Hace veinte años dejó el mundo de la política para dedicarse, en cuerpo y alma, a su campo de noventa hectáreas, ubicado a dos kilómetros de Paihuano. El exalcalde de La Serena, exdiputado y expresidente de la Sociedad Agrícola del Norte disfruta, hoy, de su mayor pasión que lo ha convertido en uno de los principales productores de uva, palta y cítricos de la zona. Tras sufrir una dolorosa enfermedad en el 2013, la vida le dio una segunda oportunidad y a sus setenta y cinco años afirma, sin titubeos, que seguirá luchando “por algo”.
Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Patricio Salfate T.
El principal reformulador del Plan Serena en los años ochenta, artífice de la Avenida del Mar y líder de una pujante labor que marcó los inicios del desarrollo de esta ciudad, nos recibe en su oficina del Fundo Chañar Blanco y de inmediato nos invita a recorrer su campo. Recalca que su vida sigue tan agitada como cuando fue alcalde de La Serena durante nueve años y más tarde como diputado por el Séptimo Distrito, por un periodo de siete años. La diferencia, y se le nota, es que aquí se siente tranquilo, tiene tiempo para leer sus novelas históricas, para regalonear a sus nietos y disfrutar de la compañía de su mujer, María Gabriela Vargas, con quien cumplirá, el próximo año, las bodas de oro.
Eugenio Munizaga Rodríguez (75) nació en La Serena, pero se declara elquino de tomo y lomo. Creció en Pisco Elqui en medio de parras, cerros y plantaciones. Estudió en el Liceo Gregorio Cordovez de La Serena y al egresar optó por estudiar Pedagogía en Historia. Nunca se dedicó a la docencia, pues su primer trabajo fue la administración general del Pisco Tres Cruces.
Mientras conduce su jeep hacia el cerro, don Eugenio comenta que en su fundo trabajan veinticinco personas de manera permanente, pero que en tiempo de cosecha de la uva y palta, los trabajadores se multiplican por tres o cuatro. Con orgullo agrega que es padre de tres hijos: María René, Carla y Fernando. Que tiene cuatro nietos y que dos vienen en camino.
Llegamos hasta el Parador La Virgen a más de mil metros de altura y nos detenemos a observar la sobrecogedora vista del valle. Mientras posa para un par de fotografías afirma: “todo el mundo me pregunta cómo se cosecha en este lugar y la verdad es que se puede caminar por las hileras de plantación de paltos sin ningún problema. Hace años subí este cerro a pie y descubrí que la tierra era buena, entonces el desafío fue llegar en vehículo hasta acá. Para poder hacer el camino entre las rocas y hacer los cortes se avanzaba tres metros diarios. Fue una gran tarea”.
¿Cómo fue aprendiendo todo lo que sabe del campo?
La experiencia y la práctica. Mi abuelo fue el fundador del Pisco Tres Erres y mi padre, Ernesto Munizaga, también fue productor de pisco. En lo personal, siempre me gustó el campo y trabajar la tierra… ver cómo un cerro que no tenía nada se va transformando con vegetación, animales, insectos y que, además, da trabajo a las personas que viven en el Valle ¡es espectacular!
¿Cuál es el destino de su producción?
La uva, la palta y las mandarinas se exportan y una parte de las paltas se comercializa en el mercado nacional, porque la palta Hass que se produce en este campo es la primera que madura en Chile y esto es a fines de junio. Cuando el mercado local se va saturando, la mitad de la producción se va hacia el extranjero, ya sea Europa, Estados Unidos y China.
¿Y cómo han enfrentado las heladas y la sequía de los últimos años?
Aquí todo el sistema de riego es tecnificado, esto nos ha permitido aprovechar bien el recurso disponible. En el 2015 tuvimos una helada muy grande y con consecuencias desastrosas para los agricultores desde Pisco Elqui hacia Alcohuaz. Cayó nieve y los viñedos se helaron. Felizmente a nosotros no nos afectó, sin embargo, sí tuvimos problemas con la helada del 2013. Hemos tenido ciertas dificultades, pero salimos adelante. Esa perseverancia lo llevó también a liderar el gremio de los agricultores Cuando dejé la política fui presidente de la Sociedad Agrícola del Norte. Estuve cerca de seis años y fue un tiempo muy bonito porque pudimos reactivar el gremio con excelentes dirigentes y colaboradores, entre ellos, José Moreno y la actual presidenta de la SAN, María Inés Figari.
Después de los buenos años de la década del noventa, los dirigentes de la junta de vigilancia distribuyeron de manera muy generosa las aguas y eso provocó que el embalse quedase seco. Hoy, en cambio, la presidenta de la Junta de Vigilancia del Río Elqui, Mariela Arquero, ha tomado una política realista, aplicando mano dura para preservar el agua que cayó el año pasado… no fue un año excesivamente lluvioso, pero lo importante es que sí cayó nieve.
Justo cuando concluye esta idea, al costado del camino observamos un pequeño embalse. Don Eugenio se adelanta a la pregunta y enfatiza “esto nos permite regar todo el campo y es que tuvimos que hacer varias modificaciones para enfrentar los años difíciles de la agricultura.
Hoy debemos competir con colegas de otros países que tienen mucho apoyo del Estado. En cambio en Chile, el apoyo para la agricultura es prácticamente inexistente… como decimos en el campo ¡tenemos que rascarnos con nuestras propias uñas!”
LA SERENA DE AYER Y HOY
Tras el recorrido, don Eugenio nos invita a compartir una taza de café en la terraza de su casa. La sombra de los árboles nos protege del intenso calor del Valle y mientras admiramos el entorno, el empresario comenta: “el Valle de Elqui es precioso”.
¿No cambia este lugar?
Cuando voy a La Serena, extraño el campo. Es que me gusta La Serena que teníamos antes… limpia, cuidada y la verdad es que hoy está un poco “cachureada” la ciudad.
Muy distinta a cuando fue alcalde en los años ochenta
Lamentablemente, los nuevos sectores han ido quedando con cuellos de botella y ese es un problema de diseño vial que no se ha enfocado bien. Cuando se construyó la Avenida del Mar durante mi periodo, se lograron traspasar los terrenos de San Joaquín a la Municipalidad de La Serena y se hicieron las obras de alcantarillado para que se pudiera edificar. Esto permitió que la ciudad, que había vivido por más de cuatrocientos años mirando el cerro, se acercara al mar y, por otro lado, que las colinas de San Joaquín que antes eran basurales, se transformaran en uno de los mejores barrios habitacionales de la ciudad.
¿Cree que hubo falta de visión en su estructura vial?
Es fácil decir que las personas que estuvieron a cargo del desarrollo de la ciudad fueron poco visionarias, porque no se conocen las dificultades y las realidades que ellos vivieron. La Serena es una ciudad antigua, con trazado español y calles estrechas, de tal manera que no es falta de visión, sino que se debe a un esquema original de la ciudad bastante estricto. En los tiempos que hoy vivimos, debemos adecuar esa estructura que permita una ciudad amable, acogedora, verde y lo que he visto es que las municipalidades consideran más importante el tema político o lo que va a ocurrir en las próximas elecciones, que la búsqueda de ese enclave agradable y armónico para los habitantes. Esta es una ciudad con personalidad, diferente y hoy no la estamos cuidando como se debe.
SERVIDOR PÚBLICO
Don Eugenio aclara que siempre se sintió más atraído por el servicio público que por la política. Su primer cargo fue ser presidente de la junta de vecinos de Horcón y desde entonces se convirtió en un ferviente y activo impulsor del crecimiento y desarrollo de esta región, desde el sillón del municipio y más tarde desde el congreso.
¿El no ser electo como senador por RN en el año noventa y siete, fue determinante para que usted dejara la política?
Un servidor público que no triunfa en unas elecciones es porque no está haciendo bien su pega. Como decía Ricardo Lagos “¡hay que escuchar lo que dice la gente”! Ahora, me preocupa que exista una especie de campaña de desprestigio hacia la política y ese es el peor error que puede cometer una sociedad porque siempre debe existir gente capacitada que dirija los grupos humanos.
¿Cómo revertir esta crisis de confianza y credibilidad?
Debemos buscar cómo estimular a la juventud para que se interese en las decisiones políticas y en cómo capacitarse para acceder a puestos importantes. Así como hay malos políticos, también hay malos militares, malos jueces o malos futbolistas… ¡en la villa del señor hay de todo!, pero no podemos decir que todos los políticos son corruptos, flojos o que todos se sirven de su cargo. Yo creo que vamos por un mal camino tratando de generalizar algunas situaciones puntuales. Debemos corregir esto y dictar las normas para que ciertas cosas no se repitan.
¿Y que hubiese hecho usted si aún estuviese inserto en la política?
¡Yo ciencia ficción no hago! Cumplí mi deber de la mejor manera posible y cuando ya los cómputos me dijeron que no era necesario, volví a mis cosas y aquí estoy… tranquilo. Ahora si puedo servir y colaborar, estaré siempre dispuesto.
¿Le gusta que lo comparen con el expresidente Gabriel González Videla?
Para mí es un honor porque lo admiro mucho y lo conocí bastante, al igual que a su mujer, la señora Miti, pero somos personas totalmente diferentes y las trayectorias de ambos son muy distintas. El cariño era mutuo, incluso él le dejó unas joyas de recuerdo… Así es, me dejó las colleras de oro que él usaba en sus actos. Antes de morir le pidió a la señora Miti que me las entregara. Son joyas muy sencillas, pero para mí muy simbólicas y significativas.
SU LUCHA POR LA VIDA
En el 2013, don Eugenio recibió una dolorosa e impactante noticia. Producto de un cáncer a la mandíbula debió someterse a extenuantes tratamientos médicos que lo llevaron a alejarse, por un tiempo, del ritmo habitual al que estaba acostumbrado. “Me he sentido muy bien y hoy realizo todas mis actividades de manera normal. Felizmente la medicina hace milagros, de tal modo que mientras me quede fuerza y ánimo seguiré luchando por algo. Ahora estoy enfocado en sacar adelante mis cultivos y colaborando con la gente de la localidad en lo que sea posible. Ese es mi afán por estos días”, recalca.
Y disfrutar de sus momentos libres…
Me gusta mucho leer, en especial las novelas históricas. Ahora estoy entretenido con el libro Un veterano de tres guerras. Siempre acompañado de su mujer Aquí estamos con la viejita, gran compañera… ¡ella es extraordinaria!
¿Y abuelo “chocho”?
Disfruto mucho a mis nietos cuando me visitan. Como dicen en el campo “los nietos se gozan y los hijos se sufren”.
Don Eugenio recibe una llamada telefónica, toma su celular y las llaves de su jeep y se excusa de no poder continuar con la entrevista. Un recibidor lo espera en su oficina y los quehaceres del campo, en pleno verano, no perdonan. Menos él, que continuará su día afanado en lo que más le apasiona.
"Así como hay malos políticos, también hay malos militares, malos jueces o malos futbolistas… ¡en la villa del señor hay de todo!, pero no podemos decir que todos los políticos son corruptos, flojos o que todos se sirven de su cargo”.