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EDICIÓN | Julio 2016

Canto a la tierra

Margarita Chocobar folclorista
Canto a la tierra

Nacida en el oasis de Toconao y heredera de la cultura LicanAntay, vibra con el folclor, que la ha llevado a destacarse como gran cultora en la Región de Antofagasta. Incansable investigadora de las tradiciones de su pueblo, ha logrado rescatar bailes y es dueña de un amplio repertorio dedicado a su entorno y su gente, cancionero que comparte, principalmente, con los niños a quienes busca transmitir este gran amor y pasión.

Por Soledad Meléndez R. / fotografías por Wilfredo Titichoca

Otra cosa es con guitarra, dicen, y ella lo sabe. Margarita Chocobar aprendió en la vida que el talento no solo se tiene, sino que se comparte y, por eso, con su voz dulce canta su infinito amor a la tierra. Desde muy joven recopila antecedentes e investiga sobre el folclor nacional, lo que sin duda la posiciona como una de las cultoras más destacadas del norte del país. Partió casi sin darse cuenta, hasta empaparse y enamorarse completamente de la música y de las tradiciones de cada lugar de Chile.

La gestión cultural es lo suyo y mezcla su interés por el ámbito artístico con otras áreas, como su vocación social, su labor como dirigente y activo miembro de la iglesia católica, que revelan la personalidad de una mujer luchadora por su cultura y el desarrollo de su gente.

¿Cómo surge esta gran pasión que la ha llevado a investigar el folclore de nuestro país?
Desde niña que me encanta el tema cultural, porque era un interés que compartía con mi madre. Participábamos juntas en distintas actividades folclóricas y de ahí empieza esto de querer a mi tierra y su tradición. Una pasión que se fue desarrollando con el tiempo, sobre todo cuando fui adquiriendo más conocimientos. A los once años incursioné en la guitarra, incentivada por mi querida profesora. Siempre tuve un deseo de conocer más sobre mi cultura para preservarla, protegerla, valorarla, transmitirla y dejar testimonio para las futuras generaciones.

Cuándo usted habla de la investigación del folclor, pareciera ser una fuente inagotable de conocimiento sobre la cultura del país… algo que la va envolviendo
Efectivamente, uno nunca termina de aprender, como en todo orden de cosas. Aunque la cultura siempre es cambiante, para mí es un tesoro que tenemos que cuidar. Muchas veces tenemos que investigar, recopilar antecedentes sobre nuestros antepasados, preguntar sobre temas que uno desconoce. Eso marca mi interés por el arraigo e identidad que está dentro de nuestra cultura.

Dentro de su trabajo figura el rescate de bailes y tradiciones que ya habían desaparecido. ¿Cómo se logra este proceso de recuperación?
El recuperar hechos folclóricos es un poco difícil, porque lo primero es recopilar e investigar sobre lo que ya pasó, que no está vigente. Es un proceso complejo, pero que se hace con tanto cariño que todo va apareciendo y tomando forma. Surgen ideas mágicas sobre cómo revivir esos momentos, de cómo empezar
nuevamente esos rituales y convertirlos en ocasión de fiesta, de trabajo, de ceremonial. Siempre estoy preocupada de recuperar y preservar la cultura, de tratar de mantenerla y proyectarla, pero cuidando su raíz y sin distorsionar la tradición.

¿Cree que ese es su sello?
Sí, trato de recuperar lo que se pueda de nuestra cultura. Eso siempre me ha incentivado y es por eso que trato de mantener los cantos de Semana Santa, los dedicados a los difuntos, los villancicos, las adoraciones o los cantos en las mingas. Todo eso lo hago porque además de llevarlo dentro de mi corazón, quiero a mi tierra y por eso trato de hacerlo lo mejor posible.

¿Cómo incorpora la puesta en valor de lo femenino y la importancia de la mujer en la cultura y en su trabajo social?
El liderazgo femenino se da en todas las instancias, ya que tenemos que alzar los ojos hacia la mujer en todos sus roles, luchando por lograr una igualdad con lo masculino. Para mí es importante ser iguales, que todos tengamos derecho al trabajo, a participar en distintas actividades, donde la mujer debe estar porque es un pilar fundamental de la familia.

MAESTRA

Tras participar activamente en agrupaciones de baile y canto, Margarita decide ahondar sus conocimientos. A fines de los ochenta toma los cursos en la Federación Folclórica Magisterio de Chile, agrupación donde también participó como docente en distintas zonas del país como Ancud, Rancagua, Ovalle, Iquique, San Vicente de Tagua-Tagua y Antofagasta.

Margarita también participa en encuentros, festivales, actos oficiales, donde siempre lleva el canto, la danza y las tradiciones de su pueblo LicanAntay. Su cultura inspira su repertorio, que comparte con los niños de la Escuela E-21 de Toconao, donde trabaja como educadora tradicional para que los más pequeños conozcan su identidad y etnia de la cultura del pueblo atacameño.

¿Cómo ha sido su trabajo de difusión del folclore como académica?
Comencé un trabajo conmigo misma, partí conociendo mi tradición. Luego me incorporé a la Federación del Folclore del Magisterio de Chile; en ese entonces, empecé a participar activamente en esta agrupación y como ellos sabían que también realizaba mis pequeñas investigaciones sobre mi tierra me consideraron y me invitaron a participar. De ahí surge la oportunidad de hacer clases a profesores en distintos lugares del país. Ellos recibieron muy bien mis conocimientos. Tengo muy bellos recuerdos.

¿Esto se transformó en un intercambio?
Por supuesto, éramos profesores de distintos lugares que hacían clases sobre sus respectivas zonas. Paralelamente comencé a estudiar en la Escuela Nacional de Folclor para conocer en profundidad esta rama y después comencé a dirigir, en mi localidad, grupos de folclor nortino y sureño, dándole énfasis a mi cultura LicanAntay o Atacameña. Más tarde, comencé a trabajar con escolares, y empecé a asesorar a un grupo de niños en Calama; ahora estoy como educadora tradicional con los niños de primer ciclo de mi pueblo en Toconao. De esto ya hace tres años y cuando finalizamos un ciclo hacemos una muestra, recuperando con ellos todo el arte y la vida cultural del pueblo atacameño. Rescatamos la lengua kunza mediante la creación de canciones para que ellos puedan asimilar lo nuestro, utilizando términos lingüísticos de manera simple, a través de música y danza.

¿Cuáles son sus desafíos en torno a esta gran pasión por el folclor y la lucha por preservar el legado de su cultura?
Siempre he soñado con dejar un registro audiovisual para que las próximas generaciones conozcan nuestra cultura. Quiero motivar a las personas para que quieran su tierra y su cultura, para que sigan con este legado. Anhelo dejar un testimonio de nuestras danzas con nuestro patrimonio ancestral y grabar un documental que muestre a las futuras generaciones lo valioso de nuestras tradiciones.

 

"Siempre tuve un deseo de conocer más sobre mi cultura para preservarla, protegerla, valorarla, transmitirla y dejar testimonio para las futuras generaciones”.

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