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EDICIÓN | Julio 2016

Más allá de la técnica

Carla Pérez instructora de surf
Más allá de la técnica

A los catorce años tomó por primera vez una tabla y se lanzó al mar. Tras seis meses de incesante práctica y sin un guía que le enseñara a surfear, logró correr una ola. Con el tiempo, se propuso formar surfistas y creó la academia femenina Tipani Surfing. Seis jóvenes promesas integran su team y, hoy, motivada por los resultados, espera seguir incorporando nuevas deportistas. Su sueño es que compitan en el extranjero, representando a nuestro país.

Por Verónica Ramos B. Fotografía Patricio Salfate T.

Javiera Mundaca, María de los Ángeles Pizarro y Javiera Bonilla son tres de las seis surfistas que integran el team formado y dirigido por Carla Pérez (32). Mientras relatan sus inicios en este deporte, dejan entrever que sus experiencias no son muy distintas a las vividas por Carla, hace dieciocho años. Partieron surfeando sin tutor y viendo cómo los hombres se adueñaban de las olas. María de los Ángeles comenta que, en ese entonces, solamente surfeaba por la derecha y que no entraba a la rompiente. Javiera Mundaca agrega que no era entretenido entrar al agua sola y, más aún, sin técnica.

El destino se encargó de unirlas y de que conocieran a Carla. Hoy, están orgullosas de sus progresos, de correr las olas por la izquierda y la derecha, de lograr un podium en los campeonatos regionales y, por supuesto, de formar un equipo, no solo de deportistas, sino también de amigas y compañeras.

Este siempre fue el propósito de Carla Pérez. Ligada a los deportes desde que era una niña, logró tonificar su cuerpo gracias a la gimnasia rítmica, al voleibol, al atletismo y al patinaje. Estudió en la Scuola Italiana Alcide de Gasperi de La Serena y luego, Pedagogía en Educación Física en la Universidad Andrés Bello, en Viña del Mar. Eligió esta ciudad, porque, evidentemente, no quería alejarse de la playa. “Toda mi vida he tenido una conexión especial con el mar. Este ambiente me produce mucha paz y tranquilidad. A los catorce años me interesó el surf, después de ver en televisión un campeonato y desde entonces, lo hice parte de mi vida. En ese tiempo casi no se conocía el surf en La Serena y muy pocos lo practicaban”, recuerda Carla.

¿Fuiste pionera, entonces, como mujer surfista en esta zona?
Yo diría que sí. En esos años conocí a Tikei Didier, una tahitiana que practicaba body board y kayak, pero lo hacía de vez en cuando. Ximena Riffo practicaba surf, pero al igual que yo, no sabía cómo correr una ola. En realidad fuimos autodidactas, porque no había nadie que nos enseñara.

Usábamos unas tablas de fibra, que no tenían comparación con las de hoy y tampoco existían trajes para mujeres. Esperé una semana para que me llegara un traje y era de niño.

¿Cuál era tu objetivo?
Correr una ola. A pesar de que se ve fácil, se me hizo muy complicado y todo lo que hacía era casi por instinto. Un día, el surfista Feña de la Puente me invitó a surfear con su grupo de amigos a diferentes playas. Ahí empecé a progresar, pero solo gracias a la práctica.

¿Después de cuánto tiempo cumpliste el desafío?
Después de seis meses de práctica logré surfear una ola, en Totoralillo. Recuerdo perfecto el momento, porque fue maravilloso ¡espectacular! Lo hice en una tabla de vidrio pequeña, muy puntuda y delgada, si me ponía de pie se movía como bote y el traje no tenía sellos, entonces, me raspaba y entraba el agua. Estos eran los implementos más top de entonces, hoy, es otra cosa.

¿Esa adrenalina, fue el aliciente para continuar?
¡Sí! comencé a tomar bien las olas, incluso las grandes. Me ayudó mucho la estabilidad y la fuerza de piernas que logré con la gimnasia y los patines. Así, he continuado hasta el día de hoy. Llevo la mitad de mi vida surfeando y es muy difícil que lo deje. Es como me muevo, como respiro… mi corazón late por el surf ¡es todo!

TIPANI SURFING

Un accidente automovilístico dejó a Carla con graves secuelas físicas. Esto le significó postergar sus estudios universitarios y dejar el surf por cerca de dos años. “Me fracturé todo el lado derecho de mi cuerpo. Estuve tres meses en cama, luego en silla de ruedas. Fue un proceso lento de rehabilitación y me dio depresión”, recuerda Carla.

¿Cuál fue tu aprendizaje en esa etapa?
Como siempre fui muy activa y deportista, me preocupaba solo de lo físico. Tras el accidente, comencé a trabajar mi mente y lo espiritual. Practicaba mucho la meditación y eso me ayudó a tener mayor concentración.

¿Ya recuperada, qué camino tomaste?
Retomé mis estudios y el surf de manera gradual. Al egresar hice clases de educación física en colegios de Viña del Mar. Luego puse una academia mixta de surf en Concón que duró cerca de tres años. Decidí regresar a La Serena y opté por estar cerca de mis padres. Viví un momento personal bien fuerte, así que no podía quedarme de brazos cruzados. Tomé un curso de tres días y me certifiqué como instructora de surf por la ISA (International Surfing Association). En el año 2012 cree la marca Tipani y comencé a hacer actividades recreativas para las mujeres.

¿Qué tipo de actividades?
Surf trip, body board, yoga, encuentros femeninos y clínicas de surf. Con el tiempo me pidieron que hiciera clases de surf a niños de diferentes edades y, en el 2013, decidí ampliar la marca y formé la academia Tipani Surfing. Me instalé con un puesto en la Avenida del Mar para dar clases, durante el verano del 2014 y del 2015. Este año, como no logré un permiso de concesión, producto del tsunami, formé el equipo deportivo femenino de surf con las seis chicas que ya llevan entre uno y tres años de práctica. En agosto del año pasado partimos con los entrenamientos y hace unos meses se integró al equipo el profesor venezolano, Marcelo Aracena. Me ayuda a entrenar a las chicas y ha sido espectacular, porque él es surfista hace treinta y tres años.

Y los avances son notorios
¡Excelentes! Las chicas obtuvieron primer, tercer y cuarto lugar en el campeonato regional de surf femenino, que se realizó en noviembre en La Serena. Trabajaron a presión durante todo el periodo de entrenamiento y la verdad es que les gusta, porque sacan toda su energía. Además fue muy lindo, porque tenían el apoyo de todos los asistentes al evento. Durante el verano participaron también en el Campeonato Femenino de Surf en Totoralillo y lograron primer y tercer lugar.

¿Qué te propusiste lograr con estas chicas?
Que compitan a nivel internacional. Eso sería un gran logro, porque estaría cumpliendo un sueño personal. Me encantaría que alguna de mis chicas representasen a Tipani Surfing y al país, en el extranjero.

¿Posibilidades de ello?
¡Todas mis chicas son promesas! Han progresado mucho y son súper responsables y motivadas. La conexión y el respeto que tienen entre ellas y conmigo es tan grande que, en definitiva, son unas surfistas completas. Un surfista no es solo el que corre la ola y surfea bonito, sino el que respeta a sus compañeros y cuida la naturaleza.

AUDICIONES EN EL MAR

Cuando finaliza el verano, Carla retoma las clases mixtas de surf, las que realiza todos los fines de semana del año. Trabaja, además, como monitora de yoga para niños, en diferentes colegios y como profesora de educación física en talleres del IND.

¿Tiene sus ventajas que una mujer sea la instructora de surf?
Eso es muy importante, porque los hombres muchas veces no entienden los cambios que experimentamos las mujeres cuando estamos en nuestro ciclo y son mucho más drásticos y reaccionan de manera distinta frente a la inseguridad de una chica cuando está en el agua. Este deporte requiere de un trabajo sicológico y debe ser integral. Por eso varias chicas se han integrado a Tipani y  de hecho, ya hemos realizado nuevas audiciones que duran tres días.

¿Y en que consisten?
Estas audiciones son para niñas y jóvenes que tienen uno o dos años de práctica en el surf, pero que necesitan aprender más. Entran todas juntas al mar a surfear. Yo las observo y dependiendo del nivel en que se encuentran las derivo a las categorías que corresponden. En el mes de abril, iniciamos los entrenamientos que son dos veces a la semana y duran cerca de cinco horas.

¿Sientes que las chilenas se han ganado un sitial importante en el surf?
¡Absolutamente! Antes los hombres eran más machistas y cuando partí en el surf, lo viví. Me costó mucho que me aceptaran en el mar y, hoy, nos hemos ganado el respeto de todos, porque además, la visión hacia los surfistas ha cambiado. Las mujeres surfistas trabajamos, somos profesionales, universitarias o estudiantes. Yo me encargo de invitar a toda la comunidad para que vean lo que hacemos y para que nos conozcan.

¿Te gustaría surfear en algún lugar especial?
Cuando era niña alucinaba con surfear olas grandes en Hawai y Tahiti, pero ya no tengo la capacidad para hacerlo; ahora, si me invitan ¡voy! y haría todo lo posible por surfearlas.

 

"Me encantaría que alguna de mis chicas representaran a Tipani Surfing y al país, en elextranjero. Han progresado  mucho y son súper responsables y motivadas”.

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