A pesar de que en nuestro clima mediterráneo tenemos veranos largos y secos, y de que el agua potable es un recurso cada vez más escaso, parece estar en nuestro imaginario común la idea de un patio lleno de pasto, flores y árboles inmensos. Sin embargo, un jardín de secano, con especies de bajo consumo de agua, no solo puede ser posible, sino, además, mucho más hermoso y coherente con nuestro entorno.
Por María Jesús Sáinz N. fotografía Andrea Barceló A.
Gabriela Ponce, ingeniera agrónoma y paisajista, llegó hace siete años a habitar una parcela de cinco mil metros en Chicureo. Entonces había muchos menos habitantes en la zona, el agua de pozo alcanzaba para todos y en algunas urbanizaciones, incluso, era gratis. Sin embargo, su opción fue diseñar un jardín que fuera de bajo consumo.
“Las personas que trabajamos en el rubro, así como muchos viveristas, tenemos conciencia de que las precipitaciones en esta zona son concentradas en una sola época del año y no muy extensa. Además, en la gran mayoría de los casos los jardines se riegan con agua potable, que es un recurso básico para las personas que cada vez será más escaso”, dice.
Sin embargo, a su alrededor, como en toda la Región Metropolitana y especialmente en el sector oriente, se puede ver como los jardines son abundantes en césped, flores, árboles que requieren mucho riego, cuyos diseños más bien asemejan paisajes europeos. “En general, las personas cuando contratan servicios de paisajismo nos piden pasto, arbustos que tapen los muros y árboles altos para no ver al vecino. No hay mayor reflexión sobre el jardín”.
¿Tenemos una obsesión por el pasto?
Sí, para gran parte de las personas el concepto de jardín es césped con algunas plantas alrededor, lo cual, si lo piensas bien, no es óptimo, pues el pasto en el sur se da naturalmente, pero en esta zona es difícil de mantener.
¿Por qué?
El césped tiene una alta demanda de agua, al ser cortado más seguido debe regenerar su material vegetal constantemente; por lo tanto, necesita más materia prima para producirlo y el agua es la encargada de transportarla. Además, sus raíces superficiales hacen que el agua se evapore rápidamente. No quiero decir que no se ponga césped en los jardines, pero creo que está sobrevalorado.
¿Falta conciencia de la importancia del agua?
En general, los habitantes de la zona central creen que, por tener riego automático, se pueden desligar del tema, pero este necesita estar vigilado, ya sea por regadores rotos que generan una gran pérdida de agua, como por los cambios que hay que hacer según la época del año.
LOS NUEVOS VIVEROS
Ximena Nazal es una eminencia en el estudio de especies nuevas de bajo requerimiento de riego. A la cabeza del vivero San Gabriel, ubicado en San Felipe, desde 1985 busca innovar a través de la investigación y domesticación de plantas nativas o introducidas.
Son las siete de la tarde y un grupo grande de paisajistas, jardineros y coleccionistas se reúnen en el salón consistorial de la Municipalidad de Vitacura. Ximena Nazal dará ahí una clase y la alta asistencia es muestra del interés que hay por cambiar lo que entendemos hoy por un jardín hermoso.
Dice que no se cansa de repetir que una planta muere antes por exceso de agua que por falta de ella y anima a que quienes diseñan jardines no cambien ni preparen los suelos con los que trabajan, sino que busquen especies que se adapten a cada superficie y clima.
Amante de las plantas que necesitan poco agua, ofrece en su vivero más de cuatrocientas especies, entre ellas pastos ornamentales, agaves, cactus, herbáceas perennes, palmeras, arbustos y suculentas.
En la misma línea está el trabajo de la ingeniera agrónoma Mónica Musalem. A su vivero Pumahuida, ubicado en la carretera San Martín, llegan cada vez más personas interesadas en hacer un cambio. “La gente viene contándonos como se les hace insostenible el gasto de agua para la mantención de sus jardines en verano”.
Así es como ella y su equipo de trabajo aconsejan a sus clientes para lograr sustentabilidad ambiental, tanto con especies nativas propias de cada zona de nuestro país, como con plantas introducidas de áreas como California, Australia, Sudáfrica o la cuenca del Mediterráneo.
¿Por qué es importante promover y difundir el uso de flora nativa en nuestros jardines y parques?
Vemos con preocupación cómo, día a día, muchas de nuestras especies corren peligro de perderse por el avance de las ciudades y la actividad agrícola, minera y forestal. Por eso es que hay fundamentos profundos, que van más allá de lo puramente racional, profesional o estético.
Tiene que ver con nuestra responsabilidad, individual y comunitaria, como habitantes de este hermoso territorio.
EL JARDÍN PERFECTO
Aunque muchos imaginen que un jardín perfecto es aquel que se asemeja a un paisaje del sur de Chile, un parque inglés o un campo de golf de revista, el jardín ideal puede ser diferente, armónico con el entorno, y no por ello menos hermoso.
Mónica Musalem explica que tradicionalmente hemos concebido nuestros jardines como espacios de uso colectivo, públicos o privados, destinados a la recreación para mejorar nuestra calidad de vida en medio de lo urbano, pero que sin embargo existe otra mirada. “Podemos también entender nuestros jardines como potenciales ecosistemas urbanos, donde todos los principios ecológicos se pueden aplicar a su diseño y construcción”.
¿Cómo se logra eso?
Integrando componentes como el clima, el suelo y sus propiedades, la vegetación en todas sus formas, las aves, los insectos, los microorganismos del suelo, las piedras, la energía que viene del sol, el ciclo del agua y el de los nutrientes.
¿Y en la práctica cómo se logra un jardín sustentable como el que describes?
Seleccionando especies cuyos requerimientos de cultivo sean acordes a las condiciones agro-climáticas del lugar, asociándolas para facilitar su manejo, incorporando siempre un porcentaje de especies de la familia de las leguminosas que son capaces de fijar nitrógeno en el aire de manera de disminuir el uso de fertilizantes químicos y usar con conciencia el agua.
Para Gabriela Ponce, el diseño más indicado para un área verde en Santiago debería tener pasto solo en las zonas de piscina o en espacios para jugar a la pelota, pero “el resto se puede combinar con arbustos, cubre suelos, árboles y áridos como gravillas, piedras o maicillo, los que además de no requerir agua, le dan más dinamismo al jardín”.
Con respecto a las especies, anima a utilizar la flora nativa de la zona donde se vive que, además de ser idónea, goza de variedad y atractivo estético. Dice que basta con mirar a nuestro alrededor en lugares no intervenidos para ver cómo sin riego, ni poda, ni mantenimientos hay belleza en abundancia. “Al usar especies nativas, hay una valoración de nuestro hermoso paisaje natural, que por sí solo nos está diciendo que puede crecer con lo que la naturaleza le da”.
En toda la Región Metropolitana y especialmente en el sector oriente, se puede ver como los jardines son abundantes en césped, flores, árboles que requieren mucho riego, cuyos diseños más bien asemejan paisajes europeos.