistema basado en la competencia, en el aprender cosas de memoria. Nos hacía mucho ruido ver a niños con tan pocas ganas de ir al colegio”, comentan desde el establecimiento educacional que levantaron a pulso en Reñaca. Un colegio que no manda tareas, que no pone notas y que concibe al profesor como un guía.

Carolina es fonoaudióloga e Isabel Margarita, sicóloga educacional, por lo que el tema no les era ajeno. Además de tener sus propias consultas, hacían clases en distintas universidades y su mirada tenía un denominador común: la importancia de las llamadas neurociencias en el desarrollo de los niños.

“¿Sabes lo que más me llamaba la atención cuando hacía clases en la universidad?”, me pregunta Carolina, “la falta de humanidad de los estudiantes, de no saber cómo se llamaba el portero, ni la señora de la limpieza. Estaban tan concentrados en lo suyo, en adquirir conocimientos, que se olvidaban de lo realmente importante”.

En tu rol de fonoaudióloga, ¿qué falencias veías en el sistema?
La gran debilidad que observaba era la falta de amor en el aula y en el colegio. La falta de amor entre los pares, la falta de amor por aprender. Era y es común escuchar a los niños decir “qué lata estudiar”, “qué fome”.

¿Y qué te hacía ruido a ti, Isabel?
Varias cosas. Los espacios tradicionales se han vuelto demasiado impersonales. Al ser demasiado grandes, muchos niños pasan desapercibidos y surgen las carencias afectivas. Los espacios educativos tienen que ser espacios amorosos, de paz. Un niño feliz es un niño que va a aprender. Hasta sexto básico los niños necesitan de afecto para poder funcionar. Es como el motor de arranque.

¿Cómo parte todo?
Comenzamos a pensar en un espacio educativo que fuera distinto, a trabajar en un proyecto alternativo que fuera mucho más acogedor para los niños y que respondiera a las necesidades que nosotras visualizábamos en nuestros hijos, con aprendizajes que tuvieran sentido para ellos. Fue un trabajo largo.

¿Y cuál es su propuesta?
Nuestra apuesta va por formar personas con competencias para la vida, empáticos, que sean propositivos. Queremos que los niños se potencien en su ser y sean ellos los protagonistas de su aprendizaje, donde los profesores son guías que orientan a que descubran las respuestas por sí mismos. Acá no se transmite información para que la memoricen y después se les olvide. El conocimiento viene por añadidura, porque un niño feliz es un niño que va a aprender, pero no es el objetivo central.

¿Con qué metodología trabajan?
Nuestra base curricular son las inteligencias múltiples.

¿QUÉ SON LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES?
En junio pasado vino a Chile el connotado profesor de sicología y ciencias de la educación de Harvard, Howard Gardner, el creador de la teoría de las inteligencias múltiples. La conferencia fue en Casa Piedra, Santiago, y tuvo un lleno total. Más de mil ochocientas personas, entre sicólogos, profesores, neurólogos y profesionales del área escucharon lo que viene en materia educativa. Carolina, Isabel Margarita y todo el cuerpo docente del colegio Los Bosques escucharon también atentas desde sus asientos.

En líneas generales, Gardner plantea que los seres humanos tienen ocho tipos de inteligencias: lingüística, lógica-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Se parte de la base que no todo el mundo tiene los mismos intereses y capacidades, ni aprenden de la misma manera. Si el niño no comprende a través de una inteligencia, puede optar por las otras siete para poder hacerlo. “Lamentablemente en los colegios, por lo general, se privilegian las inteligencias lingüística y matemática”, comentan. “El hecho de haber ido a este seminario, donde las tendencias educativas son las mismas con las que trabajamos nosotras, nos refuerza que vamos por el camino correcto”.

¿Son un colegio Montessori?
La gente tiende a etiquetarnos como tal, pero no lo somos. Nosotros utilizamos y ponemos al servicio de las inteligentes múltiples lo mejor de la metodología Montessori, que para prebásica es maravilloso.

¿Cómo por ejemplo?
En el método Montessori existen distintas áreas de trabajo o estaciones: lenguaje, vida práctica, matemática, ciencias y los niños pueden escoger en qué área quieren trabajar. Se dice que hay que respetar la elección del niño, porque emocional y cognitivamente (a nivel cerebral) ya están preparados para trabajar en esa área. Un sistema tradicional prepara al niño en todas las asignaturas en un momento determinado, aunque hay algunos colegios que han implementado esta modalidad en prebásica.

Si no hay tareas, ¿cómo inculcan los hábitos de estudio?
Lo que hacemos es fomentar que los niños puedan investigar ciertos temas en familia. Todas las semanas enviamos mails a los papás con los contenidos que pasaremos la semana siguiente. Lo ideal, y aquí entra fuerte el tema de la cocrianza, es que los padres pongan el tema en la mesa y se involucren con lo que está investigando su hijo, pero de una manera lúdica, como si fuera un juego. Y ahí vemos otro paradigma, que tiene que ver con el desarrollo neurobiológico de los niños: la necesidad de jugar.

¿Qué pasa si no juegan?
Nos encontramos con niños inquietos, niños con déficit atencional, niños con problemas conductuales.

¿Es posible adaptar modelos extranjeros, como el finlandés del que tanto se habla?
Lo maravilloso que tiene la educación finlandesa son sus profesores. El gobierno hizo todo un cambio educativo, en donde cerró muchas universidades y dejó solo las más prestigiosas para impartir la pedagogía. De hecho, para poder postular a la carrera de Pedagogía, tienes que tener un puntaje bien alto, además de sacar una maestría. Lo que pasa es que su cultura es muy distinta. Las bibliotecas públicas son increíbles, es común ver a familias llevarse maletas de libros para la casa y devolverlos a la semana después. Y eso que aprenden a leer recién en segundo básico.

¿Y eso es bueno?
Es que la neurociencia dice que a esa edad están preparados. Amanda Céspedes, por ejemplo, está de acuerdo.

¿Qué dice la neurociencia de un niño en edad preescolar?
Que no están preparados para aprender a leer y a escribir, ni sumar o restar. Pero muchos aprenden a esa edad Se ha descubierto que cuando tú adelantas los procesos en los niños o no los respetas, los problemas emocionales y de aprendizaje aparecen más adelante.

¿Cómo cuáles?
Como el estrés, pequeños con alopecia, con jaquecas, con fobia escolar a los seis años. Niños que son derivados al neurólogo, muchos medicados.

¿Hay espacio para la experimentación?
Siempre hay un rango de flexibilidad. Tenemos la fortuna de tener a Loretto Pantoja como jefa pedagógica. Una mujer extraordinaria, que siempre ha dicho que nuestro proyecto es como la punta de la flecha que se hace camino. Ella es quien supervisa a las profesoras respecto de las planificaciones diarias y semanales. Para nosotras es un lujo tenerla acá.

¿Por qué no ponen notas?
No estamos de acuerdo con las notas, porque consideramos que es una forma de competencia. No aporta.

¿Pero las notas no son una herramienta para saber si el alumno entendió o no?
No necesariamente. Puedes formular rúbricas de evaluación, en las que mides distintos conceptos de desarrollo de cada niño. Recién en séptimo básico tienes un perfil de personalidad para asumir una nota, antes no.

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA

El 9 de marzo del 2015 se abrieron las puertas del colegio Los Bosques. Recuerdan perfectamente ese primer día. “Ahí partió la aventura. Fue intenso, maravilloso. Partimos con treinta y seis niños. Las llamamos las familias fundadoras. Fue un tremendo orgullo ver la cantidad de personas que confiaron en esta nueva apuesta. Estamos muy agradecidas y por lo mismo somos muy rigurosas con nosotras mismas y con nuestro trabajo”.

¿Qué ha sido lo más difícil?
La presión social. Hay personas que piensan que nuestro colegio es para niños con necesidades especiales que no caben en otro sistema o que es hippie. Y que solo vienen a jugar.

¿El desafío más grande?
Cumplirles a nuestros niños y posicionarnos como un colegio alternativo a la educación tradicional. Actualmente tenemos cuarenta y ocho alumnos y proyectamos llegar a cuarto medio con ciento cincuenta estudiantes. No nos interesa crecer más.

¿Cuántos niveles tienen?
Intencionalmente somos multinivel. Los más chicos se apropian del desarrollo cognitivo de los más grandes, es decir, se nivelan hacia arriba y los más grandes, a su vez, desarrollan el área socioemocional: la solidaridad, el trabajo en equipo. Tenemos la Prebásica, que se llama Casa de Niños y que agrupa chicos de tres a cinco años. Luego está el Taller 1 que junta a primero y segundo básico (de seis a siete años) y Taller 2, que reúne a tercero y cuarto básico (de ocho a nueve años).

¿Van a abrir nuevos cursos?
No. La idea es ir creciendo con nuestros niños.

¿Cómo fue el 2015?
De aprendizaje para todos.

¿Qué aprendieron?
Aprendimos a manejar un negocio. Aprendimos a ser humildes, a escuchar, a ser flexibles, a saber nuestros límites, porque en un emprendimiento no puedes hacerlo todo. También aprendimos a conocernos en otro contexto y a saber cuáles eran las fortalezas y debilidades de cada una para procurar un ambiente lo más armónico posible.

¿Cómo reclutaron el equipo?
Con pinzas.

¿Debiera el Ministerio de Educación reformular el sistema educativo chileno?
Absolutamente. Nos encantaría estar vivas para ver eso. Todos los especialistas en educación indican que se requiere de un cambio, los niños lloran a gritos un cambio, cuántos déficit atencionales, cuántas angustias, cuántas fobias escolares… Todo indica un cambio. La neurociencia va hacia allá. Hay un documental súper interesante que se llama La educación prohibida, que recopila diversas entrevistas a eminencias en educación en Hispanoamérica donde se evidencia el tema. El punto es cómo lo lleva a cabo un profe que tiene cuarenta y cinco alumnos y que dentro de ellos hay diez con necesidades educativas y otro tanto con vulnerabilidad social. El ambiente es tremendamente adverso.

 

"Todos los especialistas en educación indican que se requiere de un cambio, los niños lloran a gritos un cambio, la neurociencia va hacia allá. Hay un documental súper interesante que se llama La educación prohibida, que recopila diversas entrevistas a eminencias en educación en Hispanoamérica donde se evidencia el tema”.

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