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EDICIÓN | Julio 2016

Destino: RIO 2016

Soledad Bacarreza Conductora y comentarista deportiva
Destino: RIO 2016

Vibra con su trabajo y se le nota. El deporte forma parte de su vida desde muy niña: es atleta, psicóloga, comentarista y conductora de televisión y se apronta para la próxima cita olímpica, donde espera estar a la altura de los cientos de deportistas de alto rendimiento, a quienes respeta y admira profundamente.

Por Carolina Vodanovic G. Fotografía Andrea Barceló A.

Estudia, lee, repasa una y otra vez las distintas disciplinas, marcas, estadísticas, porque sabe que tiene un tremendo desafío por delante, y una vez más, tiene que llegar bien preparada. Mal que mal, son diez mil atletas que disputarán 306 pruebas, en cuarenta y dos disciplinas olímpicas, y su enorme esfuerzo y dedicación bien merecen un ojo crítico entendido en la materia.

Para empezar, nos aclara que se trata de los Juegos Olímpicos, no las olimpiadas, pues este último término hace referencia al periodo de cuatro años comprendido entre un Juego y otro; decir que comienzan las olimpiadas es, entonces, incorrecto.

“Estudio y me preparo mucho porque me parece súper irresponsable llegar a transmitir solo con la cara bonita; aquí la única estrella es el deporte y la imagen hablará por sí sola… El deporte para mí es excelencia, es tan sacrificado para quienes lo practican, que los mejores no llegaron ahí solamente por ser los más fuertes y rápidos, sino porque tienen la mejor cabeza, porque saben que el sufrimiento es una cuestión diaria y eso merece toda mi admiración”.

Soledad viene llegando de Los Ángeles, EE.UU., donde hace algunos días condujo el lanzamiento de la programación de Directv Sports, para Latinoamérica, en estos nuevos Juegos Olímpicos.

Ella es la única comentarista chilena que transmitirá para una cadena internacional el nuevo encuentro multideportivo que se hará en Río de Janeiro entre el 5 y 21 de agosto.

Si de preparación se trata, Soledad usa todos los recursos que tiene a su alcance, “estoy suscrita a la revista Track and Field News, leo y voy a ver muchísimo deporte. Si tengo que transmitir lucha, voy a ir a preguntarle a Andrés Ayub, Campeón Panamericano de más de cien kilos; resuelvo todas mis dudas con quienes saben. Además, es algo que me encanta, así que lo hago feliz”.

Formada en la pista central del Estadio Nacional, el atletismo siempre tuvo la prioridad en su vida. Durante varios años consecutivos fue campeona nacional en 100 y 200 metros planos, y recuerda con cariño su paso por Porto Alegre, Brasil, en 1988, cuando salió vicecampeona sudamericana juvenil en 100 metros planos.

Estudió en la Alianza Francesa, y siempre tuvo buenas notas, pero el deporte estaba primero. Junto a Victoria, su hermana, postergaron fiestas y cumpleaños pues, al día siguiente, bien temprano, debían partir a entrenar. Han pasado los años y junto a sus hijos, Amanda y Guillermo, pasa gran parte de los fines de semana en las canchas de Craighouse School viéndolos entrenar: ella hockey y Guillo rugby. “El esquema se repite de generación en generación; si nosotras no hubiéramos sido tan deportistas, probablemente no seríamos tan incentivadoras con nuestros hijos. Uno fomenta definitivamente lo que le gusta”.

¿Te parece que los colegios son una buena instancia para fomentar el deporte?
De todas maneras, hay un tema de formación. La gimnasia y el deporte van súper de la mano con la educación, son indisolubles, necesitamos tener a los niños reunidos en algún minuto del día y eso es justamente cuando están en el colegio. Cuando cada uno parte a su casa, no siempre hay un papá con auto o una cancha en la esquina. Hay una serie de contingencias económico-sociales que atentan para que en este país no haya mejores deportistas. Para empezar, necesitamos más horas deportivas en los colegios, porque es poca la gente que tiene la oportunidad de llevar a los niños a hacer deporte después de clases.

Como directora de la Escuela de Deportes de AIEP, se encarga de los lineamientos y de darle un sello a esta institución: “es un trabajo que comencé hace cuatro años y que me ha llenado de satisfacciones, porque uno ve de cerca lo que es la educación técnico profesional y de cómo realmente a los alumnos les cambia la vida. Es una educación cuya calidad me sorprendió, con mallas curriculares realmente de excelencia”.

Responsable de las carreras de Personal Trainer y Técnico Deportivo, agradece el aporte que puede hacer desde este lado de la pista. “Chile tiene un déficit de seiscientos mil técnicos y nosotros formamos a noventa mil. Estas son carreras que siempre van a ser necesarias; este país necesita hacer deporte urgentemente porque junto con el desarrollo vienen otros males, como la obesidad infantil, que en Chile es patética”.

¿Cómo se fomenta el deporte en un país donde la cultura deportiva no está tan arraigada?
Lo que se ha hecho hasta ahora ha sido insuficiente y hay que lograr un cambio de mentalidad: ¡No se saca nada con ser el mejor matemático, si el cuerpo no te acompaña! Hay una excepción en todo el mundo y se llama Stephen Hawking. Uno puede ser la persona más inteligente del planeta, pero esa mente necesita un cuerpo para funcionar. Cuando el deporte pase a tener la misma importancia que las matemáticas en el colegio, vamos a ir por el buen camino. Tenemos que lograr que el deporte tenga el mismo peso académico que las materias tradicionales y de ahí en adelante que se hagan más canchas municipales, que se instalen más máquinas de ejercicios en las plazas… ¡y la gente las va a usar!

SU FACETA TELEVISIVA

No fue sino consecuencia de su larga y exitosa trayectoria deportiva, que Soledad entró al mundo de la televisión hace veintidós años. Si bien estudió psicología en la Universidad Católica, nunca ejerció. Estaba recién titulada cuando Fernando Paulsen y Roberto Pulido la invitaron a ser parte de Punto deportivo en La Red. Era 1994.

“Buscaban una persona que supiera de deportes, alguien dio mi nombre, y la verdad es que me presenté sin saber si era o no buena para la tele. Me hicieron pruebas de cámara y les gusté; no sé muy bien por qué, porque al ver esos primeros programas me da vergüenza ajena, no puedo creer la rigidez con que enfrentaba las cámaras. La de aquel entonces y la de ahora son dos personas completamente distintas”.

Fue para los Juegos Olímpicos de Atlanta ‘96 que se trasladó a Canal 13, donde estuvo hasta el 2011. “Conduje un programa semanal, Mundo deportivo, y salté a otras cosas. Una vez, incluso, animé el Miss Chile; reemplacé a Diana Bolocco en Alfombra roja y a Fernanda Hansen en el matinal cuando tuvo el accidente en el caballo. Hice de todo”.

¿Te acomoda la faceta de conductora?
Sí, uno está al servicio del empleador y mientras yo no me desperfilara demasiado, no había problema. Cada cosa que fue llegando, la fui analizando en su minuto. Uno aprende a tener cierta lealtad, hay que probar de todo en la vida. La televisión me sale bien natural, no le tengo miedo a la cámara, no me pongo nerviosa… Cuando uno relata, en cambio, se te tienen que ocurrir genialidades en el minuto. Relatar es más difícil, sobre todo en una carrera de atletismo que dura nueve segundos y donde debes tener el ojo fino. La experiencia agudiza el ojo y sabes que tienes que mirar el hombro, el pecho.

¿En algún minuto te arrepentiste de no haber estudiado periodismo?
En algún minuto, pero tampoco creo que uno tenga que arrepentirse tanto de las cosas. Yo no sé si el periodismo hubiera sido un plus en esta carrera. Cuando me contrataron en Directv, nadie me preguntó si tenía un título.

¿Qué te parecen los periodistas deportivos chilenos?
Creo que hay buenos y malos. Pienso que el periodismo deportivo es uno de los que más estudio requiere, tiene mucha estadística y va muy de la mano con lo que la televisión abierta le pueda ofrecer: antes había muchas transmisiones, ahora cada vez menos, están muy enfocados en el cable. La tele abandonó un poco al deporte y, por ende, al periodista deportivo.

CAMINO A LOS JUEGOS

A poco más de un mes de iniciarse el encuentro olímpico, Soledad afina detalles, pues debe trasladarse durante tres semanas a Brasil. Sus hijos la irán a ver algunos días porque, al igual que ella, vibran con el deporte.

¿Cómo llega Chile a estos juegos?
Con menos figuras de las que yo quisiera. Y también con menos de las que quisiera el Comité Olímpico, que sin duda ha hecho un buen trabajo, pero es difícil en cuatro años sacar un deportista olímpico, porque no sabemos dónde tenemos que ir a buscarlo o definitivamente no existen los recursos para hacerlo. Tiene que haber un desarrollo regional importante y optar por un plan de desarrollo deportivo de alto rendimiento, como se hizo en Colombia, donde se ha mejorado de una manera exponencial y en solo diez años. Ellos dividieron el país en cuatro regiones competitivas y potenciaron las ligas internas. Otros países, en cambio, han tenido otras estrategias, como potenciar sólo a cuatro o cinco deportes. A nosotros nos falta escoger una política.

¿Pero ha habido avances importantes este último tiempo?
Sin duda, desde que está Neven Ilic y este directorio, hemos avanzado más que en sesenta años. Tomás González, Natalia Ducó, Isidora Jiménez, son producto de una política de entrega de recursos que antes no había. Así que las cosas se han hecho bien, pero tampoco se puede hacer milagros… Nuevamente la gran figura de esta delegación es Tomás González, aunque me hubiera gustado que hubiera salido otro gimnasta; Bárbara Riveros fue campeona de distancias cortas en Triatlón, y ella también tiene algo que decir en Río 2016, a donde llega como campeona panamericana.

“No soy partidaria de llevar y llevar deportistas solo por tener una delegación numerosa, porque los Juegos Olímpicos tienen un nivel de competencia que es el mejor del mundo y merecen que los países envíen a lo mejor que tienen. Para ganar experiencia y foguearse hay un montón de otras instancias. Los juegos se respetan, por algo hay pautas de entrada, esto no es una pichanga de barrio. Si nos toca llevar a cuarenta, esos cuarenta tienen que haber cumplido con ciertos estándares y tienen que ir a dignificar el encuentro, no a nivelar para abajo”.

¿Quién te gustaría que fuera la abanderada?
Erika Olivera, porque son sus quintos Juegos Olímpicos, su quinta maratón, lo que ya es un récord en sí mismo. Seguramente van a ser sus últimos juegos y es una mujer que, para mí, le ha torcido la mano al destino, fuerte y digna representante de Chile.

 

"Tomás González, Natalia Ducó, Isidora Jiménez, son producto de una política de entrega de recursos que antes no había. Así que las cosas se han hecho bien, pero tampoco se puede hacer milagros”.

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