La vida de Pato Escala, el flamante ganador del Oscar por el corto animado Historia de un oso, ha cambiado. En Concepción, ciudad donde estudió Comunicación Audiovisual, ahora camina con la bien ganada admiración de sus colegas y el reconocimiento de la gente que no duda en felicitarlo a cada momento.
Por Soledad Posada M. / fotografía Sonja San Martín D.
Aunque ya han pasado cerca de cuatro meses desde que Pato Escala ganó el Óscar, máximo galardón en la industria cinematográfica mundial, por el cortometraje Historia de un oso, aún mantiene ese brillo en los ojos y un cierto pudor de sentirse observado por personas que no conoce y que lo felicitan por su logro.
Sin embargo, el éxito alcanzado no ha cambiado su esencia de joven soñador y con ganas de hacerlo todo. Está feliz porque este premio significa la máxima difusión que podría tener la animación en Chile. Cuando viene a Concepción, asiste a todas las entrevistas, reuniones y eventos que su agenda le permite. Su objetivo es dar a conocer el aporte de las animaciones y películas en distintas áreas, sobre todo en educación y salud.
PUNKROBOT
Antes de Historia de un oso, la productora Punkrobot —donde Escala es productor, junto a su señora María Elisa Soto-Aguilar, directora de arte; Gabriel Osorio, director; y Antonia Herrera, directora de animación— creó la serie animada Flipos, dirigida a niños en edad preescolar y que nació con un fin educativo. Y, después, la serie Muelín y Perlita, que motiva el cuidado de la salud bucal en los niños. Ambas se pueden encontrar en Netflix.
Para Escala, además de los claros objetivos de hacer series animadas con sentido, todas estas producciones de Punkrobot tienen un inmejorable nivel artístico, técnico y calidad visual, que en el caso de Historia de un oso, se sumó a la mejor historia, con el resultado conocido por todos. “Punkrobot nace con la intención, de los cuatro socios, de contribuir a la sociedad en la que vivimos y aportar con los talentos que tenemos para desarrollar contenidos que potencien la educación, la cultura y el entretenimiento, sobre todo desde una perspectiva infantil. No nos cerramos a proyectos que puedan ir a un público familiar también, pero creemos que los contenidos para niños han sido, generalmente, dejados de lado en la televisión y es importante que tengan un espacio en televisión abierta, por cable y en el cine. Hoy Punkrobot pasa a ser una herramienta para comunicar y transmitir mensajes que sean positivos o que aporten al desarrollo de Chile como sociedad, y siempre en busca de una estética propia”.
OSCAR
Pato Escala nació en Talcahuano, pero vivió en varias ciudades de Chile por el trabajo como militar de su papá, quien falleció cuando él tenía diecisiete años. Estudió Comunicación Audiovisual en el DUOC de Concepción, luego de un corto paso por Medicina Veterinaria. En un cumpleaños, conoció a su señora María Elisa Soto-Aguilar, con quien tiene dos hijos.
¿Por qué es tan caro y difícil hacer un corto?
Porque se necesita mucha dedicación y diversas especialidades, es un proceso lento, que requiere programas, computadores, licencias, etc. Historia de un oso demoró cuatro años en realizarse, más dos de distribución. Postulamos a trescientos festivales, quedamos seleccionados en más de doscientos y obtuvimos reconocimiento en sesenta. De esos, cuatro eran Oscar qualifying, por lo que permitían acceder a la postulación para los premios de la academia. Postulamos, quedamos finalistas y después nominados. La campaña mediática para los premios de la academia fue una estrategia de cerca de dos meses de trabajo.
¿Soñaste con ganar el Oscar?
Nunca fue un sueño, porque era demasiado inalcanzable, y aunque estaba entre los cinco nominados, hasta el último momento no sabía si se me iba de las manos. Mientras estás en la carrera, te das cuenta lo difícil que es ganar y que no es un sueño muy real. Cuando estábamos compitiendo, lo ambicionaba, pero sabía que se puede ganar o perder de la misma manera.
¿Cuál fue tu participación en el corto?
Yo fui el productor. Estuve en el área de levantar el financiamiento. Hace siete años estamos patrocinados por la Universidad de las Américas, que se la “juega” por nosotros. Ellos nos apoyaron y colaboraron
desde el principio. Además de conseguir el presupuesto, por mi formación como comunicador audiovisual, estuve a cargo del montaje, donde cada pieza debía calzar a la perfección. Trabajamos con tres planos. Fue un trabajo muy largo con un equipo chico y poco presupuesto. Por eso nuestros competidores del Oscar, como el equipo de Pixar, estaban tan impresionados con nosotros, no entendían cómo con tan pocas personas, habíamos logrado tanto.
¿Cómo es trabajar con tu señora?
Trabajar y vivir con mi esposa son ambas tareas complejas, sin embargo, siempre los socios pasan a ser parte de tu familia. Todo lo comparto con mi señora, enfrentamos juntos los desafíos y los problemas. Ella hace todo lo relacionado con el área artística, y yo tengo una visión más comercial, nos complementamos de la mejor manera. Además, es una oportunidad de valorar a María Elisa como profesional que aporta desde su área. Siento que puedo apoyarme en ella no solo en lo familiar, sino que en las cosas de trabajo, espero que para ella también sea así.
PLANES
¿Te ha cambiado la vida?
Ha sido un giro radical. Hoy en día tenemos más solicitudes de análisis de proyectos, trabajos que vienen desde el área comercial al área de contenido. Estamos participando también en algunos proyectos fuera de Chile, lo que ha significado una expansión de la productora y profesionalizar ciertas áreas. Además, con Gabriel hemos estado dando charlas sobre la experiencia que significó haber hecho este proyecto, haberlo sacado adelante y haber llegado a representar a la animación chilena y latinoamericana en los premios de la academia. Ha sido súper entretenido compartir la experiencia con personas que quizás no son del mismo rubro, pero que sí valoran el esfuerzo y haber llegado tan lejos.
¿Qué planes tienes?
Seguir trabajando y hacer una película animada, pero para eso necesitamos más recursos, un presupuesto mucho más grande y un tiempo razonable. Nos interesa obtener el financiamiento acá para tener la propiedad y el control creativo. A través de las empresas, con la ley de donaciones culturales. Es un desafío.
¿Cuál es la clave para el éxito?
Imposible determinar una forma única que permita ser exitoso. Uno aprende en la vida de los triunfos y de los fracasos. El éxito es algo que no tiene ningún tipo de medición ni lógica, nadie puede considerarse a sí mismo como exitoso, no le encuentro sentido, pero sí creo que para que un proyecto logre salir adelante, exhibirse, financiarse, para que logre cumplir su objetivo, el compromiso de las personas involucradas es fundamental. Además, nunca darse por vencido ni ponerse límites antes de tiempo. Esto nos ha permitido soñar que nuestros proyectos llegarán lo más lejos posible y eso se renueva en cada propuesta. Hoy sigue siendo igual de difícil conseguir financiamiento o ventanas de exhibición, porque, lamentablemente, nosotros como sociedad no hemos construido esos espacios y tenemos que seguir trabajando para que existan.
"Ganar el Oscar nunca fue un sueño, porque era demasiado inalcanzable, y aunque estaba entre los cinco nominados, hasta el último momento no sabía si se me iba de las manos”.