Pese a que son pocos los puntos al aire libre en la Región del Biobío donde se pueden realizar escaladas, la disciplina conocida como boulder se ha masificado poco a poco en los últimos años entre la comunidad penquista. Un experto en la materia, José Miguel Parada, explica de qué se trata y relata el desarrollo de la actividad en la zona.
Por Cristóbal Montecinos C. / fotografía Sonja San Martín D.
El boulder o escalada en bloque, cuyo origen se sitúa en Francia, es la disciplina de escalada en roca que no requiere de ayuda artificial, como cuerdas o arneses, solo se utiliza una bolsa de magnesio para secarse los dedos y mejorar el agarre. Suele practicarse a alturas menores a seis metros en exteriores, en piedras y rocas, o en interiores, en paredes de escalada artificial.
En Concepción, la práctica de este deporte ha sumado cientos de adeptos en el último tiempo, aunque para llevarlo a cabo al aire libre deben trasladarse a sectores como Coliumo, Villa Peluca en Antuco, las Termas de Chillán o San Fabián de Alico, donde es posible encontrar paredes de roca con las condiciones adecuadas para escalar con seguridad y en diferentes niveles. Otra opción es intentar con muros de escalada en recintos deportivos del Gran Concepción.
Radicado en la ciudad desde el año pasado, José Miguel Parada Ortega (23) es uno de los responsables de que el boulder se esté convirtiendo en la actividad preferida de muchos penquistas. Nacido en Longaví, Parada estudió en el Colegio Valentín Letelier de Linares y luego cursó un año de Ingeniería Comercial en Talca, para luego ingresar a Cocina Internacional. En la capital del Maule comenzó a escalar.
“Mi familia tiene una empresa de trabajo vertical que se llama Ortega Vertical, donde pude relacionarme con el tema a través de los rapeles o descenso con cuerdas. Siempre me ha gustado este deporte y en la Universidad de Talca me integré a un grupo dedicado a esta actividad. Desde entonces no he dejado de escalar”, resume.
En las escaladas en roca, explica, “se equipan sectores de ascensos. Se definen rutas y el lugar queda habilitado durante un determinado periodo. La modalidad del boulder se practica con colchonetas de alta densidad instaladas en el suelo y hay más dificultad, con más exigencia física. También hago escalada tradicional, con ayuda de seguros móviles”.
EXPERIENCIA
Hijo de Miguel y Sonia, José Miguel solo cursó un año y medio de Cocina Internacional en Inacap de Talca. Luego pidió el traslado a la misma carrera e institución, pero en Concepción. “Llegué acá junto a mi compañero de equipo de escalada, Javier Rojas, para ayudar a un amigo que había creado BioBolder, el primer gimnasio de escalada en la zona. Vinimos a aportar experiencia en las clases y también a ayudar a difundir la actividad”.
Para José Miguel, enseñar lo que a uno le gusta y le apasiona es gratificante. “Anteriormente, solo entrenábamos y escalábamos. En Talca empezamos a dictar talleres y acá en Concepción hacemos clases a personas con distintos niveles de experiencia”.
Gracias al boulder, Parada ha recorrido Chile y el extranjero. “En nuestro país es posible encontrar lugares para escalar donde muchas personas de todo el mundo quieren venir. En Talca, por ejemplo, está el Valle Los Cóndores, lugar que es conocido internacionalmente y es la zona más grande de Chile donde se puede practicar escalada, con más de trescientas cincuenta rutas”.
El joven deportista destaca que la escalada incluye un alto componente de compañerismo. “Mientras se practica en la montaña junto a otras personas, se podría decir que es una especie de tribu, un estilo de vida más que un deporte. De esta manera, tenemos muchos amigos a lo largo del país y también varios extranjeros, quienes se alojan en nuestra casa cuando visitan la zona o nos hospedan cuando viajamos afuera.
En Argentina, por ejemplo, fuimos el 2012 a un festival de escaladas donde había participantes de cincuenta y cuatro nacionalidades. Se trató de una gran experiencia”.
MUNDO APARTE
José Miguel Parada, quien aún pertenece al club Maule Vertical de Talca, que está a cargo de la mantención del Valle Los Cóndores, revela que personalmente para él escalar significa superar sus propias trabas o alcanzar desafíos propios. “Obviamente, todas las personas sienten esto de manera distinta, pero a mí me encanta. Lo disfruto, pese a que a veces igual se siente miedo, es algo innegable. No solo se trata de un desafío físico, sino que también mental, ya que requiere de mucha concentración. Hay que tener el control del momento y uno no puede pensar en ninguna otra cosa que no sea escalar. Es un mundo aparte mientras vas ascendiendo”.
A su juicio, la escalada ha tenido un fuerte desarrollo en el último tiempo a lo largo de Chile. “En Santiago hay muchos gimnasios donde la gente está practicando esta actividad, porque se trata de un deporte donde uno compite consigo mismo, pero donde se genera un ambiente divertido con amigos y compañeros, pudiendo plantearse distintos desafíos, además de la ventaja de tener permanente contacto con la naturaleza, cuando se escala al aire libre”.
Junto a Javier Rojas, Parada también es socio de un proyecto de alimentación saludable llamado Climber Chef. “Comenzó precisamente por tratar de alimentarnos bien para mantener un estado físico adecuado para las escaladas. Obviamente comemos bastante, pero en forma saludable por un tema de nutrición y para estar livianos a la hora de escalar.
Así, empezamos a hacernos conocidos en los distintos campeonatos de escalada por llevar comida distinta, como pizzas y panes integrales, y diferentes tipos de vegetales”.
En el último año, José Miguel no ha competido con regularidad. “Para competir hay que hacerlo en un gimnasio y a mí me gusta la escalada tradicional, en roca, en hielo o en agua. Entonces, pienso que enfocarse solo en gimnasio no es lo fundamental”.
El objetivo de este experto en escaladas es contribuir a que el gimnasio BioBoulder crezca y hacer escuela. “La idea es empezar a formar más gente e intentar también difundir esta disciplina”, finaliza.
"En nuestro país es posible encontrar lugares para escalar donde muchas personas de todo el mundo quieren venir. En Talca, por ejemplo, está el Valle Los Cóndores”.