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EDICIÓN | Julio 2016

Versátil

Luis Corvalán artista integral
Versátil

Mientras trabajaba como ingeniero mecánico, Luis Corvalán descubrió su verdadera vocación: la danza, el arte del movimiento corporal en toda su expresión. Y desde ahí saltó al mundo de las artes escénicas, que hasta hoy lo mantiene obnubilado como el primer día.

Por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.

Si Luis Corvalán (40) viviera en Europa, sin duda sería parte del elenco de esas grandes producciones donde los artistas hacen de todo y todo lo hacen bien. Profesor de danza de la Universidad de Chile, bailarín, actor, coreógrafo y músico, que con esfuerzo y dedicación ha logrado recorrer un camino maravilloso y lleno de aprendizajes.

En su juventud, fue a estudiar a Francia por un año y se quedó siete, siempre perfeccionándose en la danza, arte que lo sedujo con tal magnetismo que nunca más dejó de practicar. Incluso abandonó la carrera de Ingeniería Mecánica, prácticamente terminada, por alcanzar, más que un sueño, un estilo de vida arriba de los escenarios y también transmitiendo sus conocimientos a todos los interesados en este arte, desde personas con discapacidad hasta bailarines profesionales, porque para él todos pueden expresarse con el movimiento de su cuerpo.

Radicado en Concepción desde 2013, junto a su pareja, Natalia Díaz, sicóloga y bailarina, formaron Revuelo. Un espacio destinado a la práctica, desarrollo y fomento de las artes, bajo un enfoque multidisciplinario, centrado en las artes del cuerpo y el movimiento.

Un nuevo lugar de encuentros, experimentación y creación artística. Es así como en septiembre realizarán el programa de primavera “Pasajeros en tránsito”, donde Revuelo convoca a actores, bailarines y artistas con experiencia profesional y/o semiprofesional en trabajo corporal, interesados en profundizar sus conocimientos en danza contemporánea.

ENCUENTRO CON EL ARTE

De pequeño, en Santiago, Luis no tenía ningún acercamiento especial al arte. Después, estudió ingeniería y no fue hasta que tuvo la oportunidad de asistir, como espectador, a un examen de estudiantes universitarios de danza, donde se reveló el sentido que le daría a su vida. Atrás quedó la carrera ingenieril y la consternación de sus padres. Asistió a diversos cursos relacionados con este arte y de inmediato fue requerido para participar en presentaciones, incluso en el ámbito del teatro. En una de esas muestras fue “descubierto” para actuar en unas series adolescentes en MEGA, y se convirtió en actor (rama artística que continúa hasta el día de hoy, ya que el próximo año comienza a filmar la película Curiche).

El trabajo en televisión le dio la posibilidad de juntar dinero para profundizar sus estudios de danza en Europa, donde se encontró con la teoría y la práctica que rodean las artes escénicas y todos los enfoques vanguardistas. Hizo formaciones (estudios de danza) en Montpellier y Lyon, y en París cursó un máster. Paralelamente, trabajó desde obrero de la construcción hasta tutor de niños; todo se convirtió en una fuente de aprendizaje para él.

Vivió siete años en Francia, y uno en Bélgica, donde descubrió otro de sus talentos: la música. Sentado en una plaza de Bruselas, conoció casualmente a Ángel Parra, quien después de una breve conversación, lo invitó a tocar junto a él esa noche, porque le faltaba un músico. Luis, como muchas veces en su vida, no buscó excusas ni sintió que no podía. Asistió y fluyó su talento artístico natural para la percusión, y ahora puede decir que tocó junto a este gran cantautor. En Bruselas, también vivenció con más profundidad los alcances de la danza experimental.

¿Qué es la danza experimental?
La danza experimental o contemporánea tiene como eje fundamental al cuerpo y sus distintas posibilidades. Aquí las técnicas, capacidades o los límites de edad no son relevantes. Se busca que el cuerpo se movilice a través de distintos estímulos e impulsos emocionales.

¿Dónde se ve representada en Concepción?
Actualmente, se ve representada en nuestra organización Revuelo. Desde aquí han estado surgiendo creaciones y experiencias que se presentan tanto en espacios públicos como en espacios más convencionales.

¿Quiénes pueden practicarla?
Todos tienen la posibilidad de entrar en estas prácticas, solo se debe querer, ya que todos los cuerpos tienen distintas historias y distintos tiempos de aprendizaje. Incluso Revuelo está abriendo un espacio nuevo para trabajar con personas con discapacidad.

SENSIBILIDAD

¿Qué descubriste en la danza?
Descubrí una forma directa y concreta de alimentar mi imaginario y mis impulsos creativos. Fue muy fuerte ver que lo que pasaba por mi cabeza y mi cuerpo tenía una traducción directa en el espacio y que lo podía compartir con otros con inquietudes similares.

¿Cómo es tu rutina en cuanto a preparación física?
Mantengo una buena alimentación y todos los días realizo distintas cargas físicas. En el aula, doy clases dinámicas y activas de técnicas corporales contemporáneas, con mucho trabajo de suelo. También practico artes marciales, en específico hago Karate-do en la línea Shotokan. Esto lo hago desde niño, ya que mi padre fue sensei de una academia y eso me quedó para siempre. En forma más esporádica meditación.

¿Qué pasa en ti cuando experimentas la danza, el teatro o el cine?
Para mí son experiencias que me conectan profundamente con mi posibilidad de crear. En teatro es muy fuerte lo que sucede con mi imaginario. Me conecto con territorios muy esenciales del ser humano.

Cuando estoy en un rodaje es distinto, todo se vuelve más natural. La concepción del espacio y del tiempo cambia mucho, te debes conectar de otra manera. Sabes que hay un cuadro que limita el lugar donde presentarás tu creación. Eso no dura muchos minutos y lo debes repetir hasta que el director y todo un equipo logren sus objetivos.

La danza es mi eje fundamental, es lo que me permite entrar en todas estas disciplinas y cuando hay que bailar aparece lo mejor. Es un acto que me traslada en el tiempo. Me siento un ser ancestral y creo que podría ser eterno.

Si pudieras volver atrás, ¿harías algo distinto?
Si un día siento algo profundo en mi destino o ruta de vida, no lo pensaría como algo que ya no hice, mi experiencia dice que lo haría de todas formas. Si por esas cosas de la vida me llegara un potente deseo de ser abogado, no lo pensaría mucho, entraría de inmediato a la universidad y me titularía, no lo dejaría pasar, es ahora que estamos vivos.

 

"La danza es mi eje fundamental. Es un acto que se traslada en el tiempo. Me siento un ser ancestral y creo que podría ser eterno”.

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