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EDICIÓN | Julio 2016

Arquitectura sostenible

Héctor Montoya arquitecto
Arquitectura sostenible

Con una respetable trayectoria en el rubro, el arquitecto Héctor Montoya prefiere hablar de arquitectura sostenible en vez de sustentable, un tema que a su juicio ha adquirido importancia en la Región del Biobío y donde Concepción presenta diversas ventajas para una mayor implementación.

Por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D.

En términos generales, un desarrollo sustentable busca preservar y, en lo posible, no requerir del uso de energía o explotación de recursos naturales, dejando un poco de lado las reales necesidades humanas. En cambio, el desarrollo sostenible busca satisfacer las necesidades humanas presentes sin comprometer estas mismas para las generaciones futuras haciendo un uso equilibrado de los recursos y energías disponibles, por ejemplo, explotar un bosque y reforestarlo.

Si se acota a la arquitectura, se puede decir que una arquitectura sostenible es aquella que requiere de energía externa para funcionar. “Por ejemplo, si diseñamos una casa con materiales muy aislantes, con la mejor orientación y una buena ventilación es posible que estemos hablando, para nuestra realidad constructiva y de desarrollo, de una vivienda sostenible, porque de todos modos será necesario al menos un mínimo de energía externa para funcionar”, explica Héctor Montoya Castro, arquitecto titulado de la Universidad del Bío-Bío y Magister (c) Hábitat Sustentable y Eficiencia Energética de la misma casa de estudios.

Agrega que cuando se habla de una arquitectura o edificación sustentable se refiere a un desarrollo mucho más profundo, que lleva a no requerir energía externa para funcionar, por lo que tendría que ser autosuficiente, al igual que los estándares alemanes. “Un claro ejemplo es el PassivHaus, que se ha experimentado en nuestra ciudad por parte del CITEC, Centro de Investigación en Tecnologías de la Construcción, de la UBB, con un prototipo de vivienda con estándares de eficiencia energética y aplicación de nuevos usos de la madera”, dice Montoya, que hasta el año pasado fue docente de las Cátedras de Eficiencia Energética de la Facultad de Arquitectura y Construcción de la sede Concepción en Universidad de Las Américas.

ATRIBUTOS

¿Cuáles son las ventajas de Concepción para el desarrollo de la arquitectura sostenible?
Son muchas, partiendo por su capital de conocimientos. Existen muchas universidades liderando avances en el tema de la edificación sostenible, y en algunas de ellas, donde se imparten las carreras de Arquitectura y Construcción, hace varios años se ha ido implementando en sus mallas el diseño pasivo, incorporación de tecnologías eficientes, etc. Además, tenemos polos de desarrollo e investigación en la construcción y la eficiencia energética como el caso del CITEC de la UBB, que en conjunto con el Instituto de la Construcción, Universidad Católica, Cámara Chilena de la Construcción y entidades de gobierno, encabezan este desarrollo y área de investigación. Especialmente, tenemos mucha juventud con ganas de innovar, de romper el ciclo y de buscar alternativas de desarrollo más sostenibles y/o sustentables.

¿Cuánto ayuda el entorno?
Tenemos un entorno maravilloso donde la presencia del agua, ya sea en forma de río, lagos o mar está siempre presente y es factible de potenciar con la arquitectura adecuada. Asimismo, contamos con una zona fuertemente forestal, permitiendo miles de posibilidades en el uso de la madera en la construcción y no tan solo los sistemas tradicionales, sino sistemas y productos nuevos en este ámbito. Se puede hacer un desarrollo arquitectónico mucho más sostenible que solo lo que queda entre las políticas de Estado y las directrices que mueven este desarrollo, de acuerdo a la oferta de mercado y el desarrollo inmobiliario de los privados.

¿En qué otras áreas es posible desarrollar arquitectura sostenible?
Arquitectura sostenible de primera mano es la que se lleva a cabo en la recuperación de barrios y patrimonio arquitectónico invaluable que es posible de ser recuperado. Lo más sostenible que puede hacer una familia joven es comprarse una casa usada central, o conectada lo mejor posible a su sector de trabajo, remodelarla y hacerla más eficiente en términos de consumo de energía. No es sostenible seguir desparramando la ciudad, porque solo hay terrenos disponibles en la periferia y cada vez menos accesibles. Incluso para una parte de la sociedad, que antes estaba en la periferia, ahora se generan nuevos centros urbanos en torno al comercio o la educación, pero sin visualizar el impacto al entorno, el desgaste y gasto en energía para movilizarse.

¿Qué desventajas detecta en este sentido?
Considero que como sociedad debemos plantear lo que realmente queremos para nuestra ciudad. Existe una normativa que se quiere implementar hace muchos años para mejorar la calidad de las viviendas a nivel más general, pero estas políticas van muy lento y el consumo cada vez es más alto. Falta vincular más eficientemente nuestro capital del conocimiento, el desarrollo tecnológico, políticas públicas y privadas.

PIONEROS EN LA ZONA

Héctor Montoya ha desarrollado proyectos de viviendas en los que privilegia la materialidad y el diseño pasivo que atribuyen ahorros energéticos a las viviendas. Así, por ejemplo, en el año 2011 desarrolló un proyecto del ingeniero en construcción de la UBB, Ricardo Parra, enfocado en la elección de una materialidad que le otorgase un ahorro en el consumo de calefacción en su vivienda.

“Lo asesoramos con mi colega Ricardo Espinosa de forma tal que pudiésemos adaptar el diseño de su vivienda al emplazamiento, orientación, aprovechamiento de captación solar y vistas”, relata el profesional que también se desempeña como asesor en Certificación de Edificios Sustentables. Buscaron incorporar una materialidad que fuese clave a la hora de generar una buena envolvente térmica de la vivienda sin dejar de lado la resistencia estructural que buscaban al mismo tiempo. “Optamos por un sistema en base a bloques de poliestireno expandido de alta densidad. Este funciona como un contenedor hecho de estas piezas ensambladas entre sí que contienen el hormigón y sus enfierraduras de acero. Así, en definitiva, esa vivienda se considera de hormigón armado, con la diferencia que todos sus paramentos y losa quedan confinados tanto por su cara externa como interna entre estos bloques”.

¿Es más costosa la implementación de este tipo de arquitectura?
Es importante considerar el consumo energético contenido en la fabricación de los materiales de la vivienda; la elección de materiales locales; el reciclaje de materiales de desecho o industriales; y los artefactos que ahorran electricidad como los paneles fotovoltaicos, colectores de agua caliente sanitaria, sistemas de geotermia, aerotermia o bombas de calor. El DVH o termopanel es clave. Una buena aislación térmica es un factor que nadie debiese transar al construirse una vivienda, porque no tan solo se ahorrará calefacción en la vivienda, sino que asegurará una mejor calidad de vida, con un confort interior adecuado.

“En términos generales, se estima un ahorro de hasta un treinta por ciento de calefacción utilizando buenas prácticas de diseño. También se puede ahorrar con el uso de la energía solar fotovoltaica, ya que desde el año 2015 entró en vigencia la Ley Net Billing (facturación neta), lo que significa que podremos vender nuestra energía excedente”.

 

"Una buena aislación térmica es un factor que nadie debiese transar al construirse una vivienda, porque no solo se ahorrará calefacción en la vivienda, sino que asegurará una mejor calidad de vida, con un confort interior adecuado”.

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