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EDICIÓN | Marzo 2016

Una luz en la lucha por tener hijos

Natalia Pérez, psicóloga.
Una luz en la lucha por tener hijos

Esta joven dedicada a la salud mental, especialista en Terapia Familiar, de Pareja e Infertilidad, se dedica hace tres años a acompañar a las parejas en su difícil camino por tener un bebé y a vivir los procesos de duelo cuando se produce alguna pérdida.

Por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P.

Natalia Pérez (30) es una psicóloga talquina, súper soñadora, que desde siempre quiso estudiar algo en lo que pudiera ayudar a las personas, escucharlas y tratar de aportar en sus vidas.

En esa búsqueda, esta mujer se fue a trabajar durante dos años a Cauquenes, justo después del terremoto, en un dispositivo móvil para ayudar a los damnificados de esa provincia. Impulsada por una gran vocación de servicio, estuvo realizando labores en las aldeas y campamentos que se formaron cuando las personas perdieron sus hogares, principalmente preocupada de los niños y las mujeres, acompañando a las personas que perdieron familiares.

Luego se vino a Talca, porque quería hacer algo diferente, y un año después de su retorno, las cosas tomaron otro rumbo y encontró el camino al que se quería dedicar para toda la vida.

PSICOLOGÍA DE LA INFERTILIDAD

Natalia es una mujer muy planificada, de metas fijas, luchadora, que hace algunos años comenzó a estudiar un postítulo en Terapia Familiar y de Pareja, y notó que dentro de las temáticas estaba la de las personas que viven una especie de duelo o de desgaste emocional por el hecho de tener infertilidad.

Eso le llamó mucho la atención, pues tiene una amiga muy cercana a la que le costó mucho tener hijos, y pasó un proceso muy doloroso de intentar y no poder quedar embarazada. Las cosas se fueron dando de forma muy natural. Un día fue a un chequeo periódico con su ginecólogo, el doctor Rafael Gracia, que coincidentemente se dedica al tratamiento de la infertilidad, y luego de la consulta se pusieron a hablar de este tema.

¿Cómo llegas a colaborar con él?
En esa visita, me empezó a hablar de su trabajo; le conté que era psicóloga y que encontraba muy interesante el tema. Y me invitó a trabajar con él. Eso me cayó del cielo.

¿Cómo fue el proceso?
Todo comenzó a calzar, fue muy mágico, porque empezaron a aparecer oportunidades, decidí tomar esto en serio y me fui a especializar a Buenos Aires, con Leticia Urdapilleta, la mentora de esta rama de la psicología en Latinoamérica.

¿Cómo fue esta capacitación?
Fue muy intensivo y me encontré con psicólogos de todo el mundo, que iban especialmente a formarse con ella. Llegué llena de conocimientos y con todas las ansias de comenzar a ponerlos en práctica y en eso estoy.

EN LA PRÁCTICA

Desde hace tres años, todos los lunes, Natalia trabaja como Terapeuta de Infertilidad, en la Clínica del Maule de Talca, y atiende cerca de doce parejas mensuales, siempre en conjunto con el doctor Rafael Gracia, la matrona Claudia Véliz y la nutricionista Viviana Guzmán, con la finalidad de ayudar integralmente a quienes lo requieran.

¿Qué es la Terapia de Infertilidad?
Se trata de un acompañamiento a la pareja, que muchas veces, al vivir estos procesos tan desgastantes, como la ansiedad de tener un hijo, los temores o los abortos espontáneos, tienen dudas y temores. Por eso estamos con ellos y les ayudamos a bajar las cargas de ansiedad.

¿Qué consejo les darías a las personas que llevan más de un año intentando tener hijos y no han podido concretarlo?
Eso es importante. Hay que tener claro que se habla de infertilidad cuando la pareja lleva un año intentando concebir y no han podido lograrlo. Así que quienes estén en ese caso, lo primero que deben hacer es hablar con su médico tratante, para ver qué está pasando.

¿Qué precauciones se debe tener?
Hay muchas parejas que buscan información por Internet, pero hay que tener cuidado, porque muchas veces lo que encuentran en la red no es tan real y sólo aumentan la ansiedad. Entonces es muy importante tener confianza con su médico y consultar, porque los profesionales especializados en infertilidad estamos preparados para atender estas dudas.

¿Crees que hay temor respecto de este tema?
Sí, hay un poco de temor de enfrentarse a la situación, de pedir ayuda. Muchas parejas llegan a la Unidad de Infertilidad de la clínica, y cuando son diagnosticadas, no se atreven; aunque el médico les aconseja que se asesoren por la psicóloga, es difícil dar el primer paso y conversarlo con un tercero. Cuando lo hacen, lo agradecen mucho, pero siempre está el temor inicial.

¿Cómo son las sesiones?
Generalmente, en la primera sesión, las parejas se desbordan preguntando, ya que se han generado fantasías o tienen ideas erróneas de lo que está sucediendo con su cuerpo. Como equipo, nosotros conocemos la realidad reproductiva de cada pareja, pero muchas veces eso se ve afectado por lo psicológico. Hay mujeres que muchas veces no quedan embarazadas por tener una carga de ansiedad o de estrés laboral, el cuerpo lo resiente y como no están bien emocionalmente, se perjudica la reproducción.

¿Cuáles crees que son los principales motivos que influyen en la infertilidad?
De acuerdo a lo que he visto, principalmente la alta carga de estrés, angustia, o ansiedad por tener un bebé;  uego está el sobrepeso y la falta de actividad física; es muy importante preparar el cuerpo y tener una vida saludable. También están la resistencia a la insulina, que está relacionado con comer bien; los ovarios poliquísticos y, por último, las razones más biológicas.

LA OTRA ARISTA

Existe otra rama de la Psicología de la Infertilidad, que es menos conocida, pero que también se trabaja y tiene relación con los bebés que vienen con malformaciones, con las mamás que han tenido abortos retenidos o con las que van a perder a sus guagüitas al nacer.

¿Cuál es tu trabajo en estos casos?
Nuestra labor es acompañar durante todo el proceso de duelo, desde que les dicen que su hijo viene con problemas y no es compatible con la vida, hasta el día del parto. En los casos de abortos retenidos, el bebé dentro de la madre se encuentra sin vida, por lo que se realiza el proceso del legrado, y se vive un proceso que no llegó a su fin… viene la desesperanza y los cuestionamientos, así que nosotros debemos apoyar.

¿Qué casos te ha tocado ver?
Generalmente Síndromes de Down. Me tocó el caso de un pequeño al que no se le había formado su huesito nasal y pensaban que tenía este problema cromosómico, pero en la siguiente ecografía se dieron cuenta que no era así. Su madre vivió un proceso muy angustiante.

¿Estás de acuerdo con la ley de aborto?
No estoy de acuerdo con la Ley de Aborto, soy pro vida. Hay casos en los que los bebés que no son compatibles con la vida terminan viviendo. Sólo está en manos de Dios. También me ha tocado ver otros en los que los niños nacen sanos y mueren después, por ejemplo, de muerte súbita. Y eso es terrible, es imposible no conectarte con el dolor de esa pareja.

¿Cuál es el caso que te ha marcado más?
El de una pareja muy joven, que tuvo un bebé que falleció al nacer. Ella vivió todo el embarazo sabiendo que su hijo iba a nacer y moriría, pero decidió seguir este proceso y llegar al parto. Eso facilitó mucho su duelo, vivió el ritual, lo enterraron con una ceremonia muy íntima y se pudo despedir. Ella decía que no hubiese quedado tranquila si no lo hubiese hecho.

PRO VIDA

Existen muchas parejas sanas que tienen problemas para tener hijos, hay múltiples factores por los que esto puede ocurrir, por eso Natalia reflexiona en torno a uno de ellos, que ha cobrado fuerza en el último tiempo, y tiene relación con que las mujeres postergan cada vez más la maternidad.

Ella aconseja no hacerlo, pues ha escuchado de muchos casos en los que las personas han priorizado otros aspectos de sus vidas y cuando han decidido ser madres ha sido muy difícil lograrlo.

Por ello enfatiza que si alguien tiene deseos de ser mamá, no lo aplace por ningún motivo, pues la edad juega en contra. Recalca que es cierto que ahora se puede ser madre a los cuarenta años, pero nunca se sabe en qué condiciones se llegará a esa edad, hay casos y casos, y el cuerpo también se resiente.

En la actualidad, Natalia también se dedica a trabajar como terapeuta familiar y de parejas, compatibilizando sus tiempos en la Psicología de la Infertilidad. Está casada hace un año con el constructor Guillermo Moore y también desea formar familia.

¿Has pensado en dedicarle más tiempo a la terapia de infertilidad?
Sí, de hecho estoy trabajando con otros profesionales que se dedican a otras ramas de la salud mental y vamos a abrir un centro de atención integral, que incluye esto. Así que me voy a enfocar en tratar a personas y parejas.

¿Cómo se llama el proyecto?
Se llama Centro de Atención Integral Huepil —lugar de arcoíris en Mapudungun— e incluirá psicólogos de diversas áreas, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos. Estará ubicado en la Uno Oriente 1611, al llegar a la Cinco Norte, y abrirá sus puertas en abril

 

"Hoy en día las mujeres postergan cada vez más la maternidad. Es cierto que ahora se puede ser madre a los cuarenta años, pero he sabido de muchos casos en los que no ha sido posible el embarazo”.

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