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EDICIÓN | Junio 2016

De Dover a Tiliviche

Floreal Recabarren Rojas
De Dover a Tiliviche

Tres años antes de su muerte, Santiago Humberstone fue galardonado por el Rey de Inglaterra con la Orden del Imperio Británico, condecoración fundada por el Rey Jorge V, en 1917, por las interesantes innovaciones realizadas en la industria salitrera. Lo bautizaron como “Padre del Salitre” y el ingeniero químico recibió, de sus pares, una medalla en honor a sus méritos.

La británica ciudad de Dover es el mayor puerto situado en el Canal de la Mancha. Es también el punto más cercano a Europa Continental, separada de Calais, puerto francés, por sólo treinta y cuatro kilómetros. Es un territorio de grandes acantilados. Desde el punto de vista histórico, es una zona donde se alzan hermosos castillos medievales. En Dover nació el famoso industrial James Humberstone a mitad del siglo XIX (1850). Cuando cumplió veinticinco años, dueño de un interesante currículo profesional como ingeniero químico, después de un largo y agotador viaje en velero, desembarcó en el puerto de Pisagua, peruano en ese tiempo, para continuar viaje a la oficina salitrera San Antonio de Zapiga. Allí asumió un cargo relacionado con su profesión.

Por su vocación innovadora, don James extendió en Tarapacá el sistema shanks, desterrando definitivamente el sistema de Paradas. La Guerra del Pacífico lo obligó a dejar su trabajo en las salitreras y junto con su familia huyó hacia Arica. En un éxodo sin medios de transportes, caminaron por el desierto durante veinte días, con escasa bebida y alimentos.

Tres años antes de su muerte, Santiago Humberstone fue galardonado por el Rey de Inglaterra con la Orden del Imperio Británico, condecoración fundada por el Rey Jorge V, en 1917, por las interesantes innovaciones realizadas en la industria salitrera. Lo bautizaron como “Padre del Salitre” y el ingeniero químico recibió, de sus pares, una medalla en honor a sus méritos.

Entre sus obras es razonable señalar la Fundación de Caleta Buena con modernos equipamientos para las tareas de carga y descarga de mineral. Para llegar al puerto se construyó una rampa que permitía salvar la enorme gradiente que existía entre el plano y el puerto.

Santiago Humberstone falleció en Iquique el 12 de junio de 1939. Sus restos descansan en el British Cemetery de Tiviliche, ubicado a una distancia de 125 kilómetros de Iquique. Allí nace un oasis alimentado por el agua de la Quebrada de Tiviliche y que hace décadas transformó esas tierras en una gran y lujosa hacienda.

En ese especial lugar, los ingleses que trabajaban en la explotación del salitre, fundaron un cementerio para enterrar a sus connacionales, en la ladera norte del estero. Allí descansa James Humberstone, en lo que ha sido declarado Monumento Histórico y donde permanece junto a ciento veinte personas, la mayoría de nacionalidad inglesa y otros cuantos europeos; solo se advierte que estamos en Chile por la aridez del paisaje y las coronas de papel o metal que aún quedan en las tumbas.

 

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