Estuvo a punto de estudiar sociología, hasta que se dio cuenta que no era un campo muy valorado ni desafiante. Entonces encontró en el teatro una forma de analizar nuestra identidad y traspasarla al escenario. “Es una buena manera de hacer sociología activa desde el arte”, asegura.
Por Maureen Berger H. /fotografía Vernon Villanueva B.
El aguerrido Gabriel Díaz en Los 80, Vicente “Vicho” Acuña el sexy striper de Las Vegas o Javier Montes, el valiente periodista en Secretos en el jardín, son todos roles muy distintos que le ha tocado interpretar a Mario Arturo Horton Fleck (34), conocido entre sus pares como Tito. Precisamente por esta versatilidad que ha demostrado en pantalla, no se cree el cuento de galán de televisión, pese a ello cuenta con una interesante lista de famosas entre sus conquistas amorosas. Nació en la comuna de Las Condes, pero se crió en una parcela en Las Vizcachas “con pasto, árboles y hartos animales”, como él recuerda; estudió en el Colegio Altamira en Peñalolén y actuación en la Universidad Arcis. Su dulce sonrisa apareció por primera vez en un comercial de Manjar Nestlé y luego volvió a salir en televisión, en El día menos pensado (2006) y diversas teleseries. El teatro también lo ha tenido muy ocupado, especialmente como protagonista de Rojo —que retrata la vida del pintor estadounidense Mark Rothko— que presentó en Enjoy Viña del Mar y en varias regiones de Chile, junto a Willy Semler.
¿Cuándo te empezó a gustar la actuación?
Siempre he tenido un interés muy fuerte por el cine, desde chico, y ahí comenzó a surgir un gusto por lo actoral más que por el teatro. Pero antes de eso, pasó por mi cabeza el deseo de estudiar una serie de carreras, entre ellas sociología, en la que estuve un año. Hasta, que entendí que el campo laboral del sociólogo en Chile, salvo excepciones acotadas, no es muy dinámico, desafiante, ni valorado en el país.
¿Qué hiciste entonces?
Me pasé al teatro, pues siempre he pensado que es una manera de hacer sociología activa desde el arte. Es una vía para analizar la identidad que tenemos como pueblo, investigar cómo nos comportamos como sociedad y tratar de ponerlo en escena.
¿Hoy puedes escoger tus personajes en televisión?
Cuando estás contratado por el área dramática de un canal, existe un equipo creativo piramidal que decide por ti. Pero también influye el hecho que uno se vaya perfilando con ciertos tipos de personajes y te vas convirtiendo en un tipo de actor particular.
¿A quién admiras como actor?
A Daniel Day Lewis, encuentro que es un tremendo actor, no solo por los personajes que hace, sino por la manera en que enfrenta el oficio. Selecciona muy bien sus películas, no hace por hacer, sino por decisioneséticas, ideológicas y artísticas. Incluye muchas aristas cuando decide subirse a un proyecto o no, y para mí eso es admirable. Destaco su versatilidad y potencia interna única. Y en Chile, creo que existe una cantidad inmensa de buenos actores y poetas, no sé bien por qué, quizás hay alguna melancolía que lo produce. No mencionaré a ninguno, por no desmerecer a otros, pues son bastantes. Sí, me he dado cuenta que cada vez se han derribado más los mitos que dicen que los buenos actores solo están en el teatro, o el cine, pues la televisión ha demostrado que ahí también hay tremendos exponentes.
¿Y en TV cómo fue la experiencia de Chipe Libre?, ¿te pareció bien que te llamaran el Christian Grey chileno?
Me pareció divertido e interesante, porque precisamente fue uno de los referentes que se ocuparon para construir el personaje. Si salió esa mención, es porque hubo un trabajo bien logrado.
¿En qué estás en cine?
Participo en la película Caleidoscopio de Paulo Paulista y Marcial Huneeus, con siete historias que se cruzan en una. Yo estoy en la que sirve de eje e interpreto a un padre homosexual que tiene un problema de tuición con la madre de su hijo. Me pareció un tema muy importante de poner en el tapete, en un momento histórico en el que en Chile se está hablando harto de estos temas y que es necesario discutirlos. También estoy en Vida sexual de las plantas, de Sebastián Brahm, una historia de un amor difícil, donde actúa también Francisca Lewin.
Varios actores se han tomado años sabáticos para perfeccionarse en Europa o recorrer el mundo, ¿está en tus planes?
No, porque soy un padre muy feliz de una hija de siete años, e irme de Chile significaría dejar de verla por un tiempo.
"Siempre he pensado que el teatro es una manera de hacer sociología activa desde el arte, una vía para analizar la identidad que tenemos como pueblo y ponerlo en escena”.