Hace menos de un mes Apple anunció que volvería a vender celulares de menor tamaño. Un giro que no sorprendió a muchos, ya que el mercado de los smartphones parece estar volviendo a sus orígenes.
El tamaño importa. Con esa frase los phablets, el intermedio entre un celular y una tablet, se promocionaban para conquistar el mercado de los móviles inteligentes. Su gran pantalla, que en promedio es de cinco pulgadas, más poder interno y una batería más duradera eran parte de sus ventajas. Sin embargo, la portabilidad –que es la idea de todo dispositivo móvil– les jugó en contra y a tres años de su desembarco, las empresas están girando a equipos más pequeños y económicos.
Los productos estrella del mercado, que en los últimos años habían crecido en tamaño, se estancaron, a diferencias de otras versiones. Las empresas detrás del iPhone 6 Plus y el Galaxy S7, por ejemplo, han bajado su producción en 30% y 25%, respectivamente. Algo muy distinto a lo que está sucediendo con los equipos de menor tamaño, donde las ventas se han disparado y los productores han aumentado su fabricación.
Quizás por eso Apple anunció en marzo pasado el lanzamiento del iPhone SE. Un equipo que restauró la carcasa de un modelo antiguo (iPhone 5S), actualizándolo con la capacidad técnica tope de la empresa (misma que un iPhone 6 Plus). Esto quiere decir que, con un equipo más pequeño, se tiene la misma capacidad técnica que con el más moderno de los aparatos.
Así las cosas, para quienes necesitan un mayor rendimiento y no tienen problemas con un celular que apenas cabe en el bolsillo, quedarán los phablets. Mientras que los smartphones más pequeños apostarán a maximizar su rendimiento para cumplir las tareas con una solución portátil.