Tiene sesenta y dos años y, hace tres, descubrió este deporte. Investigó, lo aprendió, compró seis canoas financiadas por la UCN de Coquimbo, para uso de toda la comunidad y, desde entonces, su propósito ha sido masificar esta disciplina deportiva. En noviembre del 2015, obtuvo medalla de oro en Brasil, compitiendo en la categoría Master Golden y, en unos meses más, comenzará a entrenar para defender su primer lugar, pero esta vez, en nuestro país.
Por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
El hallazgo de las primeras canoas datan de hace más de ocho mil años A.C. Esta pequeña embarcación, estrecha, alargada, de proa aguda y propulsada a remo permitió a los pueblos originarios y a lo largo de toda la historia, recorrer grandes distancias, recolectar sus alimentos e, incluso, huir de crueles invasiones. Demadera, lona, aluminio y otros materiales compuestos, las canoas fueron evolucionando en sus elementos de construcción, sin perder el sentido de su original estructura. Hoy, elaboradas en fibra de vidrio, las canoas invitan a conocer el mar y a vivir una experiencia desde otra mirada. Esto bien lo sabe, lo practica y lo promueve el zoólogo, doctor en biología pesquera y oceanografía, y académico de la UCN de Coquimbo hace treinta cinco años, Wolfgang Stotz.
Hace tres años, un estudio de investigación lo llevó hasta la Isla de Pascua. Ahí conoció la canoa polinésica, cuando un grupo de jóvenes practicaba esta disciplina deportiva. Amante de los deportes náuticos, Wolfgang pensó de inmediato que Coquimbo, por sus condiciones geográficas, sería el lugar perfecto para practicarlo. A su regreso a Chile, investigó por Internet y encontró un grupo de personas en Maitencillo que no solo fabrican canoas, sino además, cuentan con un club.
¿Qué te llamó la atención de estas canoas?
Siempre me han gustado los deportes acuáticos. Partí con el buceo, cuando vivía en el sur. Al llegar a esta zona, practiqué windsurf, kite surf y kayak. De las canoas, me llamó la atención su ama o flotador. Cuando comencé a investigar, me di cuenta de que la canoa individual o V1 es prácticamente igual al kayak de competencia. Tienen el mismo casco, pero las canoas de seis remeros no existen en kayak, lo más parecido es la boga que se pueden usar en lagos o lagunas, pero no en mar.
¿Eso te motiva a viajar a Maitencillo y aprender de esta disciplina?
Viajaba una vez al mes para aprender a remar con este grupo. Ellos son muy entusiastas y formaron el Club Maitencillo Va`a, esto significa canoa en tahitiano. Me preparé, entrené y el año 2014 participamos en un Campeonato Sudamericano en Isla de Pascua.
¿Tu primera competencia?
¡Sí! y la verdad es que para ser la primera vez que competía en individual me fue bien. Obtuve el cuarto lugar de mi categoría Master Golden. No alcancé a pararme en el podium, pero quedé muy satisfecho, porque los primeros lugares lo ocuparon franceses y tahitianos, incluso uno de ellos entrena a los rapa nui. Ellos nos llevan bastante ventaja en este deporte, por la cantidad de años que lo practican.
¿También participaste en equipo?
Formamos un equipo mixto de seis personas, entre ellos, tres chilenos, un
norteamericano, un tahitiano y un rapa nui. Entre los seis armamos una
canoa y con esa ganamos. Obtuvimos medalla de oro en la categoría 50+.
EQUILIBRIO Y COORDINACIÓN
Wolfgang Stotz estudió licenciatura en zoología en la Universidad Austral en Valdivia. En 1980 se trasladó a Coquimbo para trabajar en investigación en la UCN y tres años después, viajó a Alemania para hacer un doctorado sobre biología pesquera y oceanografía, en la Universidad de Kiel. A su regreso, volvió a la UCN, lugar donde hace treinta y cinco años se dedica a la docencia e investigación y es secretario docente de la Facultad de Ciencias del Mar.
El mar está a pasos de su trabajo. Razón suficiente para ponerse un short y salir a remar después de la seis de la tarde, por la bahía de La Herradura. “Entreno mínimo tres veces por semana durante todo el año y en invierno llego al muelle cuando está oscuro. Yo le llamo entrenamiento, pero en el fondo es un relajo. Remar en mitad de la bahía es otro mundo”, resalta Wolfgang.
¿Un deporte terapéutico?
La canoa me da otra relación con el mar y se vive de una manera distinta. Da una libertad de movimiento y desconexión que es muy distinto a lo que uno puede experimentar desde la playa, desde un barco o una lancha.
Pero en nuestro país este deporte es bastante incipiente
En Latinoamérica absolutamente, no así en el resto del mundo. En la Polinesia, Hawái, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y en la costa del Pacífico existen grandes clubes y mucha gente de edad que rema.
¿Y remar tiene sus ventajas para el cuerpo?
Es un ejercicio bien completo y desde ese punto de vista hay un trabajo importante para el cuerpo. No cabe ninguna duda, que si una persona rema regularmente va a modelar su cuerpo de manera espectacular.
En la canoa individual se debe aprender, primero que todo, el equilibrio, es decir, sentir cómo se mueve la canoa con la ola para mantenerse estable y, después, aprender la técnica del remado. En las canoas V6, que son para seis remeros, lo más importante es la coordinación absoluta del equipo y, en Chile, fallamos en eso, porque no tenemos muchas oportunidades de remar juntos y esto obviamente nos juega en contra porque requiere bastante práctica.
ORO EN BRASIL
A su regreso del campeonato en Isla de Pascua, Wolfgang mandó a fabricar a Santiago dos canoas modelo V6 y cuatro canoas V1, para la universidad. En abril del 2015 ya estaban en su poder. “Un grupo de estudiantes de ingeniería se motivó a aprender y comenzó a entrenar sistemáticamente como equipo. Con ellos fuimos en noviembre del 2015, a participar al Campeonato Sudamericano de Canoa Polinésica, en Santos, Brasil”.
¿Fue una experiencia distinta a la vivida en Isla de Pascua?
Para empezar, Brasil es otro mundo en términos de canoa. Entramos a una bodega con ochenta canoas V1 y por la costa hay mucha gente que sale a remar, es habitual verlos muy temprano en las mañanas, incluso antes de ir a trabajar.
¿Y cómo te sentiste durante la competencia?
Obviamente yo no llevé mi canoa y durante la competencia me prestaron una. No estaba acostumbrado a ese tipo de canoa y me di vuelta varias veces. Además, no llevaba el achicador, que es un recipiente para sacar el agua de la canoa y tuve que seguir remando así. Esto fue cuando competí en la categoría master senior (50+) y no me fue bien.
¿Pero en tú categoría, sí obtienes el primer lugar?
En esta carrera obtuve medalla de oro y compitiendo con participantes de alto nivel.
¿A qué atribuyes este triunfo?
A la preparación y a la confianza. Logré dominar bien la canoa, porque durante la carrera hubo mucho viento y oleaje. No fue fácil, porque las condiciones son muy distintas a la playa La Herradura, que es donde practico. Aunque no soy una persona muy competitiva, es una gran satisfacción que a estas alturas de mi vida haya logrado una medalla.
¿Y cómo les fue a tus alumnos?
Debo decir que para ser la primera vez que ellos compiten y en una travesía de veinte kilómetros, les fue bien. Las canoas grandes se dan vuelta con facilidad y ellos lograron hacer completa la carrera, enfrentándose a equipos muy fuertes. Todavía, nuestro país no tiene muchas posibilidades de figurar en competencias de canoas V6, mientras no existan más lugares donde practicar y en el que se puedan formar equipos permanentes.
¿Ese es tu propósito?
Cuando las personas lean esta entrevista espero que se entusiasmen y se contacten conmigo. Da lo mismo si son de esta universidad, si son mujeres, jóvenes, mayores o niños. La posibilidad de aprender está abierta a toda la comunidad. Las canoas están disponibles y la idea es que se formen grupos y que empiecen a remar. Mi objetivo es masificarlo, lograr equipos mixtos…
¿Preparándose para un próximo campeonato?
El próximo sudamericano es en Chile. No sabemos si será en Maitencillo o en Valparaíso. Recuperándome de una intervención quirúrgica, comenzaré mi entrenamiento…
¿Para ganar una medalla en tu país?
¡Sí, ahora tengo que defenderla!
"El próximo sudamericano es en Chile. No sabemos si será en Maitencillo o en Valparaíso. Recuperándome de una intervención quirúrgica, comenzaré mi entrenamiento”.