El evento duró tres días de pura escalada y fi esta, celebrando, en medio del altiplano chileno, lo increíble y mágico que es este deporte. Los organizadores quedaron sorprendidos con la gran convocatoria, que reunió a personas muy diferentes pero con el mismo objetivo en mente: desafi arse a sí mismos, la roca y la altura.
Texto y fotografía: Soraya Valdivieso V. y Samuel Rivas A.
Desde los mejores del mundo, hasta los que están recién comenzando a descubrir la escalada, todos se reúnen en estos maravillosos encuentros, una especie de cita indeclinable para aquellos que coquetean con la adrenalina. Eventos que forman la identidad de una comunidad que diferencia a los escaladores del común de la gente. Con un espíritu hippie, alrededor del mundo son millones quienes adquieren este estilo de vida y vibran con el impulso de liberar el alma, a través del esfuerzo físico y la conexión con la naturaleza.
Nos propusimos acompañar al Club Escalada Iquique a la VI versión del Encuentro de Escalada de la Zona Norte de Chile, esta vez organizado en las alejadas tierras de Tajgrapata. Son más de trescientos kilómetros los que se recorren por la ruta A-16, una de las más admirables que me ha tocado transitar en el norte chileno. A medida que se avanza sobre el nivel del mar, los movimientos se vuelven más lentos y algunos comienzan a sentir los primeros mareos o malestares de altura.
A los cuatro mil metros de altura nos encontramos con coloridos banderines gobernados por el viento. Hemos llegado y los peñascos de un color rojizo contrastan con la panorámica pintada de amarillo dada la abundancia de la “Paja Brava”, que se extiende por hectáreas. Las carpas de colores hacen pensar en una aldea de pequeños duendes, y esta es una de las primeras sensaciones: no importa nuestra experiencia, edad o trayectoria, en medio de la nada, somos pequeños y vulnerables.
En la entrada nos esperan con un amplio instructivo sobre prevención de riesgos, las vías adaptadas para escalar y una bolsa de basura, importante elemento para no dejar rastro en un lugar escasamente visitado por el hombre. Y nos lanzamos a armar nuestro campamento.
ESTILO LIBRE
El 2013 nació el Club Escalada Iquique, pionero y líder activo en la escena escaladora nortina. Carla Barrios, secretaria del club, nos comenta que fueron cuatro meses de trabajo, y agrega que: “organizar un evento de este nivel implica mucho esfuerzo y logró que cada integrante del club aportara lo mejor de sí. Rodrigo Pizarro, presidente del Club Escalada Iquique, lideró este proyecto logrando un ambiente de confianza y coordinación”.
En total, participaron ochenta personas, provenientes de Calama, San Pedro de Atacama, Arica, Antofagasta, además de escaladores y escaladoras de Bolivia y Perú, amigos belgas, españoles, franceses y, por supuesto, la comunidad local, amigos de Diedro escalada y aventura y socios del club.
ASCENSO
Una vez instalados, nos sentamos a apreciar el entorno, respirar profundo y tomarnos las cosas con calma. Después de un almuerzo comunitario, tomamos nuestras mochilas, cuerdas, arnés y mosquetones para dirigirnos al sector de “Escuelita”, llamado así por ser una zona de escalada para todo público. Cualquiera puede tener su primer contacto con la piedra pues es un sector de escalada simple donde en la modalidad top, se puede ascender fácilmente.
El corazón se acelera, sudor en frente y manos, los pies toman fuerza para impulsarse y comenzar a escalar, la respiración se hace fundamental. Pese a que parece fácil, intentarlo es un reto para muchos que recién comienzan a conocer la escalada deportiva. Sin embargo, sobre todas las emociones, prima el positivismo, donde tu cordada (persona que desde el piso mantiene tu seguridad) vive la emoción y facilita el compañerismo para que la experiencia fluya de forma encantadora. De modo que, cuando uno baja de su vía, los abrazos, los aplausos y los gritos de apoyo hacen de esta una experiencia única y divertida que se recompensa con un sentimiento de satisfacción enmarcado en sonrisas.
La cordada es una de las experiencias que hacen de la escalada un deporte especial. Tu compañero de equipo revisa las cuerdas y el crucial nudo 8, por lo que contar con alguien de confianza es el primer paso al éxito.
Los más motivados se quedaron los tres días que duró el encuentro, escalando jornadas de mañana y tarde, compartiendo unos mates, refugiándose bajo las rocas y descubriendo fauna salvaje propia de esta zona, como la vizcacha y diferentes aves coloridas. Quienes tenían menos tiempo, se sumaron el fin de semana a celebrar en la fiesta electrónica y “choripán bailable”.
En el día, las conversaciones son dinámicas, se discuten las vías, resolviendo problemas, comentando los agarres, fisuras, cordadas, se puede practicar en el slackline o hacer algún otro juego. Con dieciséis años de experiencia como escalador, Rodrigo Pizarro nos dice que escalar es una manera de conectarse con el entorno. “Lograr descifrar los movimientos que te permiten subir por los pequeños apoyos y agarres en la roca, te da la oportunidad de encontrar tus límites físicos y mentales; debes ser consciente de cómo posicionar tu cuerpo y lograr un balance que te permita avanzar y llegar a lo más alto de una vía”.
La tribu escaladora es fuerte y da la cara al clima que en la noche se precipita hasta los cero grados. Con la ayuda de un tinto caliente, un gran asado, fogata y música, bajo los sonidos combinados del profesor Rodrigo Pizarro, que ahora cumple el rol de Dj, la celebración cobra vida con bailes, pero sobre todo con el énfasis de premiar a los novatos y a los expertos que se lucieron en el evento, un momento para agradecer el cargado día de aventura y logros personales.
ÁNGULOS VERTICALES Y HORIZONTALES
Los cinco mejores consejos de Rodrigo Pizarro para comenzar a escalar:
1.- Buscar adecuada enseñanza en gente con experiencia.
2.- Paralelo al desarrollo de la técnica, siempre trabajar la parte física, así evitas lesiones.
3.- Utilizar siempre el material adecuado para la actividad.
4.- Trabajar de forma pareja la fuerza y la flexibilidad.
5.- Disfrutar es lo más importante, no importa lo difícil que escales.
Tres de las rutas más frecuentadas en este lugar bendecido por abundantes rocas son: “mirando el pescado” de grado 5.11b/c, grado medio. Esta vía la equipó Lorenzo Tapia, de Alto Hospicio. Es una vía de buenos agarres, pero por ser larga se van cansando los brazos y se llama así por la curiosa formación de rocas que está a un costado.
Otra buena vía se llama “Amigos para qué, maldita sea” de grado 5.12b, nivel avanzado, equipada por Felipe Lobos y por último tenemos a “Rómulo y Romo” 5.12a, vía de entrada dura.
La sana convivencia entre todos fue lo mejor. Gente de todos lados reunida por amor a este deporte, con quienes compartimos desde un grato desayuno, un buen asado, tardes de escalada hasta noches de baile alrededor del fuego. Una experiencia que esperamos repetir y a la cual quedan todos invitados.
Datos para los interesados:
Diedro Escalada
contacto@diedro.cl
clubdeportivo.escalada.iquique@gmail.com
www.diedro.cl
fono: +56 988 809 986
dirección: Wilson #140, Iquique
Horario
Lunes a viernes: 17:00 - 22:00 horas.
Sábados y domingos: 11:00 - 14:00 / 16:00 – 21:00