Primeras en Latinoamérica y onceavas en el mundo. Estos son los log ros de diecinueve deportistas rancagüinas, únicas representantes de Chile en su categoría, que acaban de conseguir en el reciente mundial de danza USASF, que se realiza todos los años en Estados Unidos.
Por María José Pescador D. / fotografía Danny Bolívar U.
Eduarda Maffei (12) es estudiante del colegio Instituto Inglés, entró a UDAR hace seis años. Sus amigas, las hermanas Josefa (13), Florencia (12) y Catalina Álamos (15), del colegio La Cruz, lo hicieron hace dos. Antes fueron tremendas gimnastas. Las cuatro son fanáticas del programa Dance Moms que se transmite a través de la cadena Lifetime. Una especie de reality, en donde se pueden ver los extenuantes entrenamientos a los que son sometidas las pequeñas bailarinas con el objetivo de hacerlas las mejores del mundo. Todo esto de la mano de una profesora tremendamente exigente que ha logrado la meta del estrellato, a pesar de que no le ha sido fácil debido a que vive peleando con las mamás de las jóvenes, que siempre quieren que sean sus hijas las principales figuras en cada campeonato.
Constanza González (13), alumna del colegio El Pilar, llegó a los cinco años a la academia. Antes practicaba ballet. A su mamá alguien le habló de esta academia, trajo a su hija y quedó en el casting. Así es. En UDAR, las niñas tienen que pasar, primero, por diferentes pruebas, si no, no entran en la agrupación. Gracias al trabajo que aquí se ha hecho son el mejor equipo de danza jazz y hip hop de la región y de Chile. “Me gusta la danza, porque es una manera de expresar mis sentimientos, y me sirve también para botar el estrés. Me encantan las competencias, la conexión con los demás bailarines y aprender de ellos”.
Ángeles González (17), Valentina Gárate (16), y Marjorie Núñez (17), estudian en el Liceo Óscar Castro, y son las mayores del team. Núñez fue becada y llamada directamente por el entrenador para participar en UDAR, donde lleva tres años. Las otras dos compañeras participaron en el casting. Ninguna soñó con que esta práctica las llevaría al mundial. Menos pensaron que lograrían un puesto tan alto. Todas están agradecidas y felices de haber llegado a este equipo. La experiencia, dicen: “maravillosa”.
EL MOTOR
El impulsor y creador de este grupo es Patricio Salazar (32), un rancagüino que estudió educación física en la Universidad Andrés Bello; hoy además es instructor de danza, especialización que alcanzó en la academia de José Luis Tejo. “En esta conocí todo el mundo de la danza que tanto me gusta: todos los estilos de hip hop, jazz, y bailes de salón”.
¿La diferencia entre la danza jazz y el hip hop?
El jazz tiene la misma línea artística que el ballet, pero los pasos son más rápidos, y es más interpretativo. El hip hop es una mezcla de muchos estilos, es un baile más urbano, más de la calle.
El 2008, Patricio volvió a Rancagua con el objetivo de trabajar en su profesión pero además de abrir una escuela de danza. Empezó a trabajar en el gimnasio Palestra y habló con los encargados con el objetivo de crear una clase especial para danza jazz y hip hop. Algo que en aquella época no existía en la ciudad. Le dijeron que sí, por lo que ese mismo año empezó a reclutar niñas. “En ese tiempo había campeonatos en la zona de team dance —baile libre—, grupos de baile que participaban en campeonatos organizados por la municipalidad. De aquí seleccioné mis primeras alumnas”.
De las doce chicas seleccionadas por Patricio, diez aceptaron el desafío y llegaron a ensayar.
Inmediatamente el grupo empezó a aprender y a participar en los campeonatos nacionales de danza. “Nosotros empezamos compitiendo en la categoría de danza jazz, y siempre nos fue muy bien. Estábamos entre los primeros lugares”.
Con la fama lograda en tan sólo un año, muchos papás llegaron a preguntar cómo podían llevar a sus hijas a entrenar. Para esto, el 2009, Patricio llamó a un casting general y de ahí salieron varias de las chicas que hoy fueron al campeonato mundial. “Llegaron cincuenta y seis niñas, desde los cuatro hasta los dieciséis años; de estas quedaron veinte y nueve. Todos los años hacemos un proceso de selección, y hoy llegan más de cien postulantes. Quienes conforman el equipo venían con una base de gimnasia artística muy potente”.
Si bien en ese minuto no había más academias, hoy la ciudad tiene siete, pero a la fecha UDAR ha estado siempre en el primer lugar de las competencias regionales y entre el primer y segundo lugar de los dos campeonatos nacionales de danza que se hacen en Chile. “Tenemos veinte copas de títulos nacionales, de las que dieciséis son un primer lugar”.
AL ESTRELLATO
El mundial de danza jazz y hip hop ha existido desde 1985, y se hace en la ciudad de Orlando, EE.UU. El sueño de todo bailarín es llegar allí, porque se juntan los mejores jueces del mundo. Compiten treinta y seis naciones entre las que destacan: Francia, Italia, Japón, Ucrania, Rusia, Estados Unidos, México, Perú, Argentina, Brasil, entre otros. “Estas son las Olimpíadas pero de la danza”, cuenta Patricio. El mundial se trasmite por ESPN, y se evalúan las técnicas de jazz dance, hip hop, pomps —baile con pompones— y el cheerleading.
¿Cuándo empezaste a pensar en ir al mundial?
Desde siempre. Hace diez años que Chile va al mundial con otros equipos. Nosotros topábamos con el tema del financiamiento y con que, además, los grupos que quedaban eran de la categoría open, que son niñas de más de dieciocho años. Entonces era imposible ir.
¿Cuántas categorías hay?
Teen, mini, pigui, junior, senior y open. Y los equipos que van al mundial son sólo open, que son niñas mayores de edad.
¿Cómo clasificaron este año si no hay ninguna niña mayor de dieciocho?
Todos los años ganamos en todas las categorías, menos en open por la edad de las niñas. Pero el año antepasado, los jueces que vienen desde EE.UU, y que son tres expertos, simplemente decidieron que UDAR tenía los mejores puntajes y que merecíamos ir. Además, en la presentación quedaron impactados, no podían creer lo que estaban viendo, se agarraban la cabeza con las manos. Hicieron unas llamadas, mandaron unos mails, y por primera vez en la historia del mundial se abrió la posibilidad de que un equipo junior de Chile viajara a competir como un equipo categoría open.
¿Cuántos equipos se presentan a nivel nacional?
Ciento veinte. Los hay de Arica a Punta Arenas.
¿Cuántos quedan para ir al mundial?
Dos. El otro fue un equipo de Santiago que finalmente no pudo viajar por falta de financiamiento.
¿Y en Estados Unidos?
Competimos contra los treinta y seis países que participan, y dentro de ellos más de quinientos equipos. Nosotros llevamos dos categorías: jazz y hip hop. En estas clasifican dieciséis países para ir a la final. Lo logramos con un séptimo lugar y quedamos en el puesto once en la final, en ambos estilos. Lo cual es tremendamente meritorio porque todas las otras chicas eran mayores de edad, en nuestro equipo hay niñas de doce años…
¿Qué significó esto para el equipo?
Un tremendo logro. Un orgullo. Esto significa que no estamos tan alejados de lo que es la realidad, la danza en el mundo. Es tremendo, primero porque compitieron niñitas de los doce a diecisiete años, contra niñas mayores de dieciocho y otras de veintiún años y que aprendieron a bailar a los cuatro… la diferencia de tamaño era tremenda. Además que logramos ser los primeros en Latinoamérica, le ganamos a Ecuador y Brasil, que son muy buenos...
¿Qué se viene?
Ir el próximo año, y la meta: quedar entre los top ten.
"Por primera vez en la historia del mundial se abrió la posibilidad de que un equipo junior de Chile viajara a competir como un equipo categoría open”.