Treinta años de oficio respaldan el trabajo de esta orfebre que desde el taller ubicado en su casa elabora piezas únicas que ella define como étnicas, pero al mismo tiempo con un toque moderno y contemporáneo. Para sus creaciones, utiliza elementos nobles como plata, oro y piedras naturales.
Por Bernardita Watkins V. / fotografía Danny Bolívar U.
Absolutamente dedicada a la orfebrería, Giovanna Alé disfruta su trabajo y se nota. Para ella, las piedras, el metal, las herramientas y abstraerse en su taller es un verdadero placer. Con disciplina, esfuerzo y perseverancia ha logrado vivir de su gran pasión, el arte y la elaboración de joyas.
Siempre sintió asombro por las formas que se presentan en la naturaleza, por eso el amor por el diseño y la confección de joyas como objetos que se pueden llevar, lucir y sentir es lo que la motiva día a día a realizar sus creaciones. Para ello, utiliza elementos nobles y eternos como la plata, el oro y piedras naturales como perlas o amatistas, entre innumerables elementos preciosos.
Su proceso de formación artística comenzó en Brasil en 1984, siguiendo los pasos de su hermano. Ese año, dejó Rancagua para estudiar Bellas Artes con mención en pintura y escultura en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), convirtiéndose en alumna de Lygia Pape, referente del arte neo-concreto y constructivista en Brasil, y de Francisco da Rocha, escultor y orfebre de la misma nacionalidad. En 1992, regresó a Rancagua y desde entonces elabora joyas en base de oro y plata mediante la utilización de técnicas antiguas en el oficio de la orfebrería, creando diseños auténticos hechos a mano, con piedras preciosas y semi preciosas, elementos orgánicos como el coral, abalones y spondylus, además del uso de textil, como telares y macramé fusionados con metal.
¿Cómo definirías tu estilo?
Mi estilo es étnico, moderno y contemporáneo. Mi inspiración proviene tanto de la joyería clásica, como de los diseños étnicos de nuestra cultura precolombina. Finalmente es la creación personal lo que da vida a un diseño único.
¿Cómo ha evolucionado tu trabajo a través de los años?
He ido incorporando materiales, por ejemplo, joyas con telar. O lo que hicimos con “De Chamanto”, un trabajo precioso, de piezas únicas que desarrollamos en conjunto con la agrupación de chamanteras de Doñihue.
¿Con qué piedras te gusta trabajar?
Con piedras naturales: cuarzo, amatista, coral, turquesa, ónix, malaquita, lapislázuli, ojo de tigre, cornalina, serpentina, granate, perlas, ágatas, topacio, jade, etc. Siempre hay piedras nuevas, por ejemplo, ágatas africanas…
¿Cómo es el proceso creativo para desarrollar una joya?
A estas alturas sale solo. Pienso en algo y lo voy ejecutando. No tengo una pauta muy estricta. A veces, muy pocas veces, lo dibujo.
¿Haces joyas en serie?
No, la verdad es que muy poco. Cada pieza tiene un detalle distinto, además cada piedra es única. No me gusta trabajar en serie, me gusta crear permanentemente algo nuevo.
¿Qué te gusta transmitir en tus propuestas?
Son piezas bien hechas, bien ejecutadas y además son originales. Mis joyas tienen un sello y las personas lo distinguen.
¿Qué técnica utilizas para crear tus joyas?
Mi técnica es con soldadura y las piedras son engastadas. Todos mis diseños son soldados sobre láminas, a diferencia de la orfebrería mapuche por ejemplo, que es con cortes. La orfebrería mapuche es más bien lisa y con argollas que unen las piezas.
¿Dónde compras las piedras?
Viajo a Brasil y también en Santiago tengo algunos proveedores. Siempre hay que estar atento porque hay piedras nuevas, cosas que no se han visto.
¿Hay alguna piedra más difícil de trabajar?
No, hay piedras más duras y, por lo tanto, más difíciles de engastar.
¿Qué combinación de piedras te gusta?
El coral rojo con turquesa. Los egipcios usaban mucho esa mezcla de colores y en términos de energía, dicen que es muy buena.
¿Existe una piedra para cada persona?
Definitivamente, y es que cada persona tiene sus gustos y preferencias.
¿Haces cosas a pedido?
Sí, pero en general las personas dejan los diseños a mi elección.
¿Cuál es la tendencia actual en joyas?
¡Hay de todo! Se usa todo tipo de materiales. Hueso, cacho, resina... Todo es posible. Hoy en día hay total libertad y soltura.
¿Qué es lo que más te gusta de tu propuesta?
Los detalles en las terminaciones, me preocupo mucho de que sea un trabajo muy bien ejecutado.
¿Qué cosas te sorprenden?
Siento que a través de mi trabajo le he cambiado el gusto a muchas personas. Algunas mujeres ven mis joyas, les gustan, pero me dicen que sólo usan perlas. Sin embargo se prueban algo, lo llevan y después no hay vuelta atrás…
¿Una joya puede cambiar la apariencia de una persona?
Absolutamente, sobre todo si te vistes en forma neutra. Además, las piedras transmiten mucho y ese es un gran plus.
“Siento que a través de mi trabajo le he cambiado el gusto a muchas personas. Algunas mujeres ven mis joyas, les gustan, pero me dicen que sólo usan perlas. Sin embargo se prueban algo, lo llevan y después no hay vuelta atrás”.