LUNES A VIERNES 20:30 HORAS, SÁBADOS Y DOMINGOS 19:00 HORAS EN MÁS CHIC.
Amor interracial, drogas, mamás que parecen hermanas de sus hijas, gente adinerada y bella, rubias tontas, chicos musculosos igual de lesos, jóvenes autodestructivos, mucho romance, sexo y cambiaditas ¿Suena familiar? Son los ingredientes 90210, la cuarta encarnación de la recordada serie de los noventa Beverly hills, 90210. En esta nueva etapa el guión ingenió la convivencia de personajes clásicos como Kelly Taylor (Jennie Garth), Brenda Walsh (Shannen Doherty) y Donna Martin (Tori Spelling), con un nuevo elenco, donde la mayor novedad es que, en vez de la conflictiva pareja protagonista de gemelos encarnada por Brenda y Brandon en los noventa, ahora son hermanos interraciales.
La historia va así: Harry Wilson (Rob Estes) se hace cargo de la dirección de la secundaria West Beverly High y se traslada hasta la exclusiva localidad de Los Angeles en compañía de su esposa Debbie (Lori Loughlin), su hija Annie Wilson (Shenae Grimes), y el hijo adoptivo de origen afroamericano Dixon Wilson (Tristan Wilds). Ambos ingresan a un ambiente donde las chicas populares tienen problemas de narcóticos, al punto de que el establecimiento cuenta con una funcionaria policial encubierta, a la caza del distribuidor de los estudiantes.
Para los fans de la serie en los noventa, además de la presencia de las actrices originales, hay otros guiños a la “Generación X”, en particular hacia la música rock. El resto sigue tal cual. En algún momento cuesta recordar quién anda con quién y las traiciones abundan. Una teleserie de decorado hollywoodense.