Mientras da la batalla contra el cáncer por cuarta vez, decidió sacar el pie del acelerador y vivir de un modo más zen. Pero sigue escribiendo, leyendo y sobre todo opinando de política y actualidad. A su juicio, Chile llegó a un punto en que se necesitan cambios radicales, tan radicales como plebiscito, régimen semi parlamentario y congreso unicameral. Con ustedes, la propuesta de Waissbluchet.
Por Mónica Stipicic H. fotografía Andrea Barceló A.
Apenas llega a su casa se cambia los zapatos por sus crocs regalonas. Como todos los días, ha meditado y ha hecho yoga. Como todos los días desde el año pasado, cuando le diagnosticaron un cáncer por cuarta vez en su vida. Por fin entendió que era hora de parar y cuidarse.
Dos linfomas y dos tumores a la vejiga. Mario hoy está saliendo de la primera etapa de su último tratamiento. Entre quimioterapias y remedios no pierde su sentido del humor y la acidez que lo ha llevado a convertirse en un verdadero líder de opinión, en un referente en temas de educación y una ametralladora a la hora de criticar y desmenuzar el momento político actual.
Creó y dirigió el movimiento Educación 2020, ha escrito varios libros, fue académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y consultor en temas de gestión. Casado con Elena Razmilic, tiene dos hijos de su primer matrimonio y dos de el de ella. El “nuestro” tiene veinticuatro años, se llama Nicolás y está a punto de casarse y partir a Estados Unidos a formar su propia familia… lo que obviamente tiene a su papá con una extraña mezcla de pena y orgullo.
Su último trabajo se llama Tejado de vidrio y ya va por su tercera edición. Su génesis se remonta a un momento en que su autor estaba profundamente frustrado, tras darse cuenta de que los problemas asociados a la reforma educativa no eran de educación, sino que de política. Estaba en eso cuando estallaron lo escándalos de Penta, Caval y SQM y su shock fue igual que el de todos los chilenos. “Yo tengo un defecto, que al mismo tiempo es una virtud, y que yo llamo El problema de Cassandra y es que soy un poco agorero y tengo la capacidad de dar un paso atrás, ver la película completa y darme cuenta cuando se aproximan las cagadas… es tremendo vivir consciente de eso y ver cómo se van sumando los factores hasta que explotan. Así como surgió una columna llamada La corrosión moral en Chile, que era como la historia del marido engañado que se rehúsa a creerlo hasta que alguien publica una foto en el Facebook y no le queda otra que hacerse cargo. Siento que eso es lo que le pasó a Chile”.
Muy pronto la columna se transformó en un libro.
“Le ha ido bien, pero yo sigo muy frustrado, porque he descubierto que el país está demasiado atrapado en la mierda. Lo veo en las redes sociales, si yo posteo echándole ‘la foca’ a alguien tengo seguro unos mil likes, en cambio, si publico alguna propuesta concreta, no llego a cincuenta. Me da pena y me duele, pero como estoy retirándome de las pistas soy capaz de ver las cosas con más desapego. De ahora en adelante soy un viejito que se dedica a escribir y a divertirse con eso”.
Lo que tiene que ver con tu momento y tu enfermedad…
O sea, un cuarto cáncer ya es como mucho… Los médicos han sido súper honestos conmigo y me han dicho que lo que hacen es contener la enfermedad, pero que esta jamás se va a ir. Lo que me están dando son retardantes del fuego, y el estrés es el mejor de los acelerantes.
“A partir de este último pencazo, que fue en septiembre, decidí escuchar la señal de la naturaleza y me divorcié del estrés. Es la primera vez que tomo una decisión así de radical: me jubilé de la universidad, no dirijo ningún proyecto más, opino si es que me invitan y estoy en un par de directorios, pero con una pega más de consultor. Gano un tercio de lo que ganaba antes, pero me da lo mismo… y si mañana tengo que irme a una casa más chica no me importa. Desde que comencé a meditar me bajó un desapego maravilloso. Hace seis meses habría tenido el hígado hecho trizas viendo el estado de la reforma educativa, hoy sólo transmito mi opinión a Educación 2020 y que ellos estimen si la usan y sin van a la pelea o no.
SIN QUERER QUERIENDO
El 2008 fue el año en que su nombre saltó a la palestra. Llevaba años haciendo clases de Gerencia Pública en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, por lo que siempre el tema de las políticas públicas estuvo cerca de él. A esas alturas ya era columnista en Revista Qué Pasa. De hecho, fue así como surgió todo.
“En ese momento ocurrió un incidente, de una niña que le dio vuelta un jarro de agua a la ministra de educación. El editor me pidió que escribiera sobre el tema. Yo me tomé esa columna muy en serio, me apliqué, busquédatos, literatura, hablé con conocidos y escribí algo particularmente punzante y demoledor, en que explicaba la mala formación de los profesores y su depresión laboral. La mandé y me llamaron de vuelta para pedirme que la agrandara, que querían ponerla en portada. El impulsivo Mario la tituló El estatuto docente es una tragedia peor que el Transantiago y fue una tremenda bomba. El colegio de profesoresno me lo perdonó jamás y hoy, siendo bien sincero, veo que el estatuto docente no era la causa de todos los problemas”.
¿Lanzar Educación 2020 fue en ese momento una decisión consciente?
En esa época no estaba en modo zen, sino más bien en una impulsividad atroz. No fue un acto planificado, se encadenaron eventos… la gente religiosa dice que fue la mano de Dios, yo digo que fue cueva. De repente nos vimos frente a una bola de nieve, y tuvimos un momento de crisis en que pensamos en echarnos para atrás, pero a esas alturas no teníamos cara para irnos para la casa. El nombre se parió en tres minutos, mientras pensábamos en hacernos unas poleras verdes en Patronato. Después fuimos construyendo un relato y poniéndonos más sofisticados.
UN AÑO DE FURIA
“Estamos gobernados por un duopolio corrupto, pero ojo, que no estoy hablando de la corrupción que mete las manos para enriquecerse, sino de esa que sólo busca perpetuarse en el poder. Como soy ingeniero y lo mío son los números, me atrevo a decir que no estamos tan cagados. Mi discurso es más bien optimista, siempre que se den, a lo menos, dos llaves fundamentales”.
¿Dónde está la salida?
Lo primero es entender que un período presidencial de cuatro años, sin reelección y con municipales al medio, es la receta para el fracaso. Todos los gobiernos sienten que tienen dieciocho meses para gobernar y pasar a la historia y que el resto del tiempo son patos cojos. Por eso somos un país “bonista”, que entrega bonos para todo y así se aseguran la reelección; regalando plata, lo que nos transforma lenta y progresivamente en un país populista. El otro bloqueo perverso es el apitutamiento y el apernamiento personal en el poder. Si yo fuera Waissbluchet llamaría a plebiscito el tránsito a un sistema semi parlamentario, la disolución del Congreso para pasar a un sistema unicameral y un nuevo llamado a elecciones para empezar otra etapa en nuestra vida republicana.
Un poco radical…
No hay otra salida.
¿Pero un sistema parlamentario en un país donde el parlamento es una de las instituciones peor evaluadas?
Y yo soy el primero en decirlo y lo he hecho públicamente. Pero he aprendido que, salvo el Mamo Contreras en un extremo y el Padre Hurtado en el otro, todos somos un poco buenos y un poco malos y víctimas de nuestras circunstancias. Y creo que en un tercio de nuestros parlamentarios prima el estadista y el bien común y hay varios jóvenes en los que tengo esperanzas. Quiero un parlamento unicameral y ojalá que la ciudadanía sea lo suficientemente astuta para escoger a ese tercio que vale la pena, para que ellos escojan un primer ministro y se elija un presidente con poderes más limitados.
¿No somos un país muy chico para ese sistema?
Para nada. Finlandia tiene cinco millones de habitantes… con diecisiete millones no somos chicos. La opinión de Waissbluchet es que la retroexcavadora no hay que pasársela a las políticas públicas, sino que al sistema político. Si no lo hacemos, vamos a descender a la mediocridad latinoamericana y podemos transformarnos en la Argentina de Kirchner, en vez de corregir el rumbo hacia el norte de Europa.
¿Qué te parece el probable Piñera versus Lagos?
Esta generación de políticos que se aferran a la teta del poder, entre otras cosas, ha matado cualquier iniciativa que signifique un recambio… salvo escasísimas excepciones, no alcanzan los dedos de una mano para nombrar a políticos de cincuenta años. A todos se los despacharon.
"Un cuarto cáncer ya es como mucho… Los médicos han sido súper honestos conmigo y me han dicho que lo que hacen es contener la enfermedad, pero que ésta jamás se va a ir. Lo que me están dando son retardantes del fuego, y el estrés es el mejor de los acelerantes”.