Buscando revitalizar la Ruta del Maule, conseguir nuevos y más grandes objetivos, es que hoy se han juntado dos jóvenes amantes de las parras y sus cepas: Gustavo Balduzzi, presidente de la ruta, y su nueva gerente, Verónica Rebolledo. Juntos quieren dejarle claro al mundo que el mejor vino nace y se hace aquí, en el Maule.
Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.
El 2016 es un año de vital importancia para la Ruta del Vino Valle del Maule, pues desde hace poco se encuentra liderada por dos jóvenes: su presidente Gustavo Balduzzi (31) y su gerente Verónica Rebolledo (38), quienes tienen planeado darle nuevos aires y revitalizar la marca.
En la actualidad, esta asociación gremial se compone por las viñas: Balduzzi, Corral Victoria, Via Wines, Casa Donoso, El Aromo, Casas Patronales, InVina y Terranoble, las que se distribuyen a lo largo del valle más grande y con mayor diversidad de microclimas y suelos de todo Chile. Infinidad de características forman de esta tierra un lugar ideal para obtener todo tipo de cepas haciendo de nuestro país uno de los más ricos del mundo en cuanto a cultura vitivinícola.
En la costa, la influencia del Océano Pacífico forma el secano costero, que se destaca por temperaturas moderadas y una condición de nubosidad que permite una producción sin irrigación y con vides centenarias. El sector situado entre la Cordilleras de la Costa y Los Andes, se destaca por estaciones con veranos cálidos y secos e inviernos fríos y lluviosos, con gran oscilación térmica, ideales para la producción de grandes vinos tintos, mientras que la zona cordillerana aporta temperaturas más bajas, otorgando una lenta maduración con resultado de productos de gran intensidad.
LA DUPLA
Gustavo y Verónica tienen historias disímiles respecto de sus lazos con el vino. El primero creció en la Viña Balduzzi, viendo a sus papás trabajar allí. Aprendió a andar en bicicleta entre las parras, incluso hizo algunos de los tours para los extranjeros que visitaban el recinto. Hoy se encuentra radicado en San Javier, trabajando para este negocio familiar que le apasiona y ha marcado su vida.
Por su parte, la gerente conoció este mundo hace más de once años, cuando se fue a vivir con su familia a Santa Cruz y trabajó en el hotel de Carlos Cardoen. En esa localidad, se dejó encantar por el mundo del turismo y la cultura enológica, hizo un programa de radio de rescate patrimonial y gastronómico, y se hizo cargo de la Fiesta de la Vendimia de Colchagua el 2009.
Ambos se complementan en este camino por revitalizar la Ruta del Vino Valle del Maule, pues Verónica, por su formación, tiene una estructura de lógica que le ayuda a armar fácilmente eventos, además, conoce el trabajo de esta asociación gremial desde hace años, pues además trabajó como coordinadora de Turismo en la Corporación de Cultura de Talca, hasta diciembre de 2015.
Gustavo, por su parte, migró a Santiago para estudiar Ingeniería Civil Industrial, lo que le permite ver más analíticamente los procesos. Eso sumado a los conocimientos que ha adquirido desde pequeño, le entregan un panorama completo de lo que pasa en una viña y las directrices necesarias para saber llevar un camino hacia el éxito.
ÚNICA EN EL PAÍS
La Ruta del Vino Valle del Maule es un circuito con “características únicas, sumamente representativa del Maule, además, es la región productora del cuarenta y ocho por ciento del vino del país”, explica Verónica. Gustavo complemente: “el valor del Maule como región vitivinícola es su diversidad, porque nosotros podemos hacer los mejores blancos y tintos de Chile en el mismo valle, no tenemos que buscar las diferentes cepas en otros lugares. Es por ello que la ruta se ha centrado en promover la multiplicidad, que es un elemento clave para que “el espectáculo sea interesante para la gente”.
Y es por este motivo que ambos concuerdan en que el valor patrimonial que posee esta asociación, tiene relación con que en la región del Maule existe una historia ligada al vino.
“Aquí no se degusta solamente una copa, tenemos todo un cuento detrás, una historia. ¿Quién no se ha tomado un clery —vino blanco con frutillas— con los abuelos debajo de un parrón jugando carioca?”, comenta Verónica.
“Queremos que el vino vuelva a la mesa, siempre recomendando un consumo responsable, pero que se recobre esa costumbre de hace muchos años, que se ha dejado por esos mensajes equívocos que están enviando las viñas, con sus productos ultra premium, que confunden a la gente. Como ruta, en conjunto con las viñas socias, queremos que la gente disfrute”, dice Gonzalo.
Por lo mismo, los objetivos de la Ruta del Vino de la zona son claros para este año, y tienen relación, principalmente, con tener una presencia importante en el mercado regional, y para ello están trabajando en presentar una carta de vinos del Valle del Maule, además de conseguir la denominación de origen.
Junto con ello, se encuentran trabajando en dar continuidad a un plan de gestión, que está dividido en las áreas de difusión, marketing y actividades, como son “La Noche del Carmenere” y el “Boulevard del Vino”.
La primera actividad es una de las más emblemáticas y reconocidas por el público, y que este año volvió a su fecha inicial, que era la segunda semana de enero, en la Villa Cultural Huilquilemu. En ella se abrió la puerta a un nuevo formato, que según explica Verónica, busca que los visitantes puedan degustar vinos íconos —los más top de las viñas— y tener acceso a algo que no tienen comúnmente.
La segunda iniciativa, el “Boulevard del Vino”, es el otro evento que genera expectativas en la comunidad y que, este año, siguió la misma línea del anterior, pero mucho más masivo, pues se desarrolla en la diagonal Isidoro del Solar de Talca. “En esta oportunidad se innovó en dejar una barra especial para los productos ícono, “porque hay gente que siempre pregunta por ese tipo especial de vinos y es difícil apreciarlos cuando están en distintos stands, así que los juntamos para que la gente los pruebe todos al mismo tiempo, compare, aprenda y decida cuál le gustó más”.
Gustavo cuenta que el Valle del Maule debe tener alrededor de ochenta viñas, cada una con su estilo, por lo que es vital difundir esta institución enológica con la idea de unirse y forjar valor turístico.
Eso ha llevado a que se estén abriendo las puertas a todas las empresas vitivinícolas que están en el valle, que quieran participar y ser activas en las actividades. “Creemos que una de las cosas más importantes es sumar, ya que eso nos hace únicos y nosotros pretendemos entregar una oferta turística de muy buena calidad”, explica Verónica.
EL PRESENTE
La Ruta del Vino Valle del Maule tuvo un periodo circunstancial de poca actividad. Hoy está mentalizada en mostrar la cultura del vino desde su esencia, darle el valor a toda la cadena, y es lo que se quiere potenciar en todas sus actividades. La idea es ir reencantando a la comunidad. “La ruta es mucho más que tener viñas abiertas. Ya tenemos tres viñas asociadas que están ofreciendo paquetes y servicios turísticos: Casa Donoso, Via Wines, y Balduzzi, las que son sumamente activas”.
¿La diferencia de este valle con los otros?
(Gustavo) El Valle del Maule es el más grande de Chile, es el que tiene más viñas a lo largo del país y eso marca la gran diferencia.
¿Algún lanzamiento especial como Ruta del Vino?
(Verónica) Vamos a lanzar una oferta de programas que se probarán durante el 2016. Serán dos alternativas, una full day, que incluirá dos viñedos en el día; y otra de dos jornadas y una noche, que contempla la visita a tres espacios, además del desarrollo de actividades asociadas, que son sumamente interesantes.
¿El objetivo principal de la Ruta?
(Veronica) El concepto es de revitalización y que la experiencia que se busca entregar, a los amantes del vino y a todos los que viven en el Maule, es de cercanía a esos nuevos vinos y de vivir una experiencia entretenida, con activaciones culturales.
"El Valle del Maule es el más grande de Chile, es el que tiene más viñas a lo largo del país y eso marca la gran diferencia”, asegura Gustavo Balduzzi.