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Entrevistas

EDICIÓN | Junio 2016

Sin DOLOR

Katherina Yokota odontóloga equina
Sin DOLOR

Se mueve desde La Serena hasta Chiloé emparejando dentaduras, sacando muelas y curando encías de caballos. Una especialidad poco conocida, pero vital para el desempeño del animal, que la convirtió en la primera odontóloga de caballos en nuestro país con certificación internacional. “A diferencia de los seres humanos, la dentadura de los caballos nunca termina de crecer, de ahí que el cuidado sea tan importante”, asegura desde el Sporting de Viña del Mar.

Por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G.

La casa de Katherina, en Panguipulli, está llena de guiños hacia los caballos, lejos su animal favorito. Posavasos, platos, manteles. Casi todo tiene motivos equinos. “Los caballos me rayan”, comenta, divertida, mientras hace tintinear su llavero con varios colgantes de este animal.

Nació en un campo en Osorno y todavía añora los veranos en el lago Ranco montando a pelo y, más tarde, haciendo equitación. “Aunque no era muy buena y me ponía muy nerviosa en las competencias, mi sueño era ser jinete profesional”.

Era tanto su amor por los equinos que estudió veterinaria en la Universidad Austral en Valdivia, sin embargo nunca imaginó que terminaría siendo su dentista.

MUNDO HÍPICO

En las pesebreras del Sporting, Katherina se prepara para trabajar. Luego de varios cursos, entrenamientos prácticos y asesorías supervisadas en Brasil y Estados Unidos, acaba de sacar la certificación internacional, que le permite ejercer en cualquier parte del mundo.

Este es su primer acercamiento con el mundo de la hípica y son varios los “pacientes” que esperan su turno. Sobre una mesa improvisada, descansan varios instrumentos que más tarde usará, como la lima eléctrica que permite rebajar la dentadura y emparejarla. “La naturaleza es sabia”, comenta, “como la dentadura de los caballos nunca termina de crecer, están hechos para comer alimentos altamente fibrosos justamente para que los dientes se vayan desgastando en forma natural. Por lo general, un caballo debiera masticar entre dieciocho y veinte horas diarias”.

¿Y qué pasa con los caballos de pesebrera?
Ahí está el punto. Los caballos en pesebrera mastican entre cuatro a cinco horas diarias y comen avena, que es un alimento sumamente blando. Sus requerimientos nutricionales son mucho más altos que los de un caballo que está todo el día suelto, por lo tanto debieran tener un tratamiento dental al año.

¿Cuándo debieran consultar?
Generalmente, los dueños se preocupan cuando los caballos empiezan con problemas y son los jinetes los primeros en notar los signos de que algo no anda bien: levantan mucho la cabeza, la bajan, o cabecean demasiado. Sin embargo, hay otros que dicen que el caballo siempre ha sido así, que ya se le va a quitar.

¿Y si no se les trata a tiempo?
Dejan de comer o rechazan algún tipo de alimento, como el pasto, que es más duro y por ende, al tener algún grado de inflamación, les duele masticar. Hay caballos que ponen sus comidas en los baldes de agua de las pesebreras para que se remojen y se ablanden y así paliar el dolor.

A ESCOCIA LOS BOLETOS

Katherina seda a uno de los caballos. Le habla bajito, lo mira a los ojos. Luego de un rato está listo para ser revisado. Con la ayuda de un “abreboca”, lima los sobre crecimientos e identifica si es necesario remover las puntas de muela —que aparecen por el movimiento elíptico al masticar y porque tienen la mandíbula más estrecha que la maxila— y dientes de lobo, el símil de la muela del juicio en los seres humanos y que aparece una sola vez. “A ellos les sale adelante y como va en contacto con el freno y son muy pequeños, termina siendo como una espina en la encía. El caballo reacciona a esa molestia o levantando o bajando mucho la cabeza, porque siempre va a tratar de ir contra el dolor”.

¿Qué cuidados debe tener el caballo luego de un procedimiento?
Cuando se le sacan los dientes de lobo yo recomiendo que les pongan spray de matico o sal fina de mesa, que ayuda a una cicatrización más rápida, además de dejarles antibiótico y antinflamatorio. Por lo general elimino el grano y el concentrado por un par de días, porque es un alimento mucho más fácil de acumular donde antes estaba el diente.

¿En qué incide una buena dentadura en el desempeño de un caballo?
Es como en los seres humanos. Si tú tienes un diente que te duele no te puedes concentrar en lo que estás haciendo. Un caballo que está feliz, que está animoso, que está cómodo, hace lo que tú le pides.

¿El cambio es inmediato?
Depende del caballo, hay algunos en los que tengo que rebajar bastante su dentadura y les cuesta acomodarse y adaptar la musculatura al movimiento nuevo que tienen que hacer al comer. Generalmente, entre la semana y el mes se nota el cambio definitivo.

¿Hay diferencia entre los caballos de hípica, polo y rodeo?
El caballo chileno aguanta de todo. Puede tener la escoba en la boca, pero está gordo como chancho. Los caballos de hípica son los más alaracos. Como son potrillos, todavía están cambiando los dientes de leche; un proceso sumamente inflamatorio. Basta una pequeña punta para que tengan una herida y dejen de comer.

¿Hacen solos el recambio de dientes?
Por lo general sí, pero hay veces que se retrasa porque no mastican la cantidad de horas necesarias. Ahí pido que los suelten por una semana para que coman pasto y ayudar a que se les caigan los de leche.

¿Quiénes son tus clientes?
Jinetes o dueños de caballos de alta competencia, como el polo, el rodeo, la equitación, el adiestramiento y ahora la hípica. Acá están mucho más atentos a los requerimientos del caballo, a su comportamiento y lo que le pasa.

¿Lo más desafiante hasta ahora?
Entrar a este rubro que es súper machista, sobre todo en el mundo corralero y concientizar a los dueños de los caballos sobre la importancia de los tratamientos dentales de sus caballos. Ahora en septiembre viaja a Escocia a hacer un magíster con Paddy Dixon, el mejor odontólogo del mundo. Busca ahondar en la parte teórica para más adelante hacer clases, dictar cursos y realizar estudios de investigación.

“Muy poca gente sabe que no todos los caballos aceptan cualquier tipo de frenos. Hay frenos de distinto material y forma, dependiendo de la sensibilidad del caballo, de la forma de la boca y del deporte que se vaya a hacer. Por eso voy a aprender allá. Nos llevan mil años de ventaja en estudios de todo tipo”.

 

Ahora en septiembre viaja a Escocia a hacer un magíster con Paddy Dixon, el mejor odontólogo del mundo. Busca ahondar en la parte teórica para más adelante hacer clases, dictar cursos y realizar estudios de investigación.

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