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Entrevistas

EDICIÓN | Marzo 2016

Empoderada

Renata Ruiz, modelo y comunicadora.
Empoderada

A los quince años comenzó su carrera de modelo, que pronto la catapultó al extranjero, pero al poco andar se dio cuenta de que no era lo suyo y decidió regresar a sus raíces. Así fue formando una personalidad que hoy la ha convertido en una mujer decidida, trabajadora, directa y muy opinante. Locutora de Ciudad Rock & Pop, lanzó el año pasado su propio libro, Para ser Bella, y acaba de ser jurado del último Festival Internacional de Viña del Mar.

Por María Inés Manzo C. / fotografía Teresa Lamas G. y gentileza de Paula Labra (info@paulalabra.cl)

Renata Ruiz Pérez (31) supo desde muy pequeña que para lograr sus metas debía trabajar. Si bien el modelaje comenzó para ella como un juego, a los quince años y cuando estaba en el colegio, de a poco las ofertas en Chile y el extranjero —en importantes pasarelas de Nueva York, Milán y París— la hicieron cambiar de mentalidad. A los diecisiete años firmó contrato con la agencia Elite, ganó el Elite Model Chile 2001 y ya con dieciocho años estaba viviendo en Europa, pero ahí sufrió las infamias de una industria ruda y muy competitiva.

“Pensaba que era súper madura para mi edad, pero con el tiempo me di cuenta de que viví una adolescencia interrumpida, me salté etapas. Tenía trabajo, tenía plata, mi vida independiente, viajaba cuando quería. Experimenté muchas situaciones que, lógicamente, no enfrentaban mis pares. Eso me perjudicó en que no maduré en otros aspectos y tuve que hacerlo después a la fuerza”.

¿Cuándo estabas en el extranjero vivías sola?
La primera vez que viajé, a los quince, me acompañó mi mamá y ahí notó ella que las agencias sí se preocupan muchísimo de los menores de edad, pero ya cuando cumples dieciocho te lanzan al mundo sola, lo cual tampoco es normal para esa edad.

Afuera la gente es más atrevida…
Sí, en Chile somos más “pollerudos”. En Europa sobre todo los niños son súper maduros, a los dieciséis ya están fuera de las casas, pero acá no se estila. Muchos viven hasta los veintiocho o treinta años con los papás; estamos acostumbrados a que nos laven la ropa, nos hagan la comida y no nos preocupemos de nada más.

Además en ese mundo hay mucho ego de por medio…
Demasiado, yo gracias a Dios siempre fui bastante humilde y sencilla, atributos que aprendí en mi casa, y eso me ha jugado a favor. Me he dado cuenta que, al final, la gente más sencilla es la que llega más lejos. En el modelaje vi muchas niñas a las cuales se les subía el ego al extremo, pero hasta ahí no más llegaban, porque esa actitud les terminó matando la carrera.

LA VUELTA

“La excusa para quedarme en Chile es que afuera lo estaba pasando pésimo. Al principio me iba por tres o cuatro meses, lo que me permitía tener una vida de modelo económicamente estable, pero si quería hacer carrera tenía que emigrar definitivamente. A mí me convencieron de que yo tenía muy buenas oportunidades en el extranjero, me lo tomé muy a pecho y me fui a vivir a Francia, un país muy mal elegido, porque yo tengo familia en Estados Unidos y debí haberme ido para allá”.

Quedarte con los tuyos…
Exacto y sentirme más protegida. Francia es un país súper frío, la gente es difícil y muy pesada, el idioma también era complicado. La verdad es que me costó mucho y no lo estaba disfrutando.

¿Qué fue lo más complicado?
Por esa soledad empecé a descuidarme en mis comidas. Allá tenía que tener una talla irrisoria, pesaba cincuenta y cuatro kilos y querían que bajara de peso, entonces no podía llevar a cabo esas exigencias. En un minuto me devolví a Chile para bajar de peso, y nunca lo voy a negar.

¿Y qué pasó acá?
Me bajaron unas crisis existenciales espantosas donde me ponía a llorar todo el día, porque se acercaba la fecha para devolverme, con el ticket del avión comprado y yo no quería regresar. Me dio “mamitis”, así que en un minuto mi mamá me dijo por qué no estudiaba, porque la verdad es que yo no tenía la personalidad de una modelo internacional. Acá estaba mi familia, mis amigas y, efectivamente, podía trabajar del modelaje, sin tener que transformarlo en mi vida.

¿No te arrepentiste?
En un comienzo lógico que sí, pero lo intenté y no era para mí. No me quedé con remordimientos y nunca más me quise ir a pesar de todas las ofertas que recibí. Siempre me quisieron llevar a Nueva York de vuelta, pero no era el estilo de vida que yo quería… se veía muy atractivo, pero al mismo tiempo vacío. No hay verdaderas amistades, te trasladan constantemente de lugar y estás siempre sola.

PARA SER BELLA

Ya en Chile, Renata Ruiz fue seleccionada, el 2005, como Miss Chile y representó a nuestro país en Miss Universo. Si bien dejó “las grandes ligas del modelaje” del extranjero siguió trabajando en el rubro para costear no solo su estilo de vida, si no que su carrera en la Universidad Católica. Hace un tiempo también quedaron atrás las pasarelas, pero hoy sigue siendo un referente de estilo y tendencias. Una faceta que ha desarrollado en radio en Ciudad R&P, como conductora de las cápsulas Zona Trendy del Canal E!; y a través de su blog de modas Para ser Bella, mismo nombre que lleva su primer libro y que fue lanzado a fines del año pasado.

¿Por qué decidiste estudiar sociología?
Soy meditativa, muy creativa y no tengo habilidades con las matemáticas (ríe), entonces si estudiaba algo iba a ser del lado humanista. Aunque siempre me ha gustado el teatro, en este país es complicado. Yo no quería estar toda mi vida peleando en una teleserie, agarrándome de las mechas. Mi sueño de chica era ir a la universidad y completar mis estudios.

¿Tu plan era ejercer?
Al principio sí, pero en mi trabajo me estaba yendo tan bien que lo evalué. No podía tirar a la basura todo lo que había hecho. La verdad es que perder años y años de sacrificio, de esfuerzo, de llorar, de pasarlo mal, de morirme de frío, pesaba mucho más que comenzar de ayudante en una profesión de la que no sabía si me iba a ir bien.

¿Aplicas algo de ello en tu blog?
De todas maneras, la sociología es una forma de pensar, de abarcar realidades, de entender cómo funciona la masa. Por eso cuando vi una necesidad real quise plasmarlo. Siempre he sentido que las mujeres chilenas son muy inseguras. Constantemente, se me acercaban amigas o gente en la calle, me hacían olas de preguntas para entender cómo me desenvolvía. Pero yo soy tímida, siempre lo he sido. Esto ha sido todo un ejercicio de exponerme, de exigirme y creo que todas las mujeres lo podemos llevar a cabo.

Así decides contar tu experiencia…
Sí, porque logré dejar atrás a la persona reprimida, agresiva, que lloraba mucho. Tuve que lidiar con muchos conflictos para ser la mujer que soy hoy. A mí no me dieron todo en bandeja, como la mayoría lo suele creer. Por eso me encanta compartir mi vivencia y ser como un punto de apoyo, de salvamento para mujeres que sienten inseguridades.

¿Te han pedido hacer charlas?
Sí, he hablado mucho de cómo los medios de comunicación influyen en las mujeres, de cómo somos las chilenas y la verdad es que quiero dedicarme a eso en el futuro. Lamentablemente, no tengo mucho tiempo ahora, pero sí este año pretendo armar un buen discurso, que ya no sea solo contar lo que me pasó, si no que sea un poco más sociológico, finalmente aplicar lo que estudié.

AL PAPEL

“En el blog somos tres socias, todas trabajamos en radio. Ellas me apoyan en la parte editorial y en redes sociales, yo me encargo de los temas y las relaciones públicas. Además tenemos un staff de colaboradores. En un principio era en torno al maquillaje y el pelo, pero sentí que no estaba satisfaciendo todas las preguntas. Por eso busqué a una sicóloga, una nutricionista, una ginecóloga y muchas expertas que pueden informarnos de mejor manera ‘la experiencia de ser mujer’. Lamentablemente, vivimos en un mundo que nos opaca, muy machista, y tenemos ayudarnos entre las unas y las otras”.

¿Cómo nació el libro?
Salió paralelo al blog en un minuto que no tenía muchos proyectos y comencé a pensar qué estaban haciendo mis referentes afuera —Alexa Chung, Lauren Conrad, Chiara Ferragni— y el libro era un camino muy natural a seguir. Tenía que ser más bien como un libro de cocina: muy visual y fácil de leer.

Para muchas la moda es complicada…
Por eso quería dar soluciones y creo que llegué a un muy buen resultado.

Se habla de todos los tipos de cuerpo, de pieles, de mujeres. Es de cierta forma un libro de auto ayuda, al cual puedes recurrir cuando te sientas sin inspiración. Mi carrera, lógicamente, ha sido sumamente superficial, por eso por primera vez siento que estoy dejando un granito de arena… es como mi hijo.

Dicen que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro…
Yo ya planté mi árbol con Reforestemos Patagonia, aunque virtualmente (ríe), ya tengo el libro y solo me falta el hijo, porque quiero ser mamá en un futuro. Me veo enchapada a la antigua y me siento decidida al decir que yo quiero cuidar a mis hijos, tratar de ser presente, de llevarlos a todos lados y vivir en función de ellos.

COMUNICADORA

¿Cómo llegaste a Rock & Pop?
Como todo lo que ha pasado en mi carrera, por mera coincidencia. Carlos Cid, productor de la radio, me contactó buscando un rostro femenino que fuera un poco conocido. Me invitaron por un programa y terminé de locutora estable, ya desde el 2013.

¿Cuál es tu sello en Ciudad Rock & Pop?
Soy súper natural… no trato de impresionar a nadie, ni haciéndome la inteligente, ni tratando de vender ninguna postura. En verdad soy muy transparente y creo que eso la gente lo aprecia. Le doy liviandad al asunto, porque me da lo mismo tener al frente a un político y preguntarle estupideces (ríe).

¿Tu mejor entrevistado?
Más que una persona emblemática siempre tratamos de entrevistar a fundaciones, eso me interesa mucho. Buscamos incorporar a gente que esté haciendo cosas interesantes, un aporte en la sociedad y eso me parece más valorable que entrevistar a artistas de connotación internacional.

También hay un segmento de moda…
Sí, abordamos el tema, pero siempre desde una perspectiva cero tendencia y mucho más de cómo adaptar la moda a la realidad de todos. No quiero que se me estigmatice como una persona “experta en moda”, porque más bien trato de hacer “una bajada” para que el resto de las personas, que no tienen tiempo o ganas, la puedan entender de forma sencilla.

Tu último trabajo fue como jurado en el Festival de Viña ¿qué te dejó esa experiencia?
Siempre había visto el festival como una espectadora, pero nunca había comprendido que esto es solo “un show de televisión” y que todo funciona en serlo. Hay una desconexión de parte del canal de televisión histórico de no entender que esto es un producto mucho más internacional y no saben aprovecharlo.

Todavía está muy contextualizado a la realidad nacional, antes traían a humoristas de todos lados, pero ahora solo critican a la política y realidades que solo nosotros entendemos. Incluso los horarios no permiten que nos vean en otros países, no es posible que la competencia internacional comience pasadas las 00:00 horas, lamentablemente el rating manda.

 

"Constantemente, se me acercaban amigas o gente en la calle, me hacían olas de preguntas para entender cómo me desenvolvía. Pero yo soy tímida, siempre lo he sido. Esto ha sido todo un ejercicio de exponerme, de exigirme y creo que todas las mujeres lo podemos llevar a cabo”.

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