José Pedro Vicente, Arquitecto. Magíster en Arquitectura Pontificia UC. Santiago. www.josepedrovicente.cl Instagram: JOSEPEDROVICENTE
Bajo esta premisa, entendemos que las alteraciones y transformaciones son parte esencial de nuestras vidas, las cuales acarrean nuevas exigencias para todo tipo de edificación. Frente a esto, Richard Rogers —ganador del premio Pritzker 2007—, en su libro Ciudades para un pequeño planeta, advierte señales de consecuencias desfavorables y a la vez progresivas sobre la arquitectura, si es que esta no responde atentamente a las necesidades y demandas correspondientes a la sociedad que las habita; de hacerlo, estaría reconociendo su verdadera fuente. El hecho de que la arquitectura vuelva a sus autenticas raíces, nos habla de resultados capaces de adaptarse a las voluntades y demandas en constante evolución de los usuarios.
Así lo han ido haciendo, por ejemplo, los edificios de vivienda, clasificándose según su programa, en primera o segunda vivienda, edificios para estudiantes, jubilados, recién casados o separados. Realidades que se transforman en datos que modifican su forma y funcionamiento.
La gran mayoría de los edificios ejecutados en los últimos años, a diferencia de los que estaban, destinan una cantidad importante de metros cuadrados a espacios comunes, donde podemos ver, por razones de seguridad, una recepción tipo hotelera que confirma visitas, recibe correspondencia, permite reuniones, o bien, logra mantener distante a toda persona de nuestro espacio privado. Por otro lado, pensando en la necesaria recreación de nuestra estresada sociedad, las ofertas de algunos proyectos se han transformado en exigencia para la competencia; esto significa la existencia de excelentes gimnasios, saunas, jacuzzis, piscinas temperadas, multi canchas, salones para eventos, sala de juego y lavanderías. Sofisticada realidad si pensamos que hace no muchos años, ni siquiera contaban con estacionamientos, la vereda daba abasto tanto para propietarios como visitantes. En consecuencia, lejos estaba la idea de plantearse un espacio subterráneo, en ciertos casos, con más pisos hacia abajo de los que presentan muchos edificios hacia arriba. Otra mutación relevante consiste en una importante cantidad de metros cuadrados en los niveles inferiores, destinados a atender el servicio de todos los propietarios, ofreciendo camarines, duchas y casilleros, que permiten eliminar su respectiva pieza y baño en cada departamento.
La famosa frase "La forma sigue a la función" se deja caer insertando en la ciudad nuevas edificaciones que se transforman en material de lectura para entender su funcionamiento. Las imágenes incorporadas intentan exponer una suerte de storyboard que ilustra dicho resultado. El texto de la columna, en cambio, relata lo que hay detrás de la forma. Es así como se materializa la evolución —en este caso— de los edificios de vivienda colectiva. Interesante tema para los que piensan en el diseño simplemente como algo "choro".
"Sin mutación no habría cambio, y sin cambio la vida no podría evolucionar"