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EDICIÓN | Julio 2016

“Busco batir el récord”

Alejandro Peirano López, atletismo
“Busco batir el récord”

A los siete años y por estímulo de su padre comenzó practicando triatlón. Posteriormente, a los catorce incursionó por primera vez en el mundo de la natación y el atletismo. Hoy, a sus veintitrés años, este viñamarino está metido de lleno en los 800 metros planos, carrera en la que, en el corto plazo, aspira adjudicarse el récord de Chile y clasificar a unos JJOO.

Por Jorge Aldunate I. / fotografía Teresa Lamas G.

Alejandro Francesco Peirano López nació hace veintitrés años en Viña del Mar y desde los siete que su vida está involucrada con el deporte. Todo comenzó en el 2000, cuando a sugerencia de su padre, Alejandro Peirano González (52), incursionó en el triatlón: “él consideraba que si podíamos aguantar nadar, andar en bicicleta y correr al mismo tiempo, después podríamos tener la fortaleza de hacer el deporte que quisiéramos”, rememora Alejandro, quien, además, revela que si bien en un principio no le gustaba esta disciplina, el día de hoy agradece a su progenitor por alentarlo a nunca abandonar. “Gracias a eso, en triatlón siempre estuve en el podio y ahora en atletismo han sido muy pocas las veces en que no he estado dentro de los tres primeros lugares. Además, en mi casa el deporte ha estado siempre muy presente: mi papá siempre fue atleta y hoy compite en carreras de cerros; mi mamá (Patricia López Krarup, 45) es runner y sale a correr cada vez que puede y mis hermanas (Gabriela, 21 y Daniela, 17) también son atletas y ahora la más chica practica CrossFit”.

Con el paso de los años, Alejandro Peirano buscó nuevos horizontes deportivos. Cuando cumplió catorce cambió el triatlón por la natación y el atletismo, pues ambas disciplinas las podía practicar mientras estudiaba en el colegio Valle del Aconcagua de Quillota. “En natación nadaba 50 y 100 metros libres con un profe del colegio, mientras que en atletismo corría 400 y 800 metros planos. Allí entrenaba en una pista de 300 metros de tierra con Víctor Sepúlveda, mi entrenador hasta el día de hoy”.

DOS VUELTAS A LA PISTA

Finalizada su etapa escolar, el joven atleta tuvo que tomar una de las determinaciones más importantes de su vida: decidir a qué deporte se iba a dedicar, pues natación y atletismo no eran compatibles. “Fue complejo, pero finalmente me decidí por atletismo y, específicamente, por los 800 metros planos”. Esta es una prueba bastante particular, pues al ser una carrera de medio fondo, es considerada la transición entre las competencias de velocidad y las de distancia. Por ende, el corredor requiere de condiciones físicas especiales con respecto a otras disciplinas. Mismo caso ocurre con la preparación y el entrenamiento.

Según explica Alejandro, “las diferencias tienen que ver más la fuerza y la resistencia que se necesita para cada prueba. Un corredor de 100 metros planos necesita mucha fuerza y potencia, pero no requiere resistencia porque corre durante diez u once segundos. Lo mismo ocurre con un atleta que se dedica a los 200 y 400 metros: es un deportista ancho, que necesita mucha masa muscular para poder mantener la inercia y la velocidad. En cambio, el corredor de 800 metros requiere de una mezcla de fuerza y resistencia: se necesita mucha capacidad aeróbica para alcanzar dos vueltas, pero también tiene que ser muy rápido porque se considera la última prueba de velocidad, donde la primera vuelta hay que correrla en menos de cincuenta segundos y tienes que rematar la segunda pasada más o menos en el mismo tiempo, si quieres estar corriendo en las ligas mundiales”. A modo de referencia, el récord del mundo le pertenece al keniata David Rudisha, quien en la final de los JJOO de Londres 2012 lo logró con 1:40.91.

¿Se requiere estrategia en esta prueba?
Depende de la carrera. En las competencias importantes se corre generalmente dos a tres veces: primero una serie de clasificación, luego semifinales y si avanzas, la final. La primera es para eliminar a los que simplemente no tienen posibilidades y se corre lento, por ende, es una competencia muy táctica donde se corre al remate solamente. La semifinal es un poco más fuerte, porque uno ya se está jugando la clasificación a la final, donde solo corren los ocho mejores. En la final no hay mucha táctica, son carreras a muerte donde todos los competidores sacan lo mejor de sí mismos para llegar en primer lugar.

¿Actualmente solo compites en 800 metros?
Sí, aunque generalmente, cuando voy al extranjero a competir representando a Chile, me piden correr la posta 4x400. No es mi especialidad, pero al estar dentro de los cuatro mejores del país formo parte del equipo. Este último año estuve un poco alejado de los 800, porque me fui a correr los 400 metros con vallas, ya que consideraba que en esa prueba tenía más posibilidades de clasificar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Me equivoqué: entrené duro, tenía facilidades para la prueba, pero no logré correr en los tiempos que esperaba.

¿Y ahora cuál es tu plan?
Ahora acabo de volver a los 800 metros y pretendo seguir en ello hasta un buen tiempo más. En paralelo al deporte, me encuentro estudiando Ingeniería Comercial en la Universidad Andrés Bello.

¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?
En estos momentos estoy en período básico: martes, jueves y a veces los sábados; si no hay competencias, voy a la pista. Generalmente realizo series de 200 metros donde intento regular el ritmo de carrera, repeticiones de un kilómetro donde aumento mi capacidad aeróbica y también salgo a correr largo durante treinta o cuarenta minutos. Entreno en el Sporting, porque la pista de tierra es menos destructiva e  nvasiva que la pista de recortán. El resto de la semana voy al gimnasio, donde hago trabajos de potencia y resistencia a la fuerza.

ASPIRANTE AL RÉCORD CHILENO

El 12 de agosto de 1990, en una carrera disputada en la ciudad de Hengelo, Países Bajos, el ya retirado atleta nacional Pablo Squella detuvo el cronómetro en 1 minuto, 45 segundos y 75 centésimas, batiendo el récord nacional de los 800 metros lisos. Veintiséis años después, Alejandro Peirano trabaja duro para algún día romper esa marca que se registró cuando él todavía no nacía. “Por tiempos, los únicos capacitados para superar ese registro en la actualidad somos Tomás Squella, hijo de Pablo, y yo”.

Cuéntanos un poco de tu experiencia internacional
Mi primera competencia importante fue en 2010, durante los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud que se llevaron a cabo en Singapur. Tenía diecisiete años y fui con dos atletas más representando a Chile: Joaquín Ballivián, que lanzaba la bala, y Macarena Borie, que hacía velocidad. Esa vez participé en 1.500 metros y la experiencia fue espectacular. Dos años después, en 2012, fui a mi primer torneo importante corriendo 800 metros en Barcelona, España. Al año siguiente, clasifiqué a los JJOO Universitarios Kazán 2013. En Rusia llegué a semifinales, competí contra los mejores del mundo y fue donde conseguí mi mejor marca, con un tiempo de 1:49.19. Las últimas competencias importantes a nivel internacional en las que participé fueron los Juegos Odesur de Santiago y el Sudamericano Sub- 23 de Montevideo, ambos en 2014. Posteriormente no he estado muy presente en torneos internacionales.

¿Y a nivel nacional cuáles han sido tus mejores resultados?
He sido campeón nacional varias veces. Entre 2010 y 2015 siempre había finalizado primero o segundo y hasta el año pasado estaba súper vigente en los 800 metros.

¿Cuál es la marca mínima para clasificar a Río 2016?
1:46.00. Sinceramente, considerando que los JJOO son en agosto y hasta julio se puede conseguir la marca, veo muy difícil que pueda clasificar. Sin querer justificarme, creo que fue porque tuve muchos cambios en el último tiempo y quizás no tomé las mejores decisiones. Mi mejor marca este año es de 1:52.65 y la hice en abril. Claramente no es mi mejor registro, pero es lo que he hecho este año.

Pero aún estás en edad para intentar clasificar a futuros JJOO
Claro. Tengo veintitrés años y los atletas se mantienen vigentes en el alto rendimiento hasta los veintinueve. Perfectamente puedo aspirar a clasificar a los siguientes JJOO de Tokio 2020 y a todos los torneos importantes que hay entremedio.

¿Y cuáles son tus metas en el corto plazo?
En estos momentos debería estar batiendo el récord chileno de Pablo Squella sin problemas. Tengo las condiciones y si hubiese seguido el plan de entrenamiento que traía hasta el 2015, creo que hoy tendría el récord de Chile y estaría clasificado a Río 2016. Yo creo que el próximo año puedo batir esa marca. Siempre ha sido mi sueño y voy a trabajar duro para lograrlo, al igual que representar a Chile en unos JJOO.

 

"En 2013 clasifiqué a los JJOO Universitarios Kazán. En Rusia llegué a semifinales, competí contra los mejores del mundo y fue donde conseguí mi mejor marca corriendo los 800 metros planos, con un tiempo de 1:49.19”.

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