Reducir los costos de mantención, aprovechar el espacio y utilizar materiales reciclados, principalmente palets, es el camino que tomó este joven arquitecto, convencido de que en este rubro encontraría su anhelada independencia. Hace dos años creó la empresa Ecojardines y desde entonces ha desarrollado una serie de proyectos, apostando siempre por la sustentabilidad.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Sus proyectos de jardines apelan al mínimo consumo del vital elemento, pues se sabe que nuestra región sufre una de las sequías más grandes de las últimas cinco décadas. De las crisis surgen nuevas oportunidades y eso bien lo sabe el arquitecto Manuel Silva (32), quien hace dos años, motivado por generar un proyecto que le diese independencia laboral, encontró un nicho distinto a su profesión, pues tenía claro que lo suyo no era estar sentado frente a un tablero diseñando casas.
La historia de sus jardines inteligentes surgió de manera inesperada. Paralelo a su trabajo en INJUV y como docente en institutos profesionales, Manuel comenzó a crear pequeños maceteros de durmientes los que vendía durante los fines de semana. Una de sus clientas le pidió un diseño para su jardín y Manuel accedió. El proyecto no solo resultó exitoso, sino además motivó a Manuel a renunciar a sus trabajos y a dedicarse tiempo completo a su nuevo emprendimiento. “No quise especializarme en paisajismo, porque mis conocimientos de arquitectura han aportado en gran parte a lo que hago. Lo que sí hice fue estudiar los tipos de plantas, porque la verdad, no sabía absolutamente nada. El año pasado, decidí estudiar ingeniería civil industrial en la Universidad de La Serena, porque siento que es fundamental para administrar este negocio. En definitiva, este camino que tomé me ha abierto otras puertas”, destaca Manuel.
Un camino que marca una tendencia
Al reducir el costo del diseño de un jardín y de su mantención, asumimos que se debe a una necesidad general de las personas de no contar con césped en sus patios por la escasez de recurso hídrico en esta región. Si apostamos por la sustentabilidad debemos ser capaces de generar otras alternativas. No es nuestra intención que estos espacios se vean desérticos, sino armónicos, coloridos y útiles.
¿Cómo creas un espacio verde en un departamento?
Trabajamos fundamentalmente con huertos verticales, en balcones o en las paredes. Usamos canaletas colgantes que van adosadas al muro y en el mismo recipiente se hace el drenaje. La idea es que el agua que cae por las cadenas sea absorbida por las canaletas que van ubicadas más abajo. También utilizamos botellas, tubos de PVC o cajones de madera.
¿Qué es lo que más te solicitan para espacios reducidos?
Convertir el balcón de un departamento en un lugar utilizable. Nuestra propuesta es que el jardín no solo sea un proyecto ornamental, sino una extensión de la vivienda, donde se pueda compartir y disfrutar, independiente de que este sea pequeño.
VERSATILIDAD DEL PALET
Manuel se las ha ingeniado para incorporar, en todos sus proyectos, material reciclado y entre ellos destacan, los palets. “Actualmente, las viviendas tienen muy poco espacio para un jardín, entonces lo que hacemos es aprovechar los muros ubicando los palets en forma vertical e incorporando pequeñas huertas, o bien, los utilizamos como recipientes para plantas. En definitiva, integramos un espacio verde en un lugar que aparentemente no tenía otra alternativa. Muchas personas optan por poner solo cemento, pero con el tiempo se aburren de ver concreto y buscan la opción de jardines sustentables”.
¿Cómo logras que el material reciclado se vea armónico?
Depende mucho del cultivo que se quiera utilizar en estos residuos y de la preferencia del cliente. Hay personas que privilegian los elementos rústicos, como los palets, y si quieren algo más lúdico, pintamos los tubos de PVC o los cajones de madera de diferentes colores. Las plantas aportan mucho en el colorido y buscamos que combinen entre ellas.
Buscan personalizar un jardín…
Siempre hago un diagnóstico de lo que el usuario quiere y necesita. Dependiendo de eso, creo un diseño y lo proyecto en terreno. Los elementos que usamos están todos hechos por nosotros, nada es comprado. Por ejemplo, los maceteros, las fuentes de agua, los muebles, etc.
¿De qué material hacen las fuentes?
Tenemos tres maneras de trabajarlas. La más sofisticada es en base a durmientes con algunas membranas que permiten mantener el agua. Las instalamos sobre el terreno, es decir, no intervenimos el suelo, porque usamos mangas plásticas.
¿Y los muebles, son elaborados con palets?
Sí. Hacemos mesas de centro, sillas, bares, arrimos, barras, jardineras, etc. Lo que hago es seleccionar los palets, los observo y me imagino cómo transformarlos. Me interesa que no pierda su estructura principal, es decir, que se note que es un palets convertido en un mueble. Hace poco hicimos una terraza completa de este material reciclado. El suelo era un deck de palets y lo complementamos con bancas, maceteros y jardineras.
¿Cómo consigues los palets?
Por lo general los recolectamos en diferentes empresas de Coquimbo. Están regulados, certificados internacionalmente y con protección antipolillas. La gran mayoría se hacen de pino insigne o de roble.
¿Usar este material reciclado les permite reducir costos?
Sí, porque al reducir los costos en materia prima podemos cobrar menos por los proyectos. Esto, evidentemente, beneficia a los clientes en el resultado final.
ESPACIOS MÍSTICOS
Para Ecojardines utilizar recursos que identifiquen a esta zona es prioritario. Algunos de los elementos que evidencian esta propuesta son las piedras de la cuesta Porotitos, las piedras jaspe, las conchuelas, el cuarzo molido y los bolones. El verdor, que sobresale en cada uno de sus proyectos, lo dan las plantas ornamentales que se adecúan muy bien a este clima, entre ellas, lavandas inglesas, equium, agapantos, laurel en flor, agirantemos, carex y pennisetum.
¿Existe una intención especial en el diseño de los jardines?
Siempre está presente en nuestros proyectos la posibilidad de crear espacios místicos. Rescatamos todos los elementos que puedan aportar energía y armonía en el diseño. Esto depende del cliente, porque algunos optan por espacios más bien rústicos. Ahora, el diseño de un jardín zen, místico o con elementos del Feng Shui requiere de mucho más trabajo y conocimiento. Por ejemplo, el agua de las fuentes siempre debe estar en movimiento.
¿Ha sido fácil incorporar la propuesta de jardines inteligentes en esta zona?
Creo que aún falta fomentar en las personas una mayor conciencia de lo que es la sustentabilidad, el reciclaje o un jardín inteligente. Sin embargo nuestros proyectos han tenido buena aceptación, incluso en otras ciudades del norte y en Santiago.
¿Y se proyectan a diseñar jardines inteligentes para inmobiliarias?
Precisamente este año queremos ampliar nuestra empresa y presentar nuestros proyectos a empresas inmobiliarias. Tenemos un equipo de trabajo consolidado y eso es fundamental para llegar a los clientes. Nos hemos ganado la confianza.
¿Existe algún lugar especial que te gustaría intervenir con tus jardines?
¡Todos! Pero si debo elegir uno de esta zona, me gustaría intervenir el borde costero, es decir, la Avenida del Mar o el paseo peatonal. Son espacios que se pueden hermosear con diferentes elementos que no requieren de un mayor consumo de agua y que, además, inviten a las personas a disfrutarlos, con miradores, bancas, etc. Que no solo sea una avenida de cemento.
"Actualmente, las viviendas tienen muy poco espacio para un jardín, entonces, lo que hacemos es aprovechar los muros ubicando los palets en forma vertical e incorporando pequeñas huertas, o bien, los utilizamos como recipientes para plantas”.