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EDICIÓN | Mayo 2016

Traga mundos

Valentina Rosende diseñadora
Traga mundos

Así se iba a llamar su marca, pero le aconsejaron que usara su nombre. Un nombre que, a punta de esfuerzo y tesón, ha dejado huella en las pasarelas con un discurso digno del mejor tesista. Sus colecciones Dulce patria, Inmersión y Pájaros de fuego han llamado la atención de blogueras, editoras de moda y periodistas especializados, al punto que ya está diseñando su próxima apuesta que presentará en el Fashion Week de Nueva York. Y eso que apenas tiene veinticinco años.

Por Macarena Ríos R. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza Valentina Rosende

Parece adolescente. Pero abre la boca y su discurso es tan potente, tan claro y tan bien articulado que perfectamente podría venir de alguien mayor, con más mundo, más carrete, más experiencia. Es esa dualidad de Valentina la que llama la atención y encanta, igual que sus puestas en escena en cada desfile. Sus diseños, teatrales y atrevidos, son una verdadera fiesta visual que no ha dejado a nadie indiferente. “Me considero más una artista que diseñadora”, dice desde la ciudad puerto.

¿Te sientes la nueva revelación?
Aunque los medios han cubierto mis prendas más controversiales y artísticas, que no son tan funcionales, no me siento una revelación, pues hay muchos diseñadores muy buenos. Lo que pasa es que yo me atrevo un poco más a hacer cosas que no son tan comerciales en pasarela.

¿Por qué lo teatral?
Me gusta sorprender. Ocupo esta instancia para explayarme emocionalmente y hacer una bajada a partir de estas presentaciones para una línea de productos más comercial. Busco impactar para atraer al público.

¿Quiénes son tus referentes?
Alexander McQueen, Guo Pei, una diseñadora china que trabaja sus prendas con mucho detalle, y el hindú Manish Arora, cuyos diseños se inspiran en la religión budista. De los nacionales me quedo con Juana Díaz y Lupe Gajardo.

¿Cómo es el mundo de la moda?
El mundo de la moda es duro. He recibido críticas de que mis prendas no son funcionales, ha habido modelos que no se han querido poner mi ropa por vergüenza.

YO VENGO DE SAN ESTEBAN

Valentina llegó a la moda por casualidad. Oriunda de San Esteban, Los Andes, tenía dieciocho años cuando partió a Valparaíso a estudiar diseño de vestuario en el Duoc.

“Al principio no estaba del todo convencida, yo quería diseño gráfico o arte, pero mi hermana me dijo que no había campo laboral, que de qué iba a vivir. Me costó un mundo aprender a coser. Llegar a una buena confección fue terrible, lo pasé muy mal. Fue un verdadero aprendizaje de paciencia y amor por el trabajo que hoy me tiene satisfecha”.

¿Qué te quedó de la escuela?
Me hice muy amiga de los profesores, porque para mí eran personas que me entregaban un sinfín de conocimientos. Todos se acuerdan de mí y hasta el día de hoy me llaman para postular a proyectos.

¿Quieres llegar a la alta costura?
Para hacer alta costura se necesita ser muy riguroso y muchísima paciencia, algo que no tengo. La alta costura es entender la moldería a tal punto que te vuelves un sastre, coser con tanta perfección que todo te calce perfecto. Yo no podría bordar un vestido a mano, por ejemplo. Para mí los diseñadores de alta costura tienen un don. Dominan con maestría la técnica.

¿Y tú no tienes un don también?
Yo me permito locuras que otros no, como tirarle pintura a un vestido, aunque para algunos eso carezca de técnica, no me importa. Y si hago una máscara para apoyar un vestido y me dicen que va a parecer disfraz, tampoco me importa.

MUÑEQUITA ROTA

Tiene talento, un hermano mellizo con el que vive en Santiago y del que no se separa nunca y la película clara de lo que quiere. Todos los desfiles en los que ha participado han sido a pulso, trabajando de sol a sol cada una de sus prendas a mano.

Su primera colección se llamó Dulce patria y fue una verdadera búsqueda de la identidad chilena. “Quise que la gente visualizara su idiosincrasia”. No fue fácil, fueron seis meses de trabajo incesante. Matea, se puso a investigar qué significaba la cultura chilena, pero lejos de hacerlo a través de la historia convencional de los libros, leyó bitácoras de personajes antiguos, de la Guerra del Pacífico, de historiadores. “Con Identidad chilena de Jorge Larraín, me di cuenta de que somos el sincretismo de muchas culturas. Yo misma soy una fusión. Mi papá es español y mi mamá descendiente boliviana”.

Y si el 2014 tomó como temática la identidad nacional, al año siguiente quedó seleccionada ante un exigente jurado para el desfile Viste la Calle con Inmersión, una propuesta inspirada en las especies marinas en veda chilenas, “las que tienen un mayor nivel de mercurio y metales pesados que todavía se consumen en el mercado nacional y que en un tiempo más no van a existir, como el blanquillo, el pargo, el atún, el tiburón, la ballena, las medusas, el pez sierra y el krill”.

“Estuve rodeada con diseñadores increíbles como Manuel Salvador, Hanspohl e Ignacio Quezada, todos con propuestas muy potentes. Estar con ellos fue una experiencia maravillosa”.

Pájaros de fuego fue su última colección este verano en Pasarela Valparaíso y vino a reafirmar el buen momento por el que atraviesa esta joven diseñadora al mostrar, nuevamente, un relato potente a través de prendas que estaban teñidas y destruidas con pintura para simbolizar que estamos en constante destrucción y renacimiento. Valentina Rosende se ha hecho un nombre en el mundo de la moda No soy un personaje, he trabajado y recibido lo que me merezco. Estoy aquí porque he trabajado mucho, me he esforzado mucho, he pasado días enteros estudiando, investigando, cosiendo. Me siento orgullosa de estar donde estoy, pero lo tomo con mucha humildad.

¿Coser o diseñar?
Las dos cosas. Me puse como desafío aprender a coser bien y tener muy buena manufactura. Y aunque todavía me cuesta aprendí a hacer metódica, el planchado, las puntadas perfectas. Tu discurso es más teatral… ¿buscas generar asombro con tus diseños? Busco que el espectador se interese por el discurso que hay detrás. Poner a reflexionar sobre esos temas.

¿Funciona?
En algunas ocasiones sí. La gente que se me acerca a preguntar sobre las prendas se entera un poco más sobre la problemática que estoy abordando, pero como no siempre se logra, lo que hice fue estampar el concepto de la colección y toda su descripción dentro de las prendas.

¿Son valorados los llamados diseños de autor?
Actualmente en Chile el diseño de autor se ha visto opacado por el retail con prendas con buena manufactura y buenas telas a un precio que los diseñadores de autor no pueden igualar.

¿Cuál ha sido el mayor desafío?
Encontrar un público objetivo dispuesto a pagar por el producto. Tengo mucho stock, he trabajado mucho, me he movido harto para vender en tiendas, pero me ha costado bastante generar ganancias con este proyecto. Vivir del diseño de autor en Chile es difícil.

¿Tuviste que crear una línea más funcional?
Ahora me estoy lanzando con una línea de productos comerciales. Voy a trabajar una línea de impermeables para hombres, siempre con un toque de Valentina Rosende que estarán disponibles en Fusina, una tienda en Lastarria (Santiago).

¿En qué estás trabajando ahora?
Me invitaron al Fashion Week de Nueva York, pero para lograr estar ahí necesito muchos recursos. Voy a preparar la colección que se va a llamar Muñequita rota, quiero trabajar los derechos de la mujer, quiero que sea una metáfora entre la mujer que llevamos dentro y que quiere ser libre en contraposición a la que somos en realidad que, por lo general, está reprimida. Me gustaría hacer una prenda dual, por un lado asimétrica, que trabaje una estructura simple y minimalista versus un lado extrovertido. Ese es mi próximo desafío.

 

"Voy guardando antecedentes de todos mis productos para algún día tener una exposición que muestre mi trayectoria y hable de mi vida”.

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