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EDICIÓN | Junio 2016

Dominio en la laguna

Cristián Vera, canotaje.
Dominio en la laguna

Con diecinueve años, este talento sampedrino ganó todo en las series menores de la modalidad canoa. Desde las aguas de la Laguna Chica se concentra en dar el salto que lo catapulte a la elite de la competencia a nivel adulto.

Por Érico Soto M. / fotografía Sonja San Martín D.

Pasaron más de cinco años desde que Cristián Vera Grandón se subió por primera vez a una canoa. Cuenta que, como es común en esta modalidad, ese comienzo estuvo lleno de chapuzones y caídas al agua en busca del equilibrio, una de las fortalezas que se persigue para llegar a competir en el canotaje.

Tenía trece años cuando un compañero lo convenció de ir a probar suerte arriba de la embarcación, en la Laguna Chica de San Pedro de la Paz. Y pese a que le costó, supo de inmediato que este era su deporte. La dificultad y exigencia alimentaron sus ganas de seguir practicando, hasta poder clavar la rodilla con soltura en la canoa y darle velocidad a cada una de sus paladas.

Cuenta también que los resultados no tardaron en llegar. Tanto así que rápidamente sus salidas se convirtieron en un espectáculo, sacando gran distancia al resto de sus competidores. Los entrenadores se preguntaban de dónde había salido, mientras comenzaba a colgarse medallas y medallas de oro.

Campeón sudamericano en las especialidades C1 y C2, en las series cadete y juvenil, su nombre se consolidó en el circuito continental y el último año fue elegido por el IND como el mejor exponente del canotaje en la región. Eso sí, este 2016 se acabó su periplo por la categoría inferior y hoy debe dar el salto a la serie adulta. Palabras mayores, pero que mira con esperanza.

COMIENZOS

¿Cómo fue que elegiste el canotaje?
Fue en la básica, cuando tenía un compañero que hacía canotaje. Me llamaba la atención, le preguntaba cómo era hasta que un día vine a bañarme en verano y probé. Me gustó y me empecé e quedar, hasta que me dediqué a esta actividad.

¿Cómo fue ese inicio?
Tenía trece años y asistía a las escuelas de verano. Me pusieron los ojos encima de inmediato, porque me resultó muy fácil remar.

¿Te resultó fácil aprender?
No tanto, porque aprender en canoa es difícil, a diferencia del kayak (la otra modalidad del canotaje). Aquí hay que ir hincado, con la paleta de una sola hoja. También probé en kayak, pero no me gustó. Empecé con varios otros compañeros, y al principio no alcanzas ni a subirte, porque caes al agua. Todos los días te la pasas en el agua hasta aprender. A los dos meses, con suerte, uno se mantiene haciendo equilibrio.

¿Y cuándo comenzaste a dedicarle mayor tiempo?
Al término de esas escuelas de verano tuve una competencia, algo que yo no conocía. Me habían visto mejorar y me dijeron que participara. Se realizó en Nueva Imperial, pero no fue una carrera normal, era una maratón de veinticinco kilómetros. Un desafío, porque nunca había hecho esa distancia, y todos estaban expectantes de cómo me iba. Al final quedé tercero en mi serie (menor) y le empecé a tomar el gusto a competir.

¿Suponías que podías destacar en este deporte?
Me tenía confianza. Después vinieron los nacionales de menores, que se hicieron en Colbún, además de regionales y hartas otras competencias. Los resultados eran buenos, así que desde el principio le agarré el hilo muy bien a la canoa. Al año ya andaba bien y seguí adelante.

TORNEOS

¿Qué competencias atesoras de manera especial?
Recuerdo especialmente el Nacional de Quillón, en 2011, donde saqué el primer lugar. Entonces fui nominado por la federación como talento deportivo de proyección. Eso creo que marcó un hito en mi decisión de dedicarme a esto.

¿Nuevas motivaciones?
Sí, porque hasta esa edad me había dedicado a aprender bien, pero ya el 2012 empecé más en serio. Estaba el Sudamericano de Argentina a fin de año, y en las premiaciones de Quillón se me informó que me correspondía ir, así que ya había otros intereses, algo nuevo, porque los controles selectivos me permitían viajar.

¿Qué vino entonces?
Esa vez, gané el Sudamericano de Argentina, con dos oros en mil y quinientos metros. Luego, el 2013, el Sudamericano fue en Chile, y nuevamente obtuve oro en mi serie (cadete). Gané los Juegos Sudamericanos de la Juventud, en Lima, y el 2014 el Sudamericano de Uruguay, en las series C1 y C2. Ese mismo año, fui bronce en el Panamericano Juvenil, en México, y participé en mi primer Mundial, en Hungría, donde llegué a semifinales. Y el 2015 fue el Sudamericano de Ecuador, donde saqué oro en juveniles.

NUEVOS DESAFÍOS

En el canotaje, así como en otras disciplinas, llegar a la mayoría de edad supone un punto de inflexión en la carrera de un deportista. Esto, por el término de la etapa juvenil y el comienzo de la adulta, lo que incluye el cambio de categoría, de adversarios y, por consiguiente, de exigencia. Por lo mismo, son muchos los que optan por un camino paralelo al deporte, coincidentemente con el ingreso a la universidad, y son pocos los que toman el desafío de seguir dando la pelea.

Cristián cumplió dieciocho años y tuvo que tomar la decisión: optó por el deporte. Influyó su fulgurante etapa como juvenil, la convicción en sus capacidades y haber sido elegido como el deportista destacado por el IND por lo hecho en la última temporada, de modo que este año tomó un preuniversitario y priorizó la mayor cantidad de tiempo a los entrenamientos en el Club Náutico del BíoBío, de la Asociación de Canotaje San Pedro de la Paz, bajo las órdenes del entrenador cubano Gualberto Mesa.

¿Cuál es el objetivo de esta etapa?
Saltar a la serie adulta obliga a considerar este como un año de transición, y recién el próximo buscar resultados. Es un salto brusco, porque enfrente hay rivales que tienen treinta años y son top a nivel nacional, como Jonathan Tafra, Álvaro Torres, y Michael García.

¿Cuentas con apoyo para competir?
Tuve inconvenientes con el tema académico. Terminé cuarto medio y opté por entrar a un preuniversitario para seguir entrenando. Tengo apoyo concreto de ADO Chile y Prodar, por lo que puedo enfocarme en el deporte. Además, mi familia y mi entrenador han sido un gran apoyo.

¿Qué se necesita para rendir en la canoa?
La canoa involucra varios aspectos: equilibrio, fuerza y resistencia. Entonces, hacemos ejercicios complementarios, como pesas y cosas así, porque todo va sumando. Hay que desarrollar el físico, porque así se logra velocidad, y estar en condiciones para la competencia. La receta es mucha dedicación y trabajo.

 

"Gané los Juegos Sudamericanos de la Juventud, en Lima, y el 2014 el Sudamericano de Uruguay, en las series C1 y C2. Ese mismo año, fui bronce en el Panamericano Juvenil, en México, y participé en mi primer Mundial, en Hungría, donde llegué a semifinales”.

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