Estamos de acuerdo en que hoy se usa todo, al gusto del consumidor, pero es importante considerar el lugar donde uno se encuentra. Hace poco vi las diferentes versiones de tenidas de short en Lollapalooza. Muchas mujeres estaban regias, acaloradas, pero lindas mostrando sus piernas y coronas de flores. Con poco o nada de maquillaje y con sus pelos al aire, muchas tenían una pinta perfecta para la ocasión… distintas se ven esas mismas chicas de noche, con vestidos sexis, escotes, espaldas al aire, maquillajes esfumados y tacones… ¡son otras!
Esas chicas jóvenes nacieron junto al celular, conectadas a internet. Realmente parecen una hermandad de datos útiles y lo saben todo: maquillaje, ropa vintage, diseñadores independientes, zapatos usados y nuevos… todo. Lo que acabo de mencionar es para mí una tendencia.
La otra tendencia que está latente y sigilosa es la nueva ropa para los hombres de la misma edad. Muchas veces no se puede distinguir con facilidad si es moda femenina o masculina. Vemos en la calle chicos tan iguales como las chicas, el único requisito es ser fino y estilizado. Definitivamente, estos años marcan la feminización del vestir masculino, una tendencia que muchos diseñadores están incorporando.
Hoy vemos chaquetas y blazers ajustadísimos, cortos a la altura de la cadera, camisas entalladas; pantalones pitillos, doblados a la altura del tobillo, para mostrarlo y acentuar el no uso de calcetines que va acompañado de mocasines, idealmente italianos o en su defecto zapatillas animal print o con algún diseño. El asunto es no ser igual a otro… ¡maravilloso! ¿Será que se está acabando siglos y siglos de este oscurantismo en la moda de Chile, cuya tendencia era ser fome, porque eso era sinónimo de ser fino y elegante? Recalco FOME, no es lo mismo que ser SOBRIO.
¡Hasta la próxima!