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EDICIÓN | Julio 2016

Entre la fascinación y el miedo

Serena García, artista textil.
Entre la fascinación y el miedo

De niña se puso a forrar botones y con el paso del tiempo, esa técnica modificada dio vida a su propuesta artística. La repetición, la acumulación y el color definen a una artista que, a corta edad, tiene mucho talento y algo diferente que mostrar.

Por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.

Pelotitas, cientos de pelotitas que se repiten, más chicas o más grandes, una al lado de la otra, infinidad de colores. El trabajo de Serena García es distinto a todo lo que hemos visto, es delicado, extremadamente minucioso.

No deja indiferente a nadie y tiene que ver con ese patrón que se repite, con esa gran acumulación de pequeñeces que dan vida a algo más grande, grandioso. “Lo entretenido de este trabajo es que tiene, sin duda, una parte obsesiva, de acumular y acumular, y después un acto libre… lo que salga. Hay una relación con la cosa que se sale de control y obtiene vida propia”.

Criada en San Felipe, sus padres, Pepe García y Marina Dalla Venecia, ambos artistas, le mostraron el camino desde muy chica. Todas las actividades de la casa eran artísticas; si ella y su hermana se aburrían, aparecía Marina con lápices para pintar. Recuerda con especial cariño una cajita de acuarelas que su mamá le regaló a los catorce años.

“Después de mucho cuestionármelo entré a estudiar arte a la Universidad Católica y me llevé un shock. Era muy distinto a lo que me imaginaba, muy teórico, yo nunca había vivido el lado difícil del arte, tener que fundamentar. Lo mío siempre fue súper experimental y libre y creía que eso era, pero a la larga igual me gustó aprender lo otro, me hizo bien y el arte dejó de ser para mí algo tan antojadizo”.

Su vinculación con el arte viene desde muy chica, y tiene que ver, sin duda, con todo el trabajo manual; de niña siempre cosía, bordaba, coleccionaba mostacillas. “Me encanta la idea de llevar el trabajo manual al arte, profesionalizar el bordado, sacarlo del ámbito cotidiano y llevarlo a escalas más grandes, también a una función que no es utilitaria… Siempre me ha llamado la atención un hilo que, siendo un elemento lineal, liviano, puede tejerse y construir estructura; lo mismo que el género que utilizo, me sorprende mucho que pueda tomar volumen”.

¿Cómo nació esta técnica de las pelotitas?
Durante un verano se me ocurrió hacer un cojín y empecé a forrar botones. Al final, era demasiado lento, además que no tenía tantos botones, así que deseché la idea y guardé lo que había hecho. Tiempo después, cuando me pidieron en la universidad un trabajo para taller, empecé a buscar y quise proponer algo honesto, que realmente me gustara, y llevé lo que tenía.

Fue entonces que nació su propuesta, aquella que dejó atrás el botón para incorporar la napa y que hoy no sólo da vida a cientos de pelotitas, sino a pequeños gusanitos y triángulos forrados en tela. “Cambié la técnica porque no era práctico rellenar con botones, entonces probé con napa y me gustó, era más barato y cundía más, y fue ahí que empecé a trabajar con el color. En un principio iba a Independencia a comprar telas, pero había colores reducidos, entonces para que se acercaran unos con otros empecé a teñirlos. Hoy muchas veces compro las telas blancas y yo hago el color… He ido cambiando la escala, más chico o más grande, pero todo el trabajo consiste en coser repetitivamente para hacer estos módulos chiquititos que luego generan acumulaciones grandes”.

¿Te has preguntado qué hay detrás de esta técnica de repetición y acumulación?
Mi propuesta es el resultado de un trabajo repetitivo, soy una persona muy minuciosa y existe un placer en eso. Creo también que la acumulación tiene que ver con una contrapuesta al minimalismo, en mi caso, algo así como maximalismo. Yo en muchos aspectos de la vida creo que menos es más, pero en mi trabajo, en particular, creo que más es más. Mientras más grande, es más impresionante…

Si de materialidad y colorido se trata, ¿por qué te inclinas?
Yo trabajo con textiles, con bordados, porque me gusta poder transformar un material. Utilizo el algodón sintético y reciclo muchas telas, me regalan ropa y la uso; me encanta la idea del material ultra simple que puede ser transformado en otra cosa. Respecto de los colores, siempre he ocupado explosiones. Estuve mucho tiempo volviéndome loca con el color, me gustaban y los ponía todos, pero desde hace un tiempo estoy trabajando con tonalidades más acotadas. Ahora, por ejemplo, estoy usando toda una gama de azules, grises y verdes; que se luzca más la textura y el material, en vez de toda esa explosión de color que al final es excesiva y nubla el resto.

SUS OTRAS FACETAS

Si bien su minuciosa técnica le exige mucho tiempo y dedicación, ella no se queja, “es justamente ese trabajo sacrificado el que me gusta, el trabajo de chino; al igual que en mi propuesta de arte textil, en mis acuarelas, hago miles de módulos chiquititos y los voy pintando. Sea lo que sea, siempre termino haciendo repetición y acumulación”.

Fue viendo a su madre pintar acuarelas, que le tomó el gusto a esta técnica pictórica y hoy es su favorita. “Hace dos años empecé a hacer sistemas de redes en acuarela; jamás pensé que se relacionaba con mi trabajo textil, pero hace poco me di cuenta de lo parecidos que son: siempre una red de módulos que se interconectan como sistema, ¡parece que me gustan muchos los sistemas!”.

Además de pintar, Serena da clases de acuarela en la Academia Alsacia, donde tiene veintidós alumnas. “Llevo un año y medio haciendo clases y me encanta ver cómo gente de disciplinas tan distintas se conecta con el arte y tiene tremendos logros. Así como todo el mundo debería hacer deporte, creo que toda la gente debería tener una experiencia con el arte”.

¿Qué significa para ti el arte?
Todos los aspectos del arte me fascinan, no sólo me gusta producirlo, sino también consumirlo; ver exposiciones, conocer lo que hace otra gente, leer, saber sobre materiales. Todo me parece muy atractivo… Siento un placer infinito por el trabajo manual y aquí encontré la manera de combinar el arte con esta cosa más de labor doméstica, como las abuelitas que tejen.

¿Por qué crees que tu trabajo llama la atención?
Porque refleja dos conceptos que son atractivos: la acumulación y el color. Ver tantos colores atrae, es un instinto súper primitivo en el ser humano. Asimismo, la acumulación llama la atención porque sorprende ver tal cantidad de una misma cosa. Hay detrás algo de misterio, de querer tocar y percibir la textura. Mi trabajo está en la línea de la fascinación y el miedo.

 

"Es justamente ese trabajo sacrificado el que me gusta, el trabajo de chino; al igual que en mi propuesta de arte textil, en mis acuarelas, hago miles de módulos chiquititos y los voy pintando. Sea lo que sea, siempre termino haciendo repetición y acumulación”.

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