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EDICIÓN | Junio 2016

El Castillo de recreo

En Viña del Mar

Luego de residir seis años en este imponente inmueble, el matrimonio Liebner Martínez decidió hacer importantes ampliaciones, conservando en cada detalle el estilo medieval, tanto en sus espacios internos, como en la arquitectura externa. La razón: comenzar a recibir pasajeros en un particular hotel boutique.

Por Maureen Berger H. / fotografía Teresa Lamas G.

Había una vez un caballero santiaguino, llamado Alexis Liebner, quien desde niño solía vacacionar en la florida Viña del Mar, donde su madre tenía una casa de veraneo. Se ubicaba cerca de un hermoso castillo en Recreo, que él siempre admiraba imaginando increíbles historias medievales que —tal vez— ocurrían en su interior. Ilusionado, más de alguna vez le propuso a su madre que lo comprara, pero no estaba a la venta. Años después, de novio con su actual mujer, María Amelia Martínez, vieron que estaba a la venta y concretaron el negocio. Empezaron, así, a escribir una nueva historia para el imponente Castillo de Recreo.

Este castillo empezó a construirse a principios de 1900, gracias a un comerciante de origen portugués, que se dedicaba a abastecer las salitreras del norte de Chile con frutas y verduras por vía marítima. “Hizo dinero y aprovechando la presencia de arquitectos europeos en la región, decidió encargar su construcción, ya que, al parecer, de niño soñaba con príncipes y doncellas. Bajo sus requerimientos se levantó exactamente el edificio que él se imaginó”, explica María Amelia Martínez.

Desde hace seis años la familia se instaló a vivir en esta casona, en su primer y segundo piso. “Nos interesó principalmente por su bello diseño arquitectónico, por su antigüedad y estado de conservación pese a los años. Además, nosotros como familia le damos un gran valor a lo antiguo y al arte, asociado al diseño de todo lo que tiene una edad superior a los cien años. También nos impresionó su jardín, con sus palmeras Fénix muy añosas, que enmarcan la arquitectura del castillo”, acota la dueña.

HOTEL BOUTIQUE CASTILLO MEDIEVAL

Si bien hoy continúan residiendo en el inmueble, hace un par de años se atrevieron con un emprendimiento, tal como señala Alexis Liebner: “nosotros como padres quisimos tener un tema de interés común que nos reúna como familia y que nuestros hijos aprendan a conocerse en el ámbito de los negocios. Que descubran sus potencialidades y que las puedan ir desarrollando, aparte de sus profesiones”. De esta manera, se inició un importante proceso para convertir el resto de los espacios en un inigualable hotel boutique, que se inauguró en agosto del 2015.

Con este objetivo se preocuparon de que el castillo conservara su diseño arquitectónico original. Como relata el dueño: “se hizo una pequeña ampliación de la cocina, conservando absolutamente el diseño. También se descubrieron arcos de medio punto que dejaron a la vista sus ladrillos originales, cambiamos pisos y remodelamos baños. Sin embargo, el hotel donde se encuentran las habitaciones para los huéspedes, se construyó desde cero en el terreno de la casa contigua al castillo”. En esta nueva obra se imitaron las líneas de diseño y arquitectura, para lograr un todo integrado.

A nivel más específico, este bello edificio mantiene sus materiales originales. Solo se modificaron los revestimientos de pisos y algunas paredes y se modernizaron los baños, al igual que las instalaciones eléctricas. Ahora bien, producto de los terremotos, se reforzaron los balcones y torreones que sufrieron algunos daños y también algunas estructuras con fierro y piedra.

IDENTIDAD MEDIEVAL

Al ser consultados sobre cómo fue el trabajo para crear las habitaciones y sus características, la dueña dice: “queríamos darle a la nueva construcción, la continuidad absoluta de la identidad romántica medieval que evoca el castillo. Deseábamos que los pasajeros se adentraran en esa época, las piezas debían seguir entonces una misma línea en sus habitaciones y ventanas. Optamos porque no fueran muy grandes, ya que, en general, en la época, los ambientes eran sombríos, y el resto de la ambientación la logramos con la decoración”. En estos momentos poseen catorce habitaciones, que son matrimoniales, dobles, y la suite real que cuenta con dosambientes, un salón y la habitación con cama súper king con dosel de terciopelo. Los baños de todas las habitaciones son independientes y modernos. En la decoración de las habitaciones se usaron gobelinos, banderines y estandartes con cuadros y muebles de época.

“El castillo es nuestra casa, por lo tanto, está decorado a nuestro gusto, es decir, con la mayoría de las piezas antiguas que hemos atesorado por muchísimos años, mucho antes de ser dueños de esta casona. Tal como los ambientes de la época medieval, la gente se encuentra con banderines, cuadros, maniquíes vestidos a la usanza, bastante madera y fierro”, añade Alexis. El comedor tiene una mesa rústica de la mitad de un ciprés, con dos bancas y dos sillones de cuero en sus cabeceras. La cocina también posee muebles antiguos de madera decapada y una cocina a leña.

En la torre más alta existe un salón de aproximadamente cien metros cuadrados, con una vista a gran parte de la ciudad y el mar por sus ventanales en 360 grados. Este lugar está habilitado para conferencias y seminarios con mobiliario y tecnología.

Existe la llamada “sala de torturas”, ubicada en un subterráneo que es la cava de vinos original del castillo. Ahí resaltan unos maniquíes simulando ser prisioneros y se exhiben elementos de tortura de la época como cepos, grilletes, camas de clavos, espadas y otros.

Todos estos elementos decorativos los han juntado, desde hace muchos años, cada vez que visitan una feria de antigüedades o casas de anticuarios. “En nuestros viajes adquirimos algo si nos gusta. Cada cosa que nos interesa, siempre la visualizamos antes en algún lugar donde pensamos que se verá bien. Somos cautelosos con las antigüedades, nos gusta que estén impecables. Si no las restauramos, devolviéndolas a la vida y respetando su diseño original”.

Dadas las características del castillo, ya se ha corrido la voz para que se organicen eventos temáticos o reuniones alusivas en él. “Hay grupos de la época medieval tanto de música, bailes, lanzallamas, esgrima etc., que estuvieron para nuestra inauguración, hicieron hermosas presentaciones y con quienes mantenemos contacto. Por ende, podemos ofrecerlos para quien desee contratar un evento ambientado en el medioevo”.

¿Es un aporte al turismo de la región?
Nosotros pensamos que sí, pero quienes han reforzado ese comentario han sido nuestros huéspedes. Nos han visitado bastantes turistas extranjeros y dentro de ellos los norteamericanos, que quedan encantados. Los visitantes chilenos se expresan muy orgullosos de tener la posibilidad de conocer un castillo”. María Amelia Martínez habla de la magia vivenciada en este lugar, que transporta a los visitantes a otra época, “esto ocurre desde que cruzan la puerta de entrada al castillo y escuchan música medieval en los jardines. También, el personal que trabaja acá se viste a la usanza de la época y la decoración y la tranquilidad les permite a los huéspedes un descanso reparador e inolvidable”.

Sobre la asociación de todo castillo con los fantasmas y espíritus, los dueños sostienen “en este lugar se vive un ambiente de paz y tranquilidad, nadie ha visto nunca, ni tampoco ha sentido presencias extrañas. Como familia nos sentimos dueños de este castillo y por lo menos en esta dimensión, no hay más dueños que nosotros mismos”.

 

Este bello edificio mantiene sus materiales originales. Solo se modificaron los revestimientos de pisos y algunas paredes y se modernizaron los baños, al igual que las instalaciones eléctricas.

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