Papilla deshidratada ciento por ciento natural, libre de aditivos, preservantes y colorantes, sin sal ni azúcar añadida, es la innovación de Constanza Sepúlveda y Montserrat Victoriano a su emprendimiento Mikuna. Sólo se necesita agua y un recipiente.
Por Paz Moraga S. / fotografía Sonja San Martín D.
Hace tres años, la ingeniera comercial Constanza Sepúlveda, fundadora de Mikuna (comida, en quechua) se enfrentó a una realidad que le dio los primeros impulsos para llegar al producto final: su primer hijo sufría intolerancia alimentaria. Reconoce que, para salir, siempre debía llevar preparada la comida para su pequeño, los colados no eran opción, por los aditivos que contienen. “Un día, conversando con mi marido, me dice, ¿y si hacemos un colado ciento por ciento natural?”.
Ahí comenzó el periodo de investigar. Lo que había era muy similar al colado tradicional, en el mismo formato del envase de vidrio, “entonces vimos que, lo que hiciéramos, tenía que ser en un formato innovador, para que fuera distinto. Nos pusimos a buscar y llegamos a la tecnología de deshidratados”, comenta la emprendedora.
En ese momento se acercó a la destacada nutricionista, Montserrat Victoriano, co-fundadora de Mikuna, para poder hacer el prototipo. Para ello postularon a un proyecto Innova, el que ganaron. Luego, lo graron desarrollar el producto con la Universidad de Concepción y los resultados fueron los esperados. Montserrat explica que optaron por la tecnología de liofilización que, en palabras sencillas, es la deshidratación de los alimentos en frío; se trata de un proceso de secado mediante sublimación (paso de sólido a gas sin pasar por el estado líquido). Método que fue desarrollado con el fin de reducir las pérdidas de los compuestos responsables del sabor y el aroma en los alimentos, los que se afectan en gran medida durante los procesos convencionales de secado y los tratamientos que utilizan calor, en general. Todo el proceso se realiza sin aire y a baja temperatura, lo que presenta muchas ventajas desde el punto de vista nutricional.
Luego de hacer estudios con consumidores, llegaron a las tres recetas que hoy ofrecen: quínoa y verduras; garbanzos, verduras y amaranto; piña y amaranto. La nutricionista enfatiza que estas papillas no tienen aditivos ni preservantes, son bajas en sodio y no poseen materia grasa adicionada, “el consumidor puede estar seguro que está consumiendo algo ciento por ciento natural”.
CINCO PASOS
La papilla que se logra es un puré suave en el que, efectivamente, se siente el sabor de cada uno de los alimentos descritos. Una vez aseguradas con el prototipo, Constanza y Montserrat se aventuraron con un segundo proyecto Innova, pero esta vez para desarrollar Mikuna. “Llegamos al producto que queríamos llegar. Y salimos al mercado con tres recetas, dos de comida y una tercera que es un postre. Lo que le pedí a Montserrat fue desarrollar un producto exactamente igual a lo que hacemos las mamás en la casa, pero en un formato fácil de transportar y preparar. Así llegamos a este producto: liviano y fácil de llevar. ¡Qué mamá no anda con una cartera y con agua!. Entonces, era la solución más óptima, facilitarle la vida a las mamás, con una alternativa natural”, explica Constanza.
De hecho, un sachet calza perfectamente en un bolsillo de la cartera. Cada paquete equivale a una papilla completa que, al ser preparada, se convierte en una comida de ciento cincuenta a doscientos gramos, lo recomendado para un menor de dos años. Su fundadora señala que utilizan la quínoa y el amaranto, por su alto contenido nutricional y también “queríamos rescatar algunas materias primas que, además del alto contenido nutricional, fueran innovadoras, no muy consumidas, salirnos de la carne, el arroz y la papa. La piña es muy buena para la digestión, tiene mucha vitamina C, que la hace, más que un postre, una merienda”.
Para prepararlas solo bastan un recipiente, cincuenta centímetros cúbicos de agua, dejar reposar dos minutos, agregar una cucharadita de aceite (sólo si se desea) y luego revolver. “Logramos facilitarle la vida a las mamás, a través de un producto natural”, comentan las profesionales detrás de Mikuna.
AL EXTRANJERO
La distribución de Mikuna comenzó en febrero de este año, y ya se encuentra presente en cuatro ciudades del país: Concepción, Santiago, Antofagasta, y en una tienda en el sur del país; además de la tienda on line Baby Tuto. Constanza cuenta que “estamos con una red de distribución a lo largo del país, en tiendas naturales que apuntan a segmentos como el nuestro. No descartamos entrar al retail en un futuro, pero hoy pensamos posicionarnos en el segmento que valora las cosas naturales”.
Además de las tiendas “formales” donde están presentes, Constanza cuenta que siguen participando en ferias relacionadas con el rubro de la alimentación saludable, y es que aún se están dando a conocer, y este tipo de instancias les permiten llegar de manera directa a su público objetivo. Paralelamente, realizan una fuerte presencia en redes sociales, a través de Instagram, Facebook y en su página web, www.mikuna.cl, donde además se encuentran algunos consejos de alimentación para los más pequeños.
En los tres meses que llevan en el mercado, Mikuna ha sido muy bien recibido. Y es que para Constanza Sepúlveda, las mamás de hoy están mucho más conscientes de lo que comen sus hijos, preocupándose de mirar el etiquetado. “La tendencia mundial reafirma que hay una preferencia por los productos que menos hacen mal. Esto ha abierto un mercado mundial y también en Chile. Estamos asumiendo, que producto de lo mal que nos hemos alimentado en la historia, hoy están pagando nuestros niños con la cantidad de alergias que deben enfrentar”.
Pero no sólo se quieren quedar en el mercado nacional, las socias comentan que buscan posicionarse como referente en productos alimenticios de innovación infantil. “Tenemos varios productos en mente que queremos lanzar, y no descartamos, en el mediano y largo plazo, llegar a mercados internacionales”.
"Queríamos rescatar algunas materias primas que, además del alto contenido nutricional, fueran innovadoras, no muy consumidas, salirnos de la carne, el arroz y la papa. La piña es muy buena para la digestión, tiene mucha vitamina C, que la hace, más que un postre, una merienda”.