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EDICIÓN | Julio 2016

Turismo sustentable

Lago Lanalhue

En los últimos años, el turismo en el lago Lanalhue ha apostado por la puesta en valor de las culturas locales, apuntando también a la sustentabilidad. El Centro Turístico Quelén es un claro ejemplo de aquello, con una línea arquitectónica acorde a su entorno y con una construcción en la que participó mano de obra local.

Por Cristóbal Montecinos C. Fotografía Sonja San Martín D.

Emplazado a 147 kilómetros al sur de Concepción, en la Provincia de Arauco, el lago Lanalhue es el primer eslabón de la ruta de los lagos del sur de Chile. De aproximadamente treinta y dos kilómetros cuadrados, su nombre en idioma mapuche significa “alma perdida”. Es uno de los destinos preferidos por muchos, gracias a su privilegiada naturaleza, incluida la gran presencia de bosque nativo y la posibilidad de practicar deportes náuticos.

Para dirigirnos desde Concepción al lago Lanalhue, tomamos la refaccionada y bastante más expedita Ruta 160. Tras pasar por Coronel, Lota, Arauco, Curanilahue y Los Álamos, en un trayecto que tarda cerca de dos horas, atravesamos la ciudad de Cañete y posteriormente enfilamos por el desvío hacia Tirúa. Tras avanzar unos cuatro kilómetros e inmediatamente tras cruzar el Puente Lanalhue, giramos a la izquierda y avanzamos menos de diez minutos por la Ruta P-660 hasta el desvío en dirección al lago que nos lleva al Centro Turístico Quelén, a través de un potrero descubierto donde es posible apreciar conejos y liebres.

Ubicado en la costa noroeste del lago Lanalhue, el paisaje que ofrece el complejo es único. Comenzó como una simple casa de veraneo de la familia Durán, que con el tiempo se fue habilitando para recibir turistas sumando más cabañas. “No era un negocio turístico propiamente tal. Se trataba de algo informal y arrendábamos a amigos y conocidos.

Después, debido a que la zona empezó a ser más atractiva para los visitantes, decidimos construir un hotel”, recuerda Pedro Durán, creador y propietario de Quelén.

27-F

A comienzos de 2010, el hotel estaba listo y operando. “Se podría decir que ya éramos conocidos a nivel regional y en temporada alta tuvimos muchos visitantes de varias partes del país, pero el terremoto de 2010 provocó daños irreparables que nos obligaron a demoler la estructura”, relata.

Sentado en una de las mesas del comedor llamado Salón de las Mariposas, Pedro Durán reconoce que en algún momento dudó acerca de si realmente valía la pena comenzar de nuevo con el emprendimiento, pero también revela que este tipo de desafíos lo entusiasman y motivan.

“Por ejemplo, si uno empieza a sacar cuentas antes de un desafío de esta magnitud, siempre va a ser negativo, sin duda, pero igual quedará algo y el esfuerzo ha valido la pena hasta ahora. Estamos bien posicionados y aún falta bastante para consolidarnos”, agrega.

De esta manera, tras casi cuatro años, Quelén abrió nuevamente sus puertas con la importante colaboración de la arquitecta y diseñadora Susana Herrera y su equipo de trabajo de Factoría Design. La estructura cuenta con departamentos, cabañas y un hotel que en total alberga a setenta y dos pasajeros. “La idea era diferenciarse del resto de la estructura hotelera de la zona y ella aportó conceptos muy interesantes al respecto, mezclando la innovación con características étnicas. Eso permitió darle sentido a todos los detalles de Quelén, en sintonía con el entorno y la madera, que es el material que se utilizó principalmente para construir esto. Esta sintonía con el entorno se aprecia en la mayoría del inmobiliario, encargado a constructores y artesanos locales”, explica.

Durán también trajo muebles de madera de otras partes, como los que adquirió en Cauquenes al francés Lucien Burquier, más conocido como Polyte Solet, responsable además de construir el Arca Quelén, catamarán con capacidad hasta para cuarenta personas que nos permite navegar varios minutos por el lago Lanalhue hacia el sur y visitar, por ejemplo, la Hostería Lanalhue, uno de los destinos más tradicionales de la zona.

ESTRELLAS Y DEPORTE

Retornamos a Quelén mientras apreciamos decenas de cisnes de cuello negro que en los últimos años han llegado al lago para enriquecer la fauna del sector y visitamos Yepún, el observatorio turístico más austral de Chile, inaugurado el verano recién pasado.

Su director, Marcelo Cifuentes, fue quien aportó la idea y desarrolló el proyecto, mientras que Pedro Durán decidió utilizar la entrada del antiguo hotel para dar espacio al observatorio, que incluía la escalera en forma de caracol que lleva hacia el telescopio principal de 14,8 pulgadas de diámetro, adornada por doce paneles interpretativos que abordan diversos temas relacionados con la astronomía y la cosmovisión mapuche.

La estructura de madera nativa —abierta a cualquier visitante— está protegida de la contaminación lumínica por una barrera natural, debido a que la Cordillera de Nahuelbuta bordea por ambos lados al lago Lanalhue, permitiendo disfrutar de noches despejadas y también de una observación en una de las terrazas, donde un guía nos explica aspectos básicos para observar el cielo.

Nos acercamos a la orilla del lago, donde un aromo con sus flores amarillas se impone en el paisaje al frente del hotel. Desde el pequeño muelle, el instructor, Raúl Villa, nos imparte las nociones básicas para practicar el novedoso Stand Up Paddle o SUP, que permite deslizarse por el agua utilizando un remo mientras se permanece de pie sobre una tabla de surf, una de las tantas actividades náuticas que permiten las tranquilas aguas. Villa lidera Mako Sup, agrupación encargada de promover y enseñar la disciplina del SUP en los lagos y ríos cercanos.

ENTORNO ANCESTRAL

En Nahuelbuta es posible encontrar un patrimonio humano y natural invaluable. Para conocer un poco de la tradición y cultura mapuches, dejamos atrás la orilla del lago Lanalhue y conducimos hacia el sur cerca de diez minutos hasta el sector Huentelolén. En la escuela del sector, de un vistoso color verde, giramos hacia la derecha y un poco más adelante visitamos a Estela Astorga, que destaca por su artesanía en ñocha, produciendo canastos, individuales y paneras, entre otros, además de ser una experta en música mapuche con dos discos creados a su haber.

Continuamos la ruta hacia el sur y nos detenemos en Huape, donde conocemos a Judith Marileo y su hija Soledad Provoste, quienes tejen la lana de oveja y cuentan con un taller y una tienda boutique. A nuestro regreso, entre Cañete y Los Álamos, en el sector Quelén Quelén, aprovechamos de visitar el colmenar de la señora Luz Contreras, artesana en cera de abeja y productora de propóleos y miel.

Nos despedimos del lago Lanalhue, confirmando que es un lugar para entretenerse, disfrutar y descansar, tanto en invierno como en verano.

 

La idea de Quelén era diferenciarse del resto de la estructura hotelera de la zona y la arquitecta y diseñadora Susana Herrera aportó conceptos muy interesantes al respecto, mezclando la innovación con características étnicas.

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