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EDICIÓN | Mayo 2016

Fantasía iluminada

Daniela Fuentes, cerámica en madera reciclada.
Fantasía iluminada

Su pequeña tienda –en el Pueblo Artesanal de Horcón– nos transporta a un mundo mágico y colorido, lleno de personajes encantadores. Duendes y hadas elaboradas con cerámica en frío, posan armoniosos sobre lámparas de madera reciclada. Son piezas únicas y originales que sorprenden a grandes y pequeños… un arte que, sin duda, es de cuento.

Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Patricio Salfate T.

Cuando vivían en Punta Arenas, un amigo de Daniela y de su pareja, Gastón, les enseñó a elaborar pequeños duendes en cerámica. A ella nunca le gustaron las expresiones de estos personajes y el negocio no prosperó. Dejó de hacerlos y optó por dedicarse a otro tipo de artesanías.

Hace cinco años se trasladó con su familia a La Serena y aprendió de un amigo orfebre a soldar cobre, plata y bronce y a crear mosaicos en las joyas. Al poco tiempo, conocieron Horcón, se enamoraron del lugar y decidieron quedarse cuando Daniela esperaba a su segundo hijo.

“Al llegar a Horcón vimos que había bastante madera de parra que no se utilizaba. De inmediato, imaginé a los duendes de cerámica sentados en estas ramas, que simulaban un árbol. Como no me gustaban los duendes que hacíamos en el sur, me dediqué completamente a mejorarlos, a hacerles rostros más bonitos, con expresiones amigables y cuerpos más armónicos”, recuerda Daniela.

¿Te esmeraste, entonces, por crear tus propios duendes?
Miré revistas y busqué por Internet, pero gran parte del resultado es producto de mi imaginación. Mi idea era que no parecieran seres plásticos, sino de la tierra y para eso les doy un efecto más real con pintura envejecida. En el rostro, manos y pies dedico más tiempo, porque tienen más detalles.

¿Quedaste conforme o siempre vas aplicando nuevas técnicas?
Ha sido un largo proceso y la verdad es que ahora ¡sí me gustan mis duendes!, pero siempre estoy buscando nuevos elementos de la naturaleza que les den más vida. Por ejemplo, cuando vamos al sur, rescatamos barba de árbol, que es un musgo verde, y con eso hago el pelo o la barba de los duendes.

RITUAL DEL FUEGO

Cuando se instalaron en el Pueblo Artesanal de Horcón, Daniela pensó que sus joyas se venderían rápidamente y que la venta de los duendes sería más lenta, sin embargo, ocurrió todo lo contrario. “La gente quedó fascinada y el primer día vendimos todos los duendes. Fue una señal de que íbamos por muy buen camino y bauticé mi tienda con el nombre Seres de la Tierra”, afirma.

¿Cuáles fueron los primeros diseños?
Eran piezas decorativas más sencillas. Porta inciensos y duendes tocando distintos instrumentos sobre trozos de parra y ramas de árboles.

¿En qué momento se les ocurrió hacer lámparas?
Hace dos años partimos haciendo lámparas de mayor tamaño, pero antes ya las elaborábamos con ramas y cortezas más pequeñas. Usamos también calabazas. Las compramos a un productor de Vicuña, pero como estas tienen su temporada, decidí tener mi propio cultivo. Además, incorporamos la bellota seca, que son las hojas que salen de las enredaderas. Estas lámparas son las que más gustan, por su originalidad y tamaño.

¿Todos los materiales son reciclados?
Tuvimos la bendición de llegar a una casa que está en ladera de un río y tenemos la libertad de recolectar ramas, palos o maderas secas que sirven para nuestros trabajos. Gastón es quien se encarga, cada dos semanas, de reciclar la madera. Cuando se podan las viñas, aprovechamos de comprar las ramas y eso nos ahorra bastante tiempo.

¿Las ramas requieren algún proceso especial?
Cuando llegamos a Horcón no sabíamos que existían termitas en las parras. Mi abuelo que trabajó un tiempo la madera, me aconsejó que para matar estos bichos había que quemarlos. Desde entonces, en un tambor gigante, ponemos las ramas de parras sobre un fogón y agua hirviendo. Cuando se sacan las ramas húmedas, se descueran y se van dejando arrumbadas y aquí se produce un ciclo natural, porque las hormigas se encargan de comer las termitas muertas. Esto lo hacemos siempre y para nosotros es una ceremonia.

¿Y cómo logran la tonalidad de la madera?
Las ramas se lijan y luego aplicamos betún de Judea que se puede ir modificando con cera amarilla o transparente. La idea es darle un aspecto lo más natural posible.

HADAS MÁGICAS

Hace dos años, Daniela incorporó a Seres de la Tierra, una figura mágica y femenina. Hadas de rostros dulces, de distintos colores y con alas de diferentes tamaños, van creando un ambiente sacado de cuento, bajo la cálida luz de las lámparas y cuelgas.

¿Imaginas, primero, la escena que quieres crear?
Todo depende de la forma que tiene la rama. La observo y veo dónde puedo incorporar las hadas o los duendes, ya sea tomando mate, tocando un instrumento o relajados. Les voy poniendo ramitas, hongos, flores en cerámica y piedras de cuarzo para crear un ambiente especial. Las pantallas de las lámparas son cortezas de árbol que se deben ahuecar con cincel y martillo. Una vez que está lista, incorporo una piedra de ágata traída desde Brasil.

¿Este mundo de fantasía es lo que, sin duda, atrae a las personas?
Los adultos son quienes más se sorprenden y enamoran de nuestros trabajos, en especial, los hombres. Señalan que estos seres los transportan a la niñez… y es divertido, porque los niños cuando observan las lámparas van descubriendo e imaginando otras cosas.

 

"Tuvimos la bendición de llegar a una casa que está en ladera de un río y tenemos la libertad de recolectar ramas, palos o maderas secas que sirven para nuestros trabajos”.

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