El ingeniero civil químico y empresario penquista hizo noticia hace poco más de un año al hacerse cargo de la tradicional Clínica Sanatorio Alemán, pero no se trata de su primer desafío. Javier Álvarez cuenta con una brillante trayectoria en otros rubros que repasa a continuación, además de analizar la actualidad empresarial del país.
Por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D.
A finales del 2015, el empresario Javier Álvarez Pérez lideró un reconocimiento a José Parés, con quien fundó la compañía Pares&Alvarez hace casi veintidós años. Durante la presentación y el descubrimiento de una placa con el nombre del homenajeado con que se bautizó el auditorio del edificio corporativo, Álvarez relató un completo perfil del que fue su profesor en la universidad y posteriormente socio. Fiel a su estilo, otorgó grandes méritos del brillante presente de la compañía a Parés, reconociendo su trayectoria y enseñanzas.
Nacido en Concepción e hijo de Eladio y Josefina, Javier Álvarez estudió en el Colegio Sagrados Corazones y luego en la Universidad de Concepción, donde se tituló de ingeniero civil químico y fue distinguido con el Premio Universidad de Concepción en 1991, por sus méritos académicos.
Luego de egresar de la universidad, se desempeñó un año y medio en Methanex, en Punta Arenas, aunque se dio cuenta de que lo suyo era el emprendimiento. A su regreso a Concepción, se asoció con Parés para formar Pares&Alvarez , aunque Javier no solo es el CEO y director de esta empresa de ingeniería y gestión de proyectos formada en 1994, sino que también participa como socio en otras compañías como Naviera Frasal, Buses Hualpén, Echeverría Izquierdo y Clínica Sanatorio Alemán, donde además preside el directorio.
Javier Álvarez dice saber compatibilizar adecuadamente sus horarios laborales y familiares. “He procurado tomar obligaciones y compromisos en la medida en que yo siento que tengo equipos de trabajo consolidados. La capacidad que uno tiene de hacer más cosas está basada en la seguridad que uno tiene con sus propios equipos de trabajo. Por ejemplo, en Pares&Alvarez tenemos un equipo bien consolidado, lo que me permite participar en otros proyectos”, comenta.
Se confiesa amante del cumplimiento de los compromisos, de la responsabilidad y del esfuerzo. Es el sello personal que ha inculcado en cada uno de sus emprendimientos. “Soy un convencido de que es la base para cualquier actividad exitosa. La suerte es un componente que ayuda, pero que indudablemente no es lo principal. Además, hay que ser inteligente, porque hay gente que pone mucho esfuerzo a las cosas, pero no toma buenas decisiones, por lo tanto cae en el fracaso. La trilogía inteligencia, esfuerzo y compromiso es imbatible”, afirma.
MUDANZA OBLIGADA
En 2012, Javier Álvarez se fue a vivir a Santiago por motivos laborales. Casado hace veinte años con la periodista Gloria Abusleme, tiene tres hijos: Tomás, Victoria y Josefina. “El cambio de ciudad fue algo difícil para ellos, pero ahora están felices porque se han adaptado muy bien. Obviamente, esto acarrea costos familiares importantes. Hay nostalgia por haber dejado un círculo social, pero las oportunidades que van apareciendo compensan este sentimiento. He pensado que todos somos hijos, nietos o descendientes de inmigrantes, quienes llegaron de otras partes. Por lo tanto, si uno quiere un futuro mejor quizás es bueno moverse. Así, hay algunos que no están dispuestos a hacerlo y otros que no tienen la oportunidad. Al momento de mudarme a Santiago, pensé que era un futuro mejor para toda la gente que trabaja conmigo, para mi familia y para mi compañía. Es en cierta manera doloroso, pero hay que arriesgarse. Si en algún momento me tengo que ir a Shanghái o Hong Kong porque significa que ese es mi futuro, lo tendré que hacer”, enfatiza.
Reconoce que hacerse cargo del Sanatorio Alemán ha sido un desafío muy interesante. “Estamos muy contentos. La verdad es que el proyecto social que hay detrás de esto, que apunta a rescatar una institución centenaria para la zona, ha marchado correctamente. Hay etapas que se han idocumpliendo, como la reciente inauguración de una nueva unidad de urgencia o la nueva UCI. La clínica tiene un nivel de actividad que nos tiene muy conformes”, dice.
Acerca de cuál es el rubro con el que más se ha encariñado, no duda en responder: “Enfrento todos mis desafíos laborales con la misma responsabilidad, seriedad y profesionalismo, pero claramente tengo un sentimiento especial con Pares&Alvarez, porque es una compañía que formé de cero”.
“La actividad que realizamos en esta empresa constituye una recompensa por el hecho de ser una importante fuente laboral para profesionales de la Región del Biobío, lo que reconforta mucho. Se dice que la región no genera grandes oportunidades laborales y que hay una gran exportación de capital humano hacia otros lados, especialmente luego de salir de las universidades locales. Entonces, el hecho de que acá trabajen más de trescientas personas es gratificante”.
A su juicio, la consolidación actual de Pares&Alvarez es el resultado del esfuerzo, compromiso y trabajo bien hecho con clientes. “Además, existe un manejo empresarial adecuado y una forma de administración sana, así como la capacidad de innovación y la capacidad de entender las necesidades de nuestros clientes”.
DESAFÍOS
Javier Álvarez está consciente de que la situación en el país es delicada. “Las inversiones, que son la principal fuente de sustento para nuestra empresa, son mucho menores que hace cinco años atrás, determinado por la coyuntura internacional de una economía que, en general, se debilita por una baja en los precios de los commodities.
Nosotros, siendo exportadores de productos mineros, forestales y agropecuarios, vemos que los precios están bajando y los inversionistas están invirtiendo menos”, explica.
¿Cómo ves el panorama actual nacional?
La Reforma Tributaria, la Reforma Laboral y las posibles reformas constitucionales han generado un ambiente donde los inversionistas chilenos y extranjeros se mueven con mucha más cautela. Así, hay un desafío importante para compañías como la nuestra, cómo mantenerse vigentes en el mercado y buscar oportunidades de negocios en Chile y en el exterior en un ambiente de inversión muy deteriorado. Nuestro desafío, entonces, apunta principalmente a mantenerse y encontrar nuevas oportunidades. Por ejemplo, hace poco nos ganamos un proyecto en Perú, donde estamos diseñando una central termoeléctrica.
Con respecto al clima de desconfianza existente hoy en día hacia ciertos sectores empresariales, Javier Álvarez comenta que ese clima es generalizado no solo hacia las empresas. “Como en todo ámbito, hay empresarios buenos y malos, pero hay que analizar la trayectoria del empresariado chileno en un largo plazo y yo diría que han sido buenos. En su mayoría, han sido exitosos dentro y fuera de Chile, han logrado crecer con sus empresas y han podido destacar por su capacidad, emprendimiento y eficiencia. De esta manera, el desarrollo de la empresa privada ha sido uno de los motores importantes para impulsar una mejor calidad de vida en nuestropaís en los últimos veinte años. Esto ha sido un esfuerzo conjunto de la sociedad chilena, en donde los empresarios han estado muy presentes. Hay muchos ejemplos concretos de buenas empresas y que hacen bien su trabajo, generando riqueza y bienestar a la sociedad, generando buenos puestos de trabajo y un concepto de valor compartido que alcanza a los trabajadores y la comunidad”, finaliza.
"Hay muchos ejemplos concretos de buenas empresas que generan bienestar a la sociedad, buenos puestos de trabajo y un concepto de valor compartido que alcanza a los trabajadores y la comunidad”.