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EDICIÓN | Junio 2016

Al rescate de la belleza

Felipe Beiza
Al rescate de la belleza

Este físico despliega un talento notable frente al lente. Más que la imagen, son las composiciones de ensueño que logra en un solo clic, las que acaparan miradas y aplausos. Locaciones con valor patrimonial como lo refleja su último trabajo en la maestranza de trenes de Baquedano y en la ex oficina salitrera Francisco Puelma. “Siento que mi fotografía autoral es la fantasía de lo cotidiano, algo fetichista, sofisticado, elegante y colorido”.

Por Claudia Zazzali C. / Fotografías archivo Felipe Beiza / Vestuario Vedelia Donoso

Cuando era chico, Felipe (30) –que actualmente trabaja como docente en el Departamento de Física de la Universidad de Antofagasta–, no solo jugaba con figuras de acción, sino que les construía el escenario perfecto para que sus aventuras fueran épicas. Podía pasarse horas armando el set para que sus power rangers tuvieran la pelea más increíble “de la vida”. Jamás imaginó que la fotografía sería un eje en su vida.

¿Cuándo apareció la fotografía?
Fue una casualidad. Cuando las cámaras digitales se masificaron, yo estaba en el primer o segundo año de la universidad. En mi casa compraron una y yo de inmediato empecé a aprender cómo funcionaba. Por esos años aparecieron las primeras redes sociales, donde la dinámica era subir una imagen y recibir un máximo de diez comentarios al día: el fotolog. Los que subían las mejores fotos, lograban la meta en segundos. Y así busqué lograr siempre mejores fotografías.

¿Y qué empezaste a fotografiar?
Como fui autodidacta, en el primer periodo pasé horas frente al computador, viendo miles de videos tutoriales, leyendo artículos que me pudieran dejar algo, filtrando la buena información de la mala, y sentando mis propias bases. Mientras revisaba todo esto me di cuenta de que quería fotografiar personas, mujeres idealmente, como en esos maravillosos retratos de las revistas de moda más prestigiosas a nivel mundial. Con un par de amigas colaboradoras muy entusiastas, hicimos unas fotos en La Portada, cuando aún se podía bajar. Recuerdo que utilizamos unos viejos vestidos que ellas tenían y salimos a hacer estas fotos que resultaron bastante bien para ser nuestra primera vez.

¿Cómo fueron tus primeros trabajos formales?
No sé muy bien a qué llamar formal, porque después que empecé a mostrar mi trabajo por Fotolog y Flickr, ambas redes sociales de fotografía que estaban muy de moda, muchas chicas quisieron ser parte de estos proyectos fotográficos experimentales en donde mezclaba la belleza femenina junto con paisajes de mi ciudad. Siempre era una aventura encontrar una locación nueva, ver el potencial de lugares cotidianos o alejarse un poco de la ciudad para tener otra mirada.

¿Cómo te fuiste profesionalizando?
Mucho fue prueba y error al principio, pero cuando pude costear algunos workshops, empecé a instruirme con colegas nacionales e internacionales que viajan por el mundo haciendo su trabajo. Muchos de ellos eran fotógrafos de bodas y nos contaban cómo cada detalle sumaba, cómo cada cliente era un mundo nuevo y especial.

¿Cómo describirías tu sello profesional?
La fotografía que me identifica son los beauty, que es donde las modelos lucen maquillajes increíbles, completamente fantásticos, imposibles de usar en la calle ni en una fiesta. Me gusta que en mis fotografías se puedan crear conceptos y materializarlos con accesorios, maquillajes y la belleza de una expresión femenina. En resumen, siento que mi fotografía autoral es la fantasía de lo cotidiano, algo fetichista, sofisticado, elegante y colorido.

¿Tienes algún referente?
¡Sí! Mario Testino, porque es sudamericano y la guinda de la torta a nivel mundial en lo que a fotografía editorial se refiere. No hay mejor ejemplo de inspiración para mí. En Chile admiro mucho a Pedro Quintana, que es un diamante en bruto.

TALLERES EN EL DESIERTO

Dentro de su trabajo, Felipe combina su labor como docente de Licenciatura en Física, con clases de fotografía. El formato que elige es a través de un ejercicio práctico con una producción de moda, donde utiliza locaciones con valor patrimonial. El trabajo fue desarrollado por gente de Antofagasta y la diseñadora de alta costura Vedelia Donoso (www.vedeliadonoso.cl) apoyó con el vestuario, logrando, además, que los participantes del taller tengan como incentivo que la mejor foto será usada como publicidad en las próximas publicaciones de Vedelia.

¿En qué consisten los talleres de foto?
Tengo tres niveles. El primero se llama "Enséñame" y es para el que no tiene idea de cámaras. El segundo se llama "Retrátame", que es para sacar el mejor provecho de una persona. Y por último, está el "Retócame" donde enseño cómo trabajar con los archivos digitales desde su revelado hasta el retoque con técnicas que logren acabados naturales.

El más reciente fue "Retrátame", donde las modelos se lucieron con parte de la colección Atardeceres de Vedelia Donoso, donde los colores de las sedas ayudaron a trabajar el concepto. Escogí las localidades de Baquedano en su maestranza de trenes y la de la ex oficina salitrera Francisco Puelma. Tuve doce alumnos, tres modelos, y dos asistentes. Los chicos fueron capaces de dirigir y trabajar con una modelo, y con un equipo para obtener buenas fotografías.

¿Y cómo has combinado toda esta veta artística con tu vocación como físico?
Ha sido algo demandante de tiempo. Las clases en la universidad me ocupan la mitad del día y la otra mitad la ocupo en mi pega fotográfica. Así que entre corregir pruebas, estudiar el magíster y preparar clases hay que ser bien organizado para tener tiempo para todo y no estresarse en el intento. Hago deporte todos los días y eso me ayuda a seguir fresco al día siguiente.

¿Cuál es tu proyecto?
Quiero reabrir mi estudio fotográfico. Lo tuve que cerrar por falta de tiempo, pues ahora a mis tareas cotidianas se suma el magíster en energías renovables. También quiero tener mi equipo de gente con el que podamos trabajar bajo los mismos estándares de calidad y seguir ofreciendo servicios fotográficos en Antofagasta y todo Chile, y quién sabe... el mundo.

 

"En el taller "Retócame", enseño cómo trabajar con los archivos digitales desde su revelado hasta el retoque con técnicas que logren acabados naturales".

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